Pasado nazi del escritor Günter Grass divide a Alemania

Pasado nazi del escritor Günter Grass divide a Alemania

El premio Nobel de 1999, considerado la conciencia de su país, es criticado por su silencio. Polonia pide retirarle ciudadanía de Gandsk.

14 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

La sorprendente confesión del laureado novelista de que en su adolescencia fue miembro de las SS fue recibida con comprensión por parte de varios escritores alemanes, pero también con duras críticas de otros, quienes cuestionan por qué tardó tanto tiempo en decir la verdad.

Algunos señalan que, en su calidad de voz moral que exhortó a los alemanes a enfrentar el pasado nazi, la figura del escritor de 78 años ha quedado disminuida por su silencio sobre su desempeño de varios meses en la fuerza paramilitar de Adolfo Hitler.

Joachim Fest, biógrafo de Hitler y uno de los más reconocidos estudiosos de la era nazi, dijo que el silencio de Grass era "totalmente inexplicable".

"No comprendo cómo es que alguien puede erigirse durante 60 años como la conciencia de la nación, precisamente en lo que toca a temas nazis, para luego admitir que estaba implicado. No sé cómo pudo haber llevado a cabo este doble papel por tanto tiempo", dijo Fest, citado por el diario Bild en su edición de ayer.

"Él ha quedado muy dañado. Parafraseando una expresión común, yo no le compraría un automóvil usado a esta persona", agregó el escritor.

Sin embargo, algunos escritores manifestaron su apoyo, señalando el corto tiempo que Grass sirvió en las Waffen-SS y su reconocimiento de que fue atraído por las refinadas prácticas de adoctrinamiento juvenil de los nazis.

Grass indicó que a los 15 años buscó ingresar al servicio de submarinos, pero fue rechazado. A los 17 fue aceptado por el ejército y se reportó para el servicio activo en Dresden en los comienzos de 1945. En ese momentos supo que había sido asignado a la X División Panzer 'Frundsberg' de las SS.

En las declaraciones que Grass le dijo al diario Frankfurter Allgemeine reiteró: "Con la perspectiva (del paso del tiempo), siempre lo sentí como una mancha que me pesaba y de la que, por tanto, no podía hablar. Hacía falta que lo escribiese un día".

"Cualquiera que analice el caso, con seguridad sentirá simpatía para un adolescente engañado por la propaganda nazi, cuya ambición lo llevó hacia la Waffen SS", dijo el analista Stefan Reinecke en el diario de tendencias izquierdistas Taz.

Algunos observadores criticaron el anuncio por otras razones, concretamente porque concuerda con la publicación de sus memorias: Beim Haeuten der Zwiebel (Pelando la Cebolla), libro de 480 páginas sobre su juventud durante la guerra, que saldrá a la venta el primero de septiembre por la casa editorial Gerhard Steidl, de Goettingen.

"Günter Grass pensó durante mucho tiempo en la forma de lograr que el mayor número posible de personas compre sus memorias. Entonces, desafortunadamente se le ocurrió que había sido miembro de las Waffen-SS y no lo había proclamado antes", dijo el columnista Hans Zippert en el diario Die Welt.

Michael Wolffsohn, reconocido historiador militar, dijo al diario en Internet Netzeitung que la labor moralizadora de Grass, "sin mencionar su trabajo de toda una vida como escritor, quedan devaluados por su persistente silencio".

Polonia, indignada

Mientras tanto, en Polonia, país que fue invadido por los nazis en la Segunda Guerra Mundial, y del cual es oriundo el escritor, pues nació en el puerto de Gandsk, las reacciones fueron más airadas.

Un legislador del partido de gobierno demandó al autor del clásico
'El tambor de hojalata' la renuncia a la ciudadanía honoraría de su poblado natal, diciendo que ninguna ciudad polaca puede honrar a un ex miembro de las SS de Adolfo Hitler.

Jacek Kurski, del partido conservardor Ley y Justicia, dijo: "Si esto hubiera sido sabido por los miembros del concejo de la ciudad de Gdansk en 1993, cuando le dieron la ciudadanía honoraria a Grass, entonces él nunca hubiera recibido ese título".

El concejo de la ciudad tratará el tema a fines de agosto.Renata Twardus, del concejo dijo que parece que la mayor parte de los miembros se oponen a privar al novelista de ese honor.

"Tuve la suerte, en mi calidad de premio Nobel proveniente de
Gdansk, de no haberlo conocido. Eso me salvó de tener que darle la mano. Hoy, nunca se la estrecharía'', dijo Lech Walesa, ex presidente de Polonia.

¿Le quitaría el Nobel a Grass?

Juan Gustavo Cobo, intelecutal que conoció a Grass, no lo critica por su participación en las SS. "Cuando eres un muchacho que sientes tu país sitiado y simultáneamente buscas escapar en la aventura y la rebelión, qué haces: ¿eres traidor y te fugas o entras en ese infierno que no diriges?
Por supuesto que no le quitaría el premio Nobel sino que me obligaría a leer toda su obra".

El escritor Héctor Abad no cree justo el cuestionamiento al Nobel alemán. "No le quitaría el premio Nobel a Grass, primero, porque cuando estuvo en las SS era un menor de edad y, segundo, porque a través de su vida se ha convertido en uno de los alemanes que más ha hecho para que su país no olvide sus culpas. Ahora, ese deber de la memoria le llega también a su propia intimidad, aunque él no había ocultado su pasado nazi. Lo que hace es dar más elementos sobre su pertenencia a las SS, pero él reitera que jamás disparó ni un tiro. Llegó a las SS al final de la guerra, cuando ya ellos eran unos desbandados".

Berlín (AP).

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