Dubai construye la octava maravilla: islas artificiales para turismo y negocios

Dubai construye la octava maravilla: islas artificiales para turismo y negocios

Parece una fantasía sacada de las Mil y una noches o de la mente de un visionario de otro mundo.

12 de agosto 2006 , 12:00 a.m.

La colosal construcción de tres islas artificiales en forma de palmera y de otra en forma de mapamundi en aguas del golfo Pérsico, ha puesto a Dubai -uno de los siete emiratos árabes- como sede de una de las más bellas maravillas del mundo actual.

Y también como importante competidor de Singapur y Hong Kong como principales centros de negocios, y de Las Vegas, como ícono del entretenimiento mundial.

Jumeira, Jebal Alí y Deira son los nombres de las tres islas artificiales en construcción. En la primera ya se desarrollan algunos de los más importantes proyectos inmobiliarios del mundo para personajes con bolsillos sin fondo, entre ellos futbolistas británicos como David Beckham y Michael Owen. La última isla debe estar lista para el 2009.

"En los años 90 todas las playas estaban desarrolladas. Entonces decidimos construir más", dijo Hamza Mustafa, gerente de ventas adjunto de Najeel, compañía controlada por el príncipe heredero de la corona de Dubai, jeque Mohammed bin Rashid Al Maktoum.

Fue él, precisamente, el cerebro del proyecto y uno de sus principales inversionistas, junto con varios hombres de negocios que han hecho adelantos de dinero para construir su casa en lo que hoy es una franja de mar.

Son 14 mil millones de dólares en inversiones que le están transformando la cara a la costa del golfo Pérsico.

Dubai eliminó casi todos los impuestos, se abrió a los inversionistas y residentes extranjeros e introdujo cambios en su legislación para ser más atractivo, lo que ha facilitado que pululen lujosos hoteles y centros comerciales rodeados de playas de arenas claras y un sol garantizado.

Solo la palmera Jumeira albergará 23 hoteles. Pero en conjunto, las tres palmeras acogerán 100 hoteles, 20 mil apartamentos y casas, embarcaderos, parques, restaurantes y centros comerciales.

Antes del petróleo

Todo este esplendor está muy lejos de lo que era la vida en estos territorios a principios del siglo pasado, bajo la tutela del imperio británico.

En aquel entonces, los habitantes de esta pequeña porción de tierra vivían de la búsqueda de perlas, de la pesca y del comercio de esclavos. Pero en 1958, un hallazgo les cambió la vida: encontraron petróleo en la plataforma marina.

En 1962 comenzaron las exportaciones del hidrocarburo, pero ya los británicos estaban en retirada por los altos costos de mantener la defensa externa y guiar las relaciones exteriores.

Los pequeños emiratos sabían que solos no sobrevivirían, por lo
que decidieron unirse en una confederación de monarquías. Así, en 1971, Abu Dhabi, Dubai, Sharjah, Ras al Khaima, Umm al Quwain, Ajman y Fujaira se independizaron y formaron lo que hoy se
conoce como los Emiratos Árabes Unidos.

Cada uno de ellos es gobernado por un jeque que tiene autonomía sobre su emirato, pero hay un presidente para todos y un primer ministro.

Esa dinámica marcó un desarrollo diferente al de sus vecinos, pues libres de los extremismos religiosos, aceptaron la presencia de miles de extranjeros (árabes, indios, paquistaníes) atraídos por las grandes oportunidades de trabajo y la tolerancia social impuesta por las autoridades.

Hoy, esos extranjeros representan el 75 por ciento de su población, responsable en parte de que las pequeñas aldeas de pescadores se hayan convertido en ciudades cosmopolitas al mejor estilo occidental, y que las palmeras de Dubai sean ya consideradas la octava maravilla del mundo.

El precio ecológico

Los cientos de millones de toneladas de arena y piedra arrojados al fondo del mar han transtornado el medio ambiente de las aguas del golfo Pérsico, según algunos ambientalistas.

La primera consecuencia es la muerte de arrecifes de Coral y lechos de ostras y la merma en las reservas de peces y tortugas.

De igual forma, las islas artificiales han modificado las corrientes marinas, lo que ha causado que las playas naturales de Dubai sufran de erosión.

Los expertos también coinciden en que los nuevos habitantes de las islas vivirán a apenas 3 metros sobre el nivel del mar, lo que los podría poner en peligro.

Cinco trabajadores de la palma Jebal Ali fueron arrastrados el año pasado por las olas y uno murió.

"Si usted construye en una costa baja como esta, se expone a consecuencias graves: una ola grande o la marea alta, o incluso si el nivel del mar sube", manifestó Frederic Launay, director de la organización World Wide Fund for Nature en Abu Dhabi.

REDACCIÓN INTERNACIONAL*
* Con información de AP

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