El soldado Juan Gabriel Escalante nunca vio la guaca de las Farc, pero pagó cinco meses

El soldado Juan Gabriel Escalante nunca vio la guaca de las Farc, pero pagó cinco meses

"Usted tiene una orden de captura por peculado por apropiación", le dijo un policía de Cúcuta. Él lo escuchó cuando cayó en un puesto de control cuando iba a su casa, luego de una jornada de trabajo.

12 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

"¿Peculado? ¿Qué es eso?", preguntó Escalante, muy sorprendido y atónito, pero no recibió respuesta. No tenía idea de que la guaca que se encontraron sus compañeros, pero que él nunca vio, era el motivo de su captura.

Minutos más tarde fue llevado a los calabozos de la Sijín. Allí permaneció una noche, tirado en el piso y en medio de ladrones y 'jíbaros' (expendedores de drogas).

"Esos sí eran delincuentes peligrosos. Lo que viví en ese calabozo ha sido la peor experiencia de mi vida", recuerda.

Este hombre de 29 años es el único soldado que esta semana salió en libertad del Centro de Reclusión Militar de Tolemaida, en Melgar (Tolima), al recibir la absolución del juez Carlos Eduardo Rayón en el polémico juicio por el caso de la guaca de las Farc.

Tragedia de hermanos

El juez también absolvió al soldado Luis Felipe Rodríguez, quien era prófugo y condenó a 144 militares, entre ellos tres oficiales, 15 suboficiales y a 126 soldados.

La captura de Escalante ocurrió el 13 de marzo de 2006 y un día después fue transportado a la base de Tolemaida. Desde ese día dejó de ver a su hijo, a su esposa y a su mamá.

"Mi familia es muy pobre y era imposible que viajaran a visitarme", dice Escalante.

Llevaba tres años en las filas del Ejército y se 'salvó' de la ola de condenas porque un capitán testificó que en marzo de 2003, unas semanas antes del hallazgo de la guaca en las selvas del Caquetá, salió de la zona al ser notificado del asesinato de su hermano Julio César, ocurrido en El Zulia (Norte de Santander).

El uniformado tuvo que ser trasladado a Neiva, y de allí viajó en bus hasta Cúcuta a donde llegó ocho días después del sepelio de Julio César.

El homicidio de Julio César fue apenas el inicio del sino trágico de la familia Escalante desde el 2003. Unos meses después del crimen se presentó el supuesto suicidio de Alejo, de 19 años, el hermano menor de Juan Gabriel.

"Él (Alejo) prestaba el servicio militar en el Batallón Nueva Granada, en Barrancabermeja y según el informe de la unidad, mi hermano se suicidó con una granada", dice.

Cuando se enteró de que sus compañeros se habían "enguacado" (es decir que se habían encontrado enterrados unos 40.000 millones de pesos) sintió una gran alegría.

"Todos somos muy pobres -cuenta- y pensé en que se les había arreglado la situación, pero la fiesta se dañó y ahora mis compañeros están presos injustamente".

Escalante regresó el viernes a Cúcuta, donde esperaba abrazar a su esposa y decirle: "Gracias por esperarme".

Curiosidades del caso que sigue desatando controversia

  • Luego de tres años de investigaciones no se pudo establecer la cuantía exacta del dinero de la guaca. Se cree que la suma superaba los 40.000 millones de pesos. Los militares devolvieron una cuantía de 1.292 millones de pesos, en los que se incluyen 368.540 dólares.
  • La sentencia de la condena a los soldados es de 360 páginas y su lectura duró dos días y medio. La parte resolutiva está compuesta por 44 artículos y en el 40, el juez compulsa copias para que la Fiscalía inicie el proceso de extinción de dominio de los bienes adquiridos.
  • 10.000 millones de pesos sería la cifra que los soldados quemaron en el lugar donde estaba enterrada la guaca, ante la imposibilidad de llevarse el dinero. Ellos declararon que era tanto que "no les cabía en ningún lado", en relatos que entregaron a sus abogados defensores.
  • Al soldado John Jaime Vivas lo capturaron detectives del DAS en Ibagué por información que entregó una novia celosa. El militar fue sorprendido en la casa de la cuñada cuando hacía una visita sentimental, incluso viajó desde Bogotá. "Eso me pasa por perro", dijo Vivas.
  • El soldado 'Lenín' Giraldo Bonilla invirtió el dinero de la guaca en una cirugía para cambiarse de sexo. Dicen que ahora vive en Cali, que se hace llamar 'Elena' y que tiene dos salones de bellleza. Antes de ser destituido había contraído matrimonio simbólico con otro militar.

574 millones de pesos es la mayor suma devuelta por uno de los condenados. Fue entregada por el fugitivo subteniente Iván Mauricio Roa, que recibió una pena de 4 años y seis meses de prisión.

MIGUEL ANTONIO HERRERA
REDACTOR DE EL TIEMPO

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