Fidel observa complacido un neo-castrismo con más brío en América Latina

Fidel observa complacido un neo-castrismo con más brío en América Latina

En el otoño de su vida, el líder cubano disfruta de un giro a la izquierda en A.L.-aunque con matices-, donde incluso algunos gobernantes se consideran sus hijos espirituales.

11 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Castro dejó de lado el fusil para "exportar" sus ideas revolucionarias y apeló a un ejército de médicos y docentes para impulsar su añeja estrategia de imponer el socialismo en la región, pese al balance catastrófico que sus adversarios le adjudican al proceso económico y social interno en Cuba.

Inteligente e intuitivo, el líder cubano sorteó innumerables obstáculos durante los últimos 15 años para sobrevivir al derrumbe de la Unión Soviética, su aliado estratégico, y escogió con precisión sus nuevas amistades entre un grupo de dirigentes latinoamericanos de escasa relevancia en aquel entonces.

Pocos imaginaban a principios de 1990 que el indio aymara boliviano Evo Morales y el frustrado militar golpista venezolano Hugo Chávez le darían a Castro años después el oxígeno político para mantener vivas sus utopías.

Morales y Chávez, hoy presidentes de Bolivia y Venezuela, no ocultan su admiración y fidelidad con quien fue su mentor durante los años que estuvieron en el ostracismo y expresaron sus deseos de pronta recuperación de la salud del veterano gobernante.

"Larga vida a Fidel Castro. No habrá imperio por más poderoso que se crea, que nos desaliente para continuar esta alianza estratégica con Cuba", dijo Chávez al criticar el anuncio de Washington de auspiciar un "plan para la transición a la democracia" en la isla de gobierno comunista.

Caracas aporta a la isla casi 100.000 barriles diarios de petróleo y le suministra bienes y servicios que La Habana paga con el envío de médicos y especialistas al país suramericano.

El contingente cubano en Venezuela ya suma más de 30.000 personas, que desarrollan su actividad inmersos en barriadas humildes y marginadas, donde reside una población sensible al mensaje político de los emisarios de Castro.

Al eje Caracas-La Habana se sumó La Paz tras la llegada al poder de Morales, quien permitió de inmediato el desembarco de unos 1.800 médicos cubanos en su territorio.

Al mandatario boliviano le resulta difícil negarle algo a quien él denomina su "hermano mayor Fidel", situación que quedó expuesta en la reciente cumbre del Mercosur en Córdoba, Argentina.

Morales hizo allí una encendida defensa de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), que su país integra junto a Perú, Colombia y Ecuador, pero admitió que "si Fidel está en el Mercosur (...), nos van a obligar a entrar al Mercosur" y dejar la CAN, como lo hizo recientemente Venezuela.

El empuje que el castrismo adquiere en la región preocupa al gobierno de Estados Unidos.

"El actual régimen de Cuba está trabajando con gobiernos que piensan igual (...) para construir una red de apoyo político y financiero que está destinada a evitar cualquier presión externa al cambio" en la isla, dijo a la AFP en Washington el  coordinador del "plan de transición", Caleb McCarry.

Aún desde su lecho de enfermo, el gobernante cubano, último estadista sobreviviente de la Guerra Fría, aspira a continuar su batalla ideológica e imponer su doctrina en América Latina.

Para ello designó a un equipo de sucesión provisional en Cuba mientras recupera su salud, encabezado por su hermano menor Raúl, que le asegura absoluta fidelidad a su ideario de "internacionalizar la revolución".

"En el futuro, las batallas no serán con armas, serán con las ideas", afirmó Castro en la cita del Mercosur, donde suscribió un acuerdo comercial con los países del bloque (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela).

Incluso el gobierno de Alvaro Uribe, en Colombia, y el ganador de los comicios presidenciales en México, Francisco Calderón, ambos cercanos a Washington, afirmaron que relanzarán sus vínculos con Cuba en busca de limar las asperezas del pasado.

Su amigo, el escritor colombiano Gabriel García Márquez, describió a Fidel Castro como "alguien incapaz de concebir ninguna idea que no sea descomunal" y prueba de ello es que el líder cubano destina gran parte de sus menguadas finanzas a formar en la isla a un nuevo ejército, pero esta vez de jóvenes universitarios procedentes de diversos rincones del mundo.

Según cifras oficiales, más de 17.500 estudiantes de 17 países cursan en forma gratuita sus carreras en Cuba. Son los futuros mensajeros del ideario castrista.

También instrumentó la 'Operación Milagro' con el apoyo de Chávez, un proyecto de intervenciones oftalmológicas a pacientes del extranjero, que incluye el pago del viaje y estadía, que ya benefició a más de 284.000 personas desde 2004, con el fin de incrementar las filas de su ejército ideológico.

Castro, que se autodefine como "un revolucionario" antes que "comunista utópico o marxista" y propugna un "socialismo hecho a mano" sin dogmas ni doctrinas, encuentra campo fértil para su estrategia en la región, donde hay 50 millones de analfabetos y 200 millones de semianalfabetos, según la CEPAL.

Montevideo
AFP

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