En el primer día de su segundo mandato, el presidente Uribe no le dio respiro a su equipo

En el primer día de su segundo mandato, el presidente Uribe no le dio respiro a su equipo

En la mañana viajó a Barranquilla, en la tarde estuvo en Armenia, y tuvo tiempo para recibir a siete delegaciones internacionales.

08 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

El presidente Álvaro Uribe llegó ayer a Barranquilla un poco antes de las 7:00 de la mañana a realizar su primera reunión del nuevo mandato con alcaldes y gobernadores de la Costa Atlántica y presentó excusas por llegar tarde. Recordó que hace cuatro años había aterrizado en Valledupar con las primeras luces sonrosadas de la aurora, antes que apareciera el sol.

A las 5:40 de la mañana de ayer, Uribe ya estaba en el avión presidencial en Bogotá, en compañía de una docena de funcionarios que tiritaban de frío, convocados para atender el anuncio sobre la venta de Corelca (la electrificadora de la Costa Atlántica), para financiar las obras de infraestructura y competitividad de esa región.

En la parte delantera del avión, donde un par de mesas y ocho
sillas desprovistas de cualquier lujo configuran una oficina de trabajo, Uribe aprovechó el vuelo de 55 minutos para repasar sus planes.

A su lado, los ministros de Transporte, Andrés Uriel Gallego; de Minas, Hernán Martínez; la directora de Planeación, Carolina Rentería; y otros altos funcionarios del gobierno desplegaron sus computadores y el Presidente comenzó a hacer preguntas sobre decenas de obras y proyectos para el litoral Caribe.

La escena parecía más un examen de hacienda pública (cuentas van cuentas vienen) o de geografía (se hablaba de ríos, altos de no sé qué, cruces de no sé dónde con cerros de no sé cuánto) o de finanzas (miles de millones por allá, miles de millones por acá).

Con el ministro de Minas, que hizo ayer el debút, repasó en el avión detalle a detalle el plan de venta de Corelca, que ya había trazado la semana pasada. Con Uribe todo parece un itinerario. O si se prefiere, una indagatoria. Si al Presidente no le suena una cosa, hace repetir. Pregunta, y si se le ocurre, propone enmiendas. Y, así, entre todos, van sacando las cosas.

Ya en Barranquilla, los gobernadores y alcaldes fueron llegando poco a poco. Uribe, viniendo de más lejos, tuvo que esperarlos. Y al final, hasta acosarlos, para poder comenzar la reunión.

Viendo a Uribe ir y venir y hablar con los mandatarios, daba la impresión de que estaba haciendo algo urgente. Había premura en su andar. Tal vez por eso habló de la necesidad de trabajar a partir de hoy "a mayores velocidades y sentido de urgencia".

Nada de pompas ni de protocolo. No parecía el hombre investido el día anterior como Presidente por otros cuatro años en presencia de delegaciones de más de 70 países. Vestido con un pantalón de dril habano, una guayabera azul y unos zapatos de combate, Uribe llegó dando instrucciones y pidiendo cuentas.

Desde una mesa central, hizo su anuncio: "La idea es que vamos a vender a Corelca y con esos recursos financiaremos la estructura de competitividad de la Costa Atlántica".

Después les pidió al Ministro de Minas, que explicara la venta de la entidad, y al de Transporte que enumerara las obras previstas para financiar. Y a los dos les pidió que fueran muy concretos.

Luego escuchó los planes de obras elaborados por los gobernadores y alcaldes de la región a los cuales les hizo observaciones. Por ejemplo, se opuso a la construcción de una vía para transportes de carga por el sector de Crespo, en Cartagena.

Aunque todo el tiempo estuvo temeroso de llegar tarde a Bogotá a cumplir cerca de siete citas con diversas delegaciones internacionales, no pudo evitarlo. Uribe terminó recibiendo tarde en Catam, entre otros, al vicecanciller japonés, al Ministro de Industria chino, al Primer Ministro de Aruba, al vicecanciller coreano y a 10 congresistas de E.U.

Uribe tenía previsto viajar a las 2:30 p.m. a Armenia para anunciar allí la venta de otros activos del sector energético para financiar obras de infraestructura en la región, pero solo lo pudo hacer sobre las 5:30 de la tarde. 

Anoche la agenda de Uribe en su primer día del segundo mandato, tenía un retrazo de casi tres horas. Pero estaba dispuesto a cumplir todos sus compromisos, como dijo, que lo hará durante los próximos cuatro años.

Una advertencia

"A partir de ahora tendremos que trabajar todos a mayores velocidades y con sentido de urgencia".
Álvaro Uribe, presidente de Colombia.

Decepción por discurso de Uribe

La angustia de los familiares de los secuestrados políticos continúa. El presidente Álvaro Uribe en su discurso de posesión no habló del acuerdo humanitario.

"Con el discurso quedamos desinflados pues esperábamos que tocara el tema", indicó Faisury Perdomo, vocera de los diputados del Valle plagiados por las Farc.

Por su parte Claudia Rugeles, esposa del ex gobernador del Meta Alan Jara, se quejó porque la intervención presidencial "no cumplió la expectativas que teníamos. Esperábamos algo más concreto sobre el tema".

Entretanto, Marleny Orjuela, representante de los policías y militares secuestrados, señaló que esperaba tal parquedad del Presidente, pues "él ha sido muy duro de corazón".

El Presidente habló de la búsqueda de la paz, pero no mencionó la posibilidad de un acuerdo humanitario, algo que han planteado las Farc para liberar a los 58 secuestrados políticos que mantienen en su poder.

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