Con la transferencia de embriones una vaca puede tener varios terneros y novillas al año

Con la transferencia de embriones una vaca puede tener varios terneros y novillas al año

Con este método, en el que Colombia se ubica entre los primeros lugares en el mundo, otras hembras reciben sus embriones y dan sus crías.

04 de agosto 2006 , 12:00 a. m.

Desde hace 15 años se practica en Colombia la transferencia convencional de embriones, una técnica que apareció en Europa y en Estados Unidos, en los años setenta y cuyo objetivo es acelerar el proceso genético de las hembras con alta calidad productiva.

"Sin embargo, solo hasta hace cinco años se desarrolla de forma comercial por parte de las asociaciones ganaderas y de la empresa privada nacional, como: CGR Biotecnología Reproductiva, El Cibre (de la Fundación Universitaria San Martín), Cetelca y Erogan, entre otras, con muy buenos resultados. El programa de mejoramiento que antes se gastaba cinco años, ahora se realiza en dos", comenta Victor Raúl Orozco, coordinador del programa de desarrollo ganadero del Ministerio de Agricultura.

Dice el experto que actualmente es difícil recoger cifras del número de bovinos que se han logrado a través de este método, ya que hasta el momento este proceso no se ha trabajado en el sector público. "Pero lo que sí se ha hecho es concertar unas líneas de crédito con Finagro (hasta del 80 por ciento del valor del proyecto) para poner al alcance de cualquier ganadero este desarrollo tecnológico que puede llegar a costar 2'800.000 pesos, por cada vaca a la que se le haya pegado un embrión y tenga prueba de preñez", agrega Orozco.

Buenos resultados

Aún así, Élmer Alonso, director de la división de proyectos y capacitación de CGR Biotecnología Reproductiva, asegura que hasta el año 2005, Colombia había logrado 45 mil nacimientos por transferencias de embriones de las diferentes razas, ubicándose Colombia como potencia en esta técnica en el mundo, antes que Estados Unidos y Brasil.

"Una vaca -al igual que los humanos- solo puede tener una cría anualmente, ya que su estado de gestación es de nueve meses.
Cuando la hembra tiene un alto valor genético o es probada como una buena productora de leche, de carne o de doble propósito, al dueño del hato le conviene aumentar la descendencia del animal, pues esto le asegurará tener un ganado igual de productivo. El problema es que tendría que esperar 10 años para obtener 10 reses de la misma vaca", afirma Diego Jiménez, veterinario y especialista en producción.

Pero con la transferencia de embriones esto ya es posible, pues de lo que se trata es de seleccionar a una vaca donadora (que es la que ha sido probada genéticamente y de la que se obtendrán los embriones) y de una o más receptoras (que no necesita tener mayores cualidades, salvo de prestarse para que se le implante el embrión de la anterior y de ser tener una excelente habilidad materna).

Según William Pardo, funcionario del laboratorio de andrología de CGR, una de las formas se conoce como lavado convencional, que es cuando se le aplica a la vaca un protocolo de sincronización y de superovulación, donde se utilizan hormonas como la progesterona, el benzoato de estradiol y el FSH (hormona folículo estimulante), para que el animal dé varios óvulos y no uno solo.

"El protocolo dura, en total, 15 días. La sincronización (que es fijar la hora en que se ovula a las receptoras) arranca el día cero; luego sigue la inseminación, que se hace entre el octavo o noveno día (tres por vaca). Y, finalmente, el día 15 se realiza la colecta con una sonda llamada folly, la cual se penetra hacia la parte más craneal de los cuernos uterinos de la hembra y, por gravedad, se introduce un medio de lavado para recoger los embrioncitos que quedan sobre nadantes. Estos se extraen a un filtro especial por gravedad, a través de un sistema de conducción que los lleva a un filtro, de donde son pasados a una caja Petri, para su clasificación. Luego, son observados mediante un estereomicroscopio para una posterior selección de cuáles están fertilizados y cuáles se degeneraron", expresa Pardo.

Así nació la técnica en el mundo

Walter Heape fue el primer hombre en reportar la primera transferencia de embriones, luego del nacimiento de una camada de gazapos, provenientes de una coneja donadora y de otra receptora en 1890, en E. U.

Heape jamás imaginó el impacto de su experimento. Lo cierto es que en las décadas de los 30 y 40 se investigó sobre la colección y trasplante de embriones bovinos; en 1951 nació el primer ternero como consecuencia de este método, en Wisconsin. Ya para 1977, había cerca de mil publicaciones sobre transferencia embrionaria en bovinos y otros.

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