Arsene Wenger y el Arsenal: décadas de glorias y frustraciones

Arsene Wenger y el Arsenal: décadas de glorias y frustraciones

La goleada contra el Bayern Múnich vuelve a dejar la pregunta: ¿por qué sigue al mando?

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16 de febrero 2017 , 10:47 p.m.

“Nos colapsamos mentalmente”. La frase que dio el entrenador francés del Arsenal, Arsene Wenger, luego de la paliza que el Bayern Múnich le dio en el duelo de octavos de final de la Liga de Campeones (5-1), revivió un capítulo más de frustraciones y tristezas que vive el equipo del norte de Londres en los últimos trece años.

Y, ¿a qué se debe que después de tantos años de sequía, Wenger siga al mando del Arsenal?

En Inglaterra llaman a la era Wenger un tema de revolución del balompié británico. El DT, que se sentó en el banco de Highbury Park en septiembre de 1996, fue uno de los primeros timoneles extranjeros que tomaba las riendas de un equipo al que popularmente se le conoció como ‘boring, boring Arsenal’, el cual llamaba el libro ‘Fever Pitch’, de Nick Hornby que narra las decepciones de sus hinchas.

"Todos los hinchas del Arsenal, los más jóvenes y los más viejos, tenemos claro que no gustamos a nadie, y cada día sentimos ese disgusto reiterado", explicaba Hornby a la agencia AFP, que en ese mismo libro lamentaba que el pase había desaparecido del fútbol inglés, hasta la llegada de Wenger.

Wenger llegó al Arsenal en 1996.

Fue en ese entonces que ‘Le Professeur’ empezó a cambiar el estilo de vida de sus jugadores. “El entrenador francés instauró en Inglaterra el cuidado de la dieta, prohibió los dulces a los jugadores y les retiró la cerveza de su bar, cuando alcohol y futbolista inglés eran sinónimos; empezó a usar métodos científicos para mejorar el rendimiento, y trajo aire fresco y cosmopolita que convirtió la Premier League en la liga más rica del mundo. En definitiva, contribuyó a refinar el fútbol nacional desde el buen gusto”, recalcó la AFP tras su aniversario 20 en el banco ‘Gunner’.

Todo ese toque elegante en el fútbol del Arsenal se vio con frutos después de una temporada de la llegada de Wenger. En el campeonato de 1997-1998 ganó la Liga Premier después de siete años y empezó una era en la que el equipo se metió en la élite del fútbol europeo.

Con jugadores como Thierry Henry, Patrick Vieira, Robert Pires, Sylvain Wiltord, complementado con la frialdad del holandés Dennis Bergkamp, la habilidad del sueco Fredick Ljunberg y el liderazgo en el arco de Jens Lehmann, Wenger forjó el mejor equipo de la historia de la liga inglesa, "los invencibles", que ganó el título en 2003-2004 sin perder ni uno de sus 38 partidos. Posteriormente llegó la final de París en Liga de Campeones, que el Arsenal perdió en la temporada de 2005-2006 contra el Barcelona de Ronaldinho, Samuel Eto’ó, Andrés Iniesta y Carles Puyol.

El nuevo estadio, la Premier lejana y la ‘Champions’ como utopía

Previo a la era oscura de la falta de títulos, llegó una nueva casa: el Emirates Stadium y con ello un acuerdo en el que Wenger tiene estampada su firma. Arsenal amplió su patio de juego con capacidad para 60.000 espectadores y cerró un jugoso contrato publicitario con la aerolínea Emirates. Al menos 150 millones de libras esterlinas para que la camiseta lleve el nombre de la aerolínea hasta el 2019 y un acuerdo para que el estadio siga con el mismo nombre, hasta el 2028.

Sin embargo, después del subtítulo del Arsenal en Saint Denis, el equipo se introdujo en una era de pocas glorias. A Wenger se le empezó a llamar ‘El Economista’, porque simplemente definió no contratar grandes nombres para suplir la salida de Henry, Pires, Bergkamp, Lehmann y Vieira, y les dio pasó a los jóvenes para que hicieran parte del primer equipo. Uno de sus métodos aplaudidos y criticados.

Con la consolidación de Wenger, tras diez años como DT, el club descubrió que podía hacerse de oro con el buen ojo del francés. El ejemplo más claro fue cuando trajo a un joven del FC Barcelona como Cesc Fábregas por casi nada y terminó vendiéndolo al mismo club ocho años después por 35 millones de euros.

A Fábregas se sumó la salida de jugadores como Robin Van Persie –al Manchester United-, Gael Clichy y Bacary Sagna –al Manchester City- y los hinchas ‘gunners’ empezaron a sentir que el equipo necesitaba un nuevo aire, nuevas figuras.

El legado del francés se fue cayendo cada temporada en la que no ganaba nada. Su único consuelo era clasificar al Arsenal a la Liga de Campeones, en al menos 18 veces consecutivas. Sin embargo, lleva siete años quedando eliminado en octavos de final –a manos de equipos como el Barcelona, Bayern Múnich y Mónaco-.

En los últimos doce años solo ganó dos copas FA y dos recopas inglesas, mientras vio levantar el título más preciado de Inglaterra al Chelsea, Manchester United y hasta al sorprendente Leicester, que lo dejó en el segundo lugar el año pasado.

Mientras se busca el milagro en Emirates Stadium en el juego de vuelta de Liga de Campeones, son varios los que prefieren que el timonel dé un paso al costado y al menos pueda despedirse sin pasar más tristezas en el banco. Por ahora, el club no ha hablado de una renovación del contrato que finaliza después de junio.

Varias personalidades piden que Wenger deje el equipo. "Por amor a Dios, Arsene, se acabó. Lo que estás haciendo es destruir tu legado. Ha llegado el momento de hacer lo correcto", escribió en Twitter el periodista Piers Morgan, un hincha declarado del Arsenal.

¿Seguirá la era de Arsene en el Arsenal?

ELTIEMPO.COM

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