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Cuatro días de zozobra padecieron los liberados en Norte de Santander

El rapto de uno de los ingenieros retenidos se produjo en la habitación donde se estaba alojando.

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Con buen pronóstico de salud, los ingenieros civiles, Arturo Rincón y Gabriel Tadeo López, y el arquitecto Gildardo Argüello recobraron la libertad este miércoles en la tarde, tras padecer cuatro días en poder de la guerrillera del Epl, que los secuestró en represalia por los avances de la construcción de una subestación de la Policía en zona rural de Sardinata (Norte de Santander).
Los profesionales relataron que el pasado sábado vivieron momentos de zozobra, cuando dos hombres armados y vestidos de civil interceptaron el vehículo en el que Rincón y Argüello viajaban del corregimiento La Mercedes al centro urbano del municipio, luego de presidir un evento de socialización de esta obra.
Cuentan que sus captores aprovecharon el mal estado de la vía para bloquear el camino, obligar a que descendieran de la camioneta y les entregaran todas sus pertenencias.
Luego, fueron conducidos hacia un rastrojo mientras eran entrevistados por los sujetos para conocer el paradero del otro ingeniero civil que prefirió pasar la noche en esta población nortesantandereana.
Sin embargo, esta decisión no lo salvaría del secuestro. Al día siguiente, en el trascurso del domingo, los hombres irrumpieron en la habitación del hotel donde Gabriel Toledo se alojaba, lo encañonaron y le advirtieron que lo iban a conducir al sitio donde sus colegas se encontraban retenidos.
“Fueron momentos muy críticos. Nos dirigíamos a Sardinata cuando unos hombres nos preguntaron que quiénes eran los ingenieros de la obra y dijimos que éramos nosotros. De una vez, nos dijeron que nos bajáramos de la camioneta y que no mostráramos resistencia, pues de lo contrario nuestras vidas iban a correr peligro”, relató el arquitecto.
Para llegar al lugar del cautiverio, los exsecuestrados recordaron que tuvieron que caminar largos tramos a pie y a lomo de mula para surcar montañas y parajes selváticos antes de la puesta del sol. Estos trayectos siempre los hacían custodiados por hombres fuertemente armados.
“Los raptores al identificarse dijeron que no eran ladrones ni narcotraficantes ni bandas criminales (…). También nos informaron que la retención era algo rutinario para conocer los trabajadores de la obra y para emitir el mensaje de rechazo de la comunidad ante la construcción de la subestación de la Policía”, señaló.
Tras múltiples gestiones humanitarias encabezadas por la Defensoría del Pueblo y líderes de la comunidad, este grupo, más conocido como ‘los Pelusos’, entregaron a los empleados de la Unión Temporal Sardinata en el corregimiento de Las Mercedes, finalizando con este violento despojo.
Según la Policía, el proyecto de este puesto de control, que tiene 780 metros cuadrados y cuesta 2.800 millones de pesos, quedará suspendido hasta que se normalice la situación de orden público en esta región conocida como la entrada del Catatumbo.
Los familiares de los liberados, que preparan celebraciones para el recibimiento, aseguran que la Fuerza Pública no ofreció las suficientes garantías de seguridad para los profesionales, lo que podría haber facilitado el rapto de estos hombres.
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