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Editorial: Un paso lógico y esperado

Las Farc no tienen más alternativa que cumplir el anuncio de liberar a los menores en sus filas.

EDITORIAL
Se demoraron las Farc en dar los detalles de cómo tendrá lugar el esperado proceso mediante el cual abandonarán sus filas niños, niñas y adolescentes.
A través de un comunicado del Consejo Nacional de Reincorporación, esta organización informó este jueves que una vez ingresen sus frentes a la totalidad de las zonas veredales “se activará el protocolo de salida de los menores”. Se trata, como también lo informa el texto, de un programa que contempla “restablecimiento de derechos, reparación y reincorporación a la inclusión social”.
Es un anuncio por varios meses esperado y que tiene lugar, insistimos, tarde. Por tratarse de menores de edad, una población especialmente vulnerable, tuvo que haber ocurrido incluso al comenzar el proceso. Y sobra decir que nunca debieron haber engrosado las filas de esta guerrilla, pues pocos aspectos más reveladores de la degradación de una causa que el recurrir a niños para que empuñen armas.
Pero esto, por fortuna, o al menos en lo que compete a las Farc, quedó atrás. Y es una buena noticia. Ahora que por fin han trazado la hoja de ruta para pasar esta lúgubre página de la guerra no queda sino recordarles el costo sumamente alto en términos de credibilidad y confianza de la opinión que acarrearía un incumplimiento. Así que no tienen más alternativa que cumplir.
Quedan dos llamados. Uno al Gobierno, para que el proceso de restitución de derechos de estos menores sea ejemplar, sin obstáculos, sin tropiezos que terminen por revictimizarlos. Estamos ante un tema que tiene que ser prioritario en todas las fases que restan del camino de dejación de armas y regreso a la vida civil de las Farc.
La segunda admonición va dirigida a este grupo. Y se resume en una sola palabra: ‘verdad’. La sociedad exige no solo total transparencia respecto a la cantidad de niños, niñas y adolescentes actualmente en sus filas, sino también sobre cuál fue la realidad respecto a sus políticas, según múltiples denuncias y no pocas evidencias, tolerantes con el reclutamiento de combatientes menores de 18 años a lo largo de cinco décadas de conflicto.
editorial@eltiempo.com
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