De silla de ruedas a triciclo eléctrico

De silla de ruedas a triciclo eléctrico

15 de enero 2017 , 06:20 p.m.

Lo que era una patineta se volvió, en un comienzo, en un rudimentario dispositivo con un pequeño motor en las manos del cartagüeño Jaime Moncada. El vallecaucano quería poner a rodar, sin esfuerzo, la silla de ruedas de un primo a quien un disparo en la médula le arrebató la movilidad de sus piernas y de sus brazos.

Fue hace cuatro años cuando Moncada desarmó la patineta de su hija, que tenía 11 años, y le puso además una batería, formando un aparato que se enganchaba con la silla de ruedas de su familiar.

En ese entonces, Moncada, quien ha trabajado en industrias de metalmecánica, estaba sin empleo y se dedicó a perfeccionar su creación de tipo artesanal y que le transformó la vida, pero sobre todo, la de personas con discapacidad motriz.

Concentrado en su taller, en pleno centro de Cartago, Moncada le dedicó 10 horas diarias a mejorar la versión del prototipo que convierte toda clase de sillas de ruedas en un triciclo eléctrico, el cual bautizó PowerWheel.

El aparato, que está en proceso de patente ante la Superintendencia de Industria y Comercio, es la razón de ser de la empresa que Moncada conformó hace un año con el ingeniero electrónico Joan Daniel Ruiz. Desde entonces, el taller del barrio El Carmen, en una céntrica calle de Cartago, es el sitio donde Moncada permanece gran parte de su tiempo para mejorar el dispositivo que hoy ayuda al desplazamiento de quienes se interesaron en esta iniciativa, como el medallista y el mejor deportista paralímpico del 2016 Moisés Fuentes.

Este nadador nacional que sobresalió en los juegos de Pekín 2008 (presea de bronce), Londres 2012 (plata) y Río de Janeiro del año pasado (bronce), afirma que “estoy satisfecho con este dispositivo, un gran aporte para nosotros”.

PowerWheel mide 53 centímetros de longitud por 46 de ancho y se parece a la parte delantera de una bicicleta cualquiera. Tiene un motor de 500 vatios y dos baterías, cada una de 12 voltios, que se pueden recargar para recorrer hasta 20 kilómetros con un tiempo máximo de entre ocho y diez horas. Además, cuenta con prensas de agarre que se acoplan a la silla de ruedas y enganches automáticos que elevan las llantas pequeñas de adelante.

El sistema hace que la silla se encienda como una motocicleta, que puede acelerar y frenar. Incluye un tablero de mandos digital que enseña el estado de la batería, las velocidades (son cinco), el número de kilómetros recorridos, la temperatura y hasta da la hora.

La rueda delantera mide 16 pulgadas y el freno es de disco “para una mejor calidad al detenerse y una mayor eficacia en todo tipo de terreno”, explica el cartagüeño, quien se muestra orgulloso de este producto.

“Este producto fue creado para mejorar la movilidad y lograr que una persona que no puede caminar tenga independencia, sin dejar de usar la silla de ruedas”, anota el cartagüeño.

CAROLINA BOHÓRQUEZ
Corresponsal de EL TIEMPO
Cali

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