Ciclovía: 40 años y 400 ciudades después

Ciclovía: 40 años y 400 ciudades después

Este espacio es paradójicamente uno de los espacios que los bogotanos consideran más seguros.

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25 de noviembre 2016 , 05:09 p.m.

Hace un par de semanas les pregunté a mis estudiantes qué espacios públicos de la ciudad creían que lograban mezclar a gente de clases, géneros y edades diferentes. Después de un “ninguno” que soltó un estudiante casi de manera automática, dos estudiantes levantaron la mano y coincidieron en su respuesta: “en la ciclovía”.

La semana pasada, el Centro Interdisciplinario de Estudios sobre Desarrollo (Cider), de la Universidad de los Andes, organizó un evento llamado ‘Ciclovía: 40 años y 400 ciudades después’, durante el cual se resaltó cómo, desde sus inicios, el programa se caracterizó por una adhesión a los principios de inclusión y sostenibilidad, antes incluso de que la palabra ‘sostenibilidad’ formara parte de nuestro vocabulario.

A pesar de hacerse solo una vez a la semana, la ciclovía genera tres impactos positivos: 1) crea situaciones de encuentro entre ciudadanos de clases, género y edades diferentes; 2) provee oportunidades de recreación en una ciudad con claras deficiencias en ese ámbito, y 3) fomenta el ejercicio físico frente al sedentarismo que promueven los estilos de vida capitalistas occidentales centrados en el uso del automóvil.

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En una ciudad en la que los habitantes de clase media-alta y alta huyen de los espacios públicos por miedo al crimen y se recluyen cada vez más en conjuntos cerrados, camionetas y centros comerciales exclusivos, la ciclovía es paradójicamente uno de los espacios que los bogotanos consideran más seguros.

Se ha convertido en una referencia para mejorar indicadores de salud pública y disminuir emisiones de gases invernadero. Hoy, la ciclovía no es una joya exclusiva de Bogotá, ni siquiera de Colombia. Desde Guadalajara (México) a Jakarta (Indonesia) pasando por San Francisco (Estados Unidos), Alicante (España) o Ciudad del Cabo (Sudáfrica), más de 400 ciudades en los cinco continentes han replicado el programa en las últimas décadas.

A pesar de que los modelos de urbanismo han viajado tradicionalmente desde las ciudades de Europa y Estados Unidos hacia la periferia, la ciclovía abre nuevas posibilidades de imaginar un urbanismo más cosmopolita que también viaja Sur-Sur e incluso Sur-Norte. La ciclovía es tan colombiana como el sombrero ‘vueltiao’, pero es, también, uno de los principales aportes de Colombia al urbanismo contemporáneo y una oportunidad para la construcción de ciudades basadas en la inclusión, la sostenibilidad y la salud pública en todo el mundo.

SERGIO MONTERO
Universidad de los Andes
* Profesor de la Maestría en Planificación Urbana y Regional en el CIDER de la Universidad de los Andes y autor del artículo Worlding Bogotá’s Ciclovía: From Urban Experiment to International ‘Best Practice’ (s.montero@uniandes.edu.co)

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