Ellos se unieron para cultivar alimentos locales y sin químicos

Ellos se unieron para cultivar alimentos locales y sin químicos

Resguardo indígena de Caldas y red de guardianes de Nariño, ejemplares en protección de semillas.

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22 de octubre 2016 , 06:05 p.m.

En Riosucio (Caldas), la yuca, el plátano, el maíz y los fríjoles que consumen los lugareños son productos locales.

Una iniciativa del Resguardo Cañamomo y Lomaprieta hizo que en la región 60 guardianes de semillas se la jugaran por producir este insumo en el marco de un proyecto agroecológico que, como lo describe Velma Echavarría, líder del territorio, “no solo es una técnica de producción, sino que lo contemplamos como algo integral, que involucra lo económico pero también lo social”.

Echavarría asegura que su apuesta es “por la defensa del territorio y la tradición, así como la soberanía alimentaria”.

(Además: Semillas de calidad garantizan mayor competitividad, según expertos)

En el sur del país, 403 socios de la Red de Guardianes de Semillas de Nariño hacen una tarea similar en cuanto a soberanía alimentaria.

Siguiendo su línea de “conservar la vida en todas sus formas”, desde el año 2002, esta organización fijó sus acciones en el tema de las semillas y conservación.

“No usamos agroquímicos y trabajamos a favor de la naturaleza, observándola y aprendiendo de ella”, apunta Alba Portillo, parte del grupo coordinador de la red.

Ella explica, además, que gracias al trabajo de la organización, en Nariño, están en el proceso de recuperar 70 tipos de variedad de tomate, que es una semilla nativa.

“Para que esto sobreviva, debe haber un proceso con el consumidor para que las acepte”, cuenta la líder.

(También: Créditos para el agro llegan a 8,5 billones de pesos)

Portillo es enfática al destacar la calidad de sus insumos. “No es cierto que nuestras semillas sean malas. Estamos de acuerdo con los protocolos de calidad y las certificaciones externas –señala–. No es cierto que estemos en contra de la productividad ni de la ciencia, al contrario, sabemos que podemos hacer una semilla más productiva sin necesidad de ir al laboratorio”.

De hecho, la red cuenta con una Escuela de Diseño Agroecológico que funciona desde 2011 y se basa en la educación experiencial. Se trata de ‘Aulas vivas’ en las que se comparte el conocimiento en el terreno de las siembras.

Para ambas organizaciones, la legislación respecto al tema es “muy flexible y ambigua”. “Hay muchos privilegios para las empresas que no son del país”, reclama Portillo.

Lo cierto es que desde el resguardo y la red se dan procesos en los que las comunidades son quienes producen los insumos, sin los cuales no sería posible su alimentación.

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