¡Hola !, Tu correo ha sido verficado. Ahora puedes elegir los Boletines que quieras recibir con la mejor información.

Bienvenido , has creado tu cuenta en EL TIEMPO. Conoce y personaliza tu perfil.

Hola Clementine el correo baxulaft@gmai.com no ha sido verificado. VERIFICAR CORREO

icon_alerta_verificacion

El correo electrónico de verificación se enviará a

Revisa tu bandeja de entrada y si no, en tu carpeta de correo no deseado.

SI, ENVIAR

Ya tienes una cuenta vinculada a EL TIEMPO, por favor inicia sesión con ella y no te pierdas de todos los beneficios que tenemos para tí.

Archivo

Ellas no quieren 'homterrupciones'

Círculos viciosos que 'normalizan' conductas sexistas que deberían ser inaceptables.

CECILIA RODRÍGUEZ
Durante el primer debate electoral en Estados Unidos, Donald Trump interrumpió a Hillary Clinton 51 veces. Ella lo interrumpió 15.
Para muchas mujeres fue un hecho molesto pero familiar. Que un hombre interrumpa a una mujer no es raro. Más notorio en entornos profesionales y en el sitio de trabajo, más molesto cuando es en público; generalmente aceptado en el hogar, donde casi naturalmente los hijos, cuando crecen, empiezan a corregir lo que la mamá dice y los esposos terminan las frases por ellas o simplemente hablan por ellas.
Círculos viciosos que ‘normalizan’ conductas sexistas que deberían ser inaceptables. Lo novedoso es que ahora tenga nombre e inclusive definición en el diccionario. Originaria del inglés ‘manterrumping’, quiere decir “la innecesaria interrupción por parte de un hombre cuando una mujer habla”.
Aún más interesante fue la reacción de muchas mujeres cuando las interrupciones de Trump fueron reportadas en la prensa. Entre los infinitos comentarios en las redes sociales, hay un denominador común y es que muchas de ellas admiten que están tan acostumbradas a ser interrumpidas por los hombres a su alrededor que ni siquiera notaron la conducta del candidato.
No es exageración. Ni es otra queja feminista. Es una realidad con la que gran parte de las mujeres del planeta estamos familiarizadas. Los estudios al respecto son innumerables. Ha sido científicamente probado que ellas tienen el doble de probabilidades de ser interrumpidas que los hombres, aún más si son minorías.
Las mujeres vivimos con la etiqueta de ser ‘charlatanas’, y eso también ha sido refutado. En realidad, los hombres hablan más que las mujeres: un 75 por ciento más en sectores mayoritariamente masculinos como la política. Las mujeres son menos propensas a hablar y tienen menos probabilidades de ser escuchadas en esos entornos. No solo son interrumpidas, sino que es probable que uno de sus colegas repita lo que ella ya ha dicho y se apropie del crédito.
Si bien no se trata de sexismo malintencionado, es un tipo de sexismo sutil que muchas veces ni siquiera es consciente o malicioso y es exhibido hasta por hombres considerados menos sexistas que la mayoría. Es también sexismo sutil cuando si una mujer habla con un tono de voz fuerte, es acusada de histérica o demasiado temperamental. Y si usa un tono suave, es por falta de carácter. En ambos casos sus opiniones no merecen suficiente atención.
En el caso de Hillary Clinton, los expertos que analizan cada palabra, movimiento, gesto de sus apariciones encuentran que debe lograr un equilibrio prácticamente imposible entre la suavidad y amabilidad, que se suponen características indispensables de la feminidad, y autoridad sin debilidades. Cuando se muestra fuerte en sus opiniones, es acusada de ser fría, robótica, alejada, temperamental.
Culturalmente, por siglos y siglos son voces de hombres las que comandan. En las escuelas secundarias se ha encontrado que los niños responden 10 veces más durante discusiones en clase que las niñas. Esa misma dinámica se ve repetida en comerciales, películas y televisión, donde los actores hombres tienen el doble de tiempo para hablar que sus colegas femeninas.
Otro estudio reciente de la Universidad de Vanderbilt encontró que la gente en general tiende a asociar palabras como ‘presidente’ y ‘ejecutivo’ con nombres de hombres, mientras que palabras como ‘asistente’ y ‘ayudante’ son instintivamente asociadas con mujeres.
La escritora y satirista feminista Soraya Chemaly escribió en un artículo reciente que todas las niñas del mundo deberían aprender estas dos oraciones: “No me interrumpa” y “Yo acabo de decir eso”. No está mal para empezar.
CECILIA RODRÍGUEZ
LUXEMBURGO.
CECILIA RODRÍGUEZ
icono el tiempo

DESCARGA LA APP EL TIEMPO

Personaliza, descubre e informate.

Nuestro mundo

COlombiaInternacional
BOGOTÁMedellínCALIBARRANQUILLAMÁS CIUDADES
LATINOAMÉRICAVENEZUELAEEUU Y CANADÁEUROPAÁFRICAMEDIO ORIENTEASIAOTRAS REGIONES
horóscopo

Horóscopo

Encuentra acá todos los signos del zodiaco. Tenemos para ti consejos de amor, finanzas y muchas cosas más.

Crucigrama

Crucigrama

Pon a prueba tus conocimientos con el crucigrama de EL TIEMPO