La finca donde se cultivan los sueños musicales

La finca donde se cultivan los sueños musicales

La historia del hombre de campo que se ideó un karaoke rural para impulsar talentos.

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08 de septiembre 2016 , 08:55 p.m.

Una finca del Cauca cambia su rutina los fines de semana y se convierte en karaoke de corteros de caña y campesinos, que sueñan ser figuras de la música.

Es un ambiente a ritmo de boleros, carrilera y balada, con aguapanela y sancocho brindados por el anfitrión, Ómar Toro, un gestor cultural en esos campos del norte caucano.

Lo conocen como ‘El Torito Gaucho’. Desde sus 14 años emprendió un rumbo sin su abuela Herminia, quien fue su ejemplo de crianza. Salió con sus ropas en una caja de cartón a enfrentarse a la vida, recuerda.

Una juventud permeada por la incesante violencia que azotaba la época, pero buscando oficio. Luego de salir sin rumbo fijo, se dedicó a recoger café en zonas de Sevilla y Caicedonia, donde lo acompañaban las melodías del ‘Caballero Gaucho’, tales como Viejo Farol, Cuando llora un hombre y La cama vacía. Así, el ‘Torito Gaucho’ llegó al norte del Cauca, donde entró al corte de caña hace 27 años.

Con siete hijos, Toro saca tiempo para la finca y la música en la vereda El Carmen, de Santander de Quilichao. La experiencia ha permitido que aparezcan talentos, asegura. Brisas de Mandivá, un grupo de artistas que trabaja con ‘Torito’, se consolidó allí como grupo de música del Pacífico. Iniciaron cantando y danzando y en el 2015 ocuparon el segundo puesto en el Festival Petronio Álvarez, en Cali.

‘Torito’ les rinde un homenaje a los corteros de caña con canciones. “Madrugando siempre a tumbar la caña, con todos mis compañeros somos una hermandad, sin rencor ni odio ni resentimiento. Ahí vamos todos juntos al ingenio La Cabaña”, dice la canción A tumbar la caña.

En su repertorio están El Zika, El ébola, Mujer no me pidas que vuelva, No quiero que estén tristes, Se fue un amigo y Me bombearon de la casa, en letras cargadas de mensajes y sentimientos, y que ha grabado gracias a HJ Producciones, Mundo Records y Studios Diver.

“Allá cerca la montaña donde temprano se acaba el día dejé mi rancho querido y la tierra que cultivaba”, dice otra canción por el drama del desplazado.

De flores, animales, árboles, lagos y extensa vegetación se compone la finca donde se reúnen a ensayar en jornadas a las que bautizaron como ‘Yo me llamo’.

Al karaoke de Toro en la montaña caucana no le faltan los cantantes, de distintas edades, que veían lejos el sendero para grabar algún día sus canciones.


Cali

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