Matoneo en redes

Gobierno y Farc deben dar ejemplo cuando defienden la paz y no asaltar a sus oponentes con matoneos.

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31 de julio 2016 , 08:30 p. m.

Quien se atreva a decir, opinar o calificar algún hecho o acción que contravenga algún otro que lo espera rencoroso, podrá sentir en carne propia una respuesta explosiva y terminar pálido. En su lado bondadoso el uso que viene dándose a la redes es más bien celebratorio, fiestas, para el humor y el ingenio, sin duda, o para anunciar viajes con lugares o selfis, o como diario personal, exponiendo públicamente intimidades o también crece en sentido un tanto religioso de buscar buenas energías e iniciar cadenas de ruegos ante enfermedades o desgracias.

Pero poco es permitido argumentar y exponer razones si el contenido es político o si se evoca y defiende una ideología; acá las redes se dividen en bandos y arrojan los calificativos más ignominiosos contra quien exponga algo que incomode a un contradictor. Este parloteo entre fracciones recuerda las dificultades que hemos tenido los colombianos para exponer nuestras ideas y diferencias de modo público, y para demostrar ello basta pensar en las algarabías en las universidades, en especial las públicas, en las que la izquierda imponía mayor presencia para eliminar a su contrario con chiflidos y carajazos, lo que hoy siguen haciendo de modo profuso en las redes. Los trinos insultantes de un negociador de las Farc contra los senadores Uribe y Claudia López con calificativos usados como cañonazos, evidencian la falta de control en el uso del discurso no agresivo: ¿es la forma como los próximos senadores de la república van a dirigirse a sus opositores? Sin duda, el hecho de tener una izquierda armada ha ayudado mucho a que el amedrentamiento y la violencia se impongan sobre los juicios razonados y al retraso en nuestro país de comunidades pensantes que también puedan usar los medios para exponer críticas contra un sistema, todos sabemos, injusto y ventajoso.

Al abrirse la opción de escucharnos ante el proceso de paz el nuevo gran aliado ha de ser el lenguaje, pero justo la misma proximidad de la firma desboca a sus oponentes. Gobierno y Farc, entonces, deben dar ejemplo cuando defienden la paz y no asaltar a sus oponentes con matoneos o tratarlos como incapaces que no entienden; mientras tanto, las redes seguirán su ruta pornográfica, el placer de la gritería, y sin darnos cuenta la paz de los fusiles se va trasladando a la guerra del lenguaje.

ARMANDO SILVA
ciudadesimaginadas@gmail.com

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