La cama nos hace depilarnos / Sexo con Esther

La cama nos hace depilarnos / Sexo con Esther

En su mayoría, las mujeres lo hacen pensando en el goce sexual, pero el vello es necesario.

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30 de julio 2016 , 06:22 p.m.

Les guste a todos o no, es innegable que la estética, en materia de vello corporal, se inclina mayoritariamente hacia la total erradicación de pelo de cada esquina del cuerpo, que no sea la cabeza. (Lea también: Atracción y deseo son distintos en la cama / Sexo con Esther)

Pero es el qué hacer, el cómo y el cuándo con aquel que crece en el departamento inferior del cuerpo, el que más inquietudes despierta.

Que levante la mano aquel que no ha dedicado tiempo a decidir, cuando hay una encamada en ciernes, si se depila, se rasura o si busca a un peluquero o peluquera especializada en el abajo, capaz de proveer un diseño que sorprenda a la contraparte.

Y no me digan tampoco que no se han preguntado si la podada resultará luego incómoda, si nos dejará desprotegidos o si afectará (o potenciará) el goce sexual. (Además: Cómo decirles adiós a los vellos)

Aunque no hay respuestas definitivas para inquietudes taaaan importantes, desde la academia hay algunos aportes sobre las preferencias de la gente en esta materia.

Para destacar están los resultados de la reciente investigación hecha con más de 3.000 mujeres por Tami Rowen, de la U. de California, en San Francisco. Se los resumo: la mayoría de ellas se depila, en su orden, con máquina de afeitar, tijeras, afeitadora eléctrica y cera. La parte más “intervenida” es la superior del pubis, luego la perivaginal y, por último, los labios mayores. Y eso deja como la gran olvidada a la zona perianal (por lo menos en las mujeres).

La acuciosa doctora Rowen, y su equipo, también se tomaron el tiempo de preguntar por qué suelen podar aquellas zonas. Y aunque cualquiera podría pensar que es “por estética”, lo cierto es que la higiene y los hábitos resultaron ser las razones más esgrimidas.

Aunque la frase “porque así lo prefiere mi pareja” resultó ser la última elección, lo cierto es que el porcentaje de mujeres que optó por ella no es nada despreciable: dos de cada diez. Ahora, la cosa cambia cuando se trata de motivaciones. Para nosotras –señala el estudio– el sexo es la principal, seguida por las vacaciones y la consulta con el médico.

Ahora, sin ánimo de sonar aguafiestas les pido que no nos tomemos a la ligera esta depilada. Si la naturaleza nos puso pelo ahí, por algo ha de ser. Por feo que nos parezca a muchos, es innegable que protege de lesiones y reduce el riesgo de infecciones. (También: La desangelada estética del abajo / Sexo con Esther)

Casi nadie quiere, claro, que todas luzcamos como una frondosa estrella porno de los setenta, pero tampoco como la lampiña Venus de Botticelli. ¿Cómo conciliar ambas cosas? Se vale ser creativos. Hasta luego.

ESTHER BALAC
Para EL TIEMPO

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