Los sicópatas que dicen actuar a nombre del Estado Islámico

Los sicópatas que dicen actuar a nombre del Estado Islámico

Individuos perturbados y que no han estado en contacto directo con el grupo han cometido atentados.

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30 de julio 2016 , 06:14 p.m.

El eco que la propaganda y la ideología del grupo extremista Estado Islámico (EI) han logrado en individuos con desequilibrios mentales se ha convertido en el principal dolor de cabeza para varios gobiernos, entre ellos Alemania y Francia, que han visto cómo varios ataques violentos han tenido lugar en sus países en las últimas semanas, dejando decenas de víctimas.

Los casos se siguen sumando. El primero que llamó la atención y que sembró interrogantes sobre los ataques de ‘lobos solitarios’ fue la masacre que cometió Omar Mateen en la discoteca gay Pulse, en Orlando (EE. UU.), el pasado 12 de junio, y donde murieron 49 personas. Las autoridades aseguraron que el atacante se había radicalizado por internet, pero que no había una conexión directa con el EI, no obstante que Mateen juró lealtad al grupo. Después se conoció que Mateen frecuentaba el lugar y era una persona agresiva.

Un mes después, el 14 de julio, Mohamed Lahouaiej Boulhel arremetió contra una multitud en Niza (Francia), que celebraba el día de la fiesta nacional, hecho que dejó 84 muertos. Aunque inicialmente se pensó que era un ataque terrorista, posiblemente relacionado con el EI, las autoridades revelaron que el atacante “no era muy religioso, que consumía alcohol y drogas” y que no había señales de radicalización ni de interés por el yihadismo.

Hace dos semanas, un refugiado afgano que, según las autoridades, había llegado solo a Alemania, hirió a cuatro personas en un tren en Baviera al atacarlas con un hacha. Las investigaciones apuntan a que el atacante podría ser un ‘lobo solitario’ que decidió actuar seducido por la propaganda de los yihadistas del EI.

Y el episodio más reciente fue el que ocurrió este martes en Normandía (norte de Francia), cuando dos hombres (Adel Kermiche y Abdel Malik Petitjean) que juraron fidelidad a la misma organización degollaron al sacerdote Jacques Hamel en una iglesia de Saint Étienne-du-Rouvray, cerca de Ruan, causando estupor e indignación en Francia y en toda Europa.

“Muchos de estos atacantes parecen más guiados por una inestabilidad mental que por una ideología. El Estado Islámico se beneficia de todos estos ataques, incluso si como organización no tiene nada que ver con ellos, porque esto crea un ambiente de miedo y la gente cree que se trata de esa organización, incluso cuando no lo es”, le dijo a EL TIEMPO Max Abrahms, analista en terrorismo de la Universidad de Northeastern.

El estadounidense William McCants, investigador del centro de pensamiento Brookings, afirma que es difícil distinguir las convicciones ideológicas de las motivaciones personales haciendo referencia a estos atacantes, “que no son realmente miembros del EI (...), pero que tienen en común la muerte”.

Y es que –de acuerdo con el psicólogo Patrick Amoyel, especialista en fenómenos de radicalización– el Estado Islámico, del que se puede encontrar en internet y redes sociales todo tipo de propaganda, que incluye videos de torturas y degollamientos, ha entendido todos los beneficios que puede sacar de sus incesantes llamados a atacar a “infieles”.

“Saben que mientras más ocupen el espacio mediático, más eco tendrán entre la población radicalizable o psicópata”, explica.

“Esta ideología fanática y mortífera puede empujar a algunos individuos a pasar al acto sin necesidad de haber estado en Siria o tener instrucciones precisas”, dijo el fiscal de París, François Molin, refiriéndose al nuevo desafío que plantea este “terrorismo de proximidad”.

Y es que según expertos, alguien que es mentalmente inestable es mucho más propenso a adaptar puntos de vista radicales y a llevar a cabo acciones violentas.

Pero además, señala Abrahms, en un contexto en el que mediáticamente se tiende a asociar esta violencia con terrorismo, y más específicamente con el EI, los ataques benefician al grupo “al dar la sensación de que la organización es omnipresente”.

En Alemania y Francia, los más golpeados por ataques de ‘lobos solitarios’ en las últimas semanas, se teme que ocurran más hechos de este tipo.

Pero analistas estiman que para prevenir nuevos atentados es importante entender al EI como un grupo que tiene su bastión en Irak y Siria, pero que ahora también representa una amenaza fuera de esa zona de conflicto.

“Se han logrado varias victorias en contra del grupo: ha perdido territorio y batallas; sus salarios, ganancias y propaganda han bajado, y hay deserciones. Pero el EI ha estado inspirando ataques en todo el mundo, incluyendo los de ‘lobos solitarios’ ”, dice Abrahms.

“La realidad es que los gobiernos no saben cómo manejar este tipo de ataques. Es más fácil destruir al EI como una organización que intentar prevenir la violencia del EI que está teniendo lugar”, añade.

SANDRA RAMÍREZ CARREÑO
Redacción internacional*
En Twitter: @esalgosimple
* Con AFP

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