Olímpicos de Río de Janeiro, en la mira yihadista

Olímpicos de Río de Janeiro, en la mira yihadista

Más de 41.000 efectivos se han desplegado para garantizar la seguridad durante los Juegos.

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30 de julio 2016 , 06:14 p.m.

Por estos días se ven en las calles de Río de Janeiro agentes de todas las fuerzas del orden montando guardia con armas largas, familiares para los cariocas, habituados a la batalla entre fuerzas de élite y narcotraficantes.

El viernes se inaugurarán en esta ciudad los Juegos Olímpicos, un escenario que, en la coyuntura actual, representa un gran lienzo en el que un grupo terrorista podría pintar un cuadro dantesco. Los recientes atentados en Europa tienen a las autoridades brasileñas en alerta máxima, ante la avalancha de turistas que acoge regularmente la urbe y los visitantes extra que irán a las justas.

El atentado de Mohamed Lahouaiej-Bouhlel, en el que murieron 84 personas el 14 de julio en Niza (Francia), obligó a las autoridades del país vecino a replantear la vigilancia en sectores vulnerables. La avenida Atlántica, postal carioca junto al cerro de Pan de Azúcar y el Corcovado, tiene un trazado similar al Paseo de los Ingleses, donde Lahouaiej-Bouhlel, ‘soldado’ del Estado Islámico (EI), llevó a cabo su macabra acción con un camión.

La preocupación se acentuó cuando solo cinco días después del atentado en Niza un grupo brasileño, autodenominado Ansar Al Khilafah (Tropas del Califato), publicó en redes sociales mensajes en los que juraba lealtad al EI.

El 21 de julio, la Policía detuvo a 12 personas acusadas de pertenecer a grupos de tendencia yihadista o por intentar contactarse con el EI mediante Telegram, la aplicación que más usa este clan terrorista. La fuerza policial dijo, además, que los capturados trataron de comprar un fusil AK-47 en una web paraguaya.

El seguimiento a esta clase de células permitió la captura, en Río, de Chaer Kalaoun, brasileño de origen libanés de 34 años, que venía siendo vigilado desde el 2014, cuando se supo que había viajado a Líbano y Siria, donde contactó a extremistas. “Fue detenido (el jueves) por estar involucrado con terroristas desde el Mundial de Brasil. Salió del país, estuvo en Siria y juró lealtad al Estado Islámico”, afirmó a los medios el ministro de Justicia, Alexandre de Moraes.

Uno de los retos de las autoridades es el hecho de que los actos terroristas han cambiado y ya no se necesitan grandes estrategias para llevarlos a cabo. “En los últimos ataques en Estados Unidos, además del de Niza, se ha demostrado que los que quieren llevar a cabo un ataque de gran impacto no requieren entrenamiento formal ni muchos recursos. Los que participaron en el ataque del 11 de septiembre del 2001 tampoco eran bien entrenados. Los últimos ataques han roto barreras psicológicas que pensábamos que existían y, una vez rotas, hay una nueva realidad”, le aseguró a EL TIEMPO Douglas Farah, periodista y consultor en seguridad nacional en EE. UU.

Prevención

“Vamos a tener que revisar las medidas y ampliar las barreras, adoptar una seguridad más rígida”, afirmó Sergio Etchegoyen, ministro jefe del Gabinete de Seguridad Institucional de la Presidencia de Brasil.

En Francia, país bajo un estado de emergencia ampliado tras los sucesos de Niza y puesto en vigor luego de los ataques contra la publicación satírica Charlie Hebdo y el supermercado kosher de París, y la matanza del 13 de noviembre, las autoridades cometieron errores que los brasileños no quieren repetir. “Cualquier herramienta, cualquier instrumento, cualquier vehículo puede ser un vector en un acto terrorista”, advirtió Etchegoyen.

La Triple Frontera

El hecho de que los militantes hayan tratado de comprar un AK-47 en Paraguay revive la vieja tesis sobre la presencia de grupos islamistas en la Triple Frontera (Brasil-Argentina-Paraguay).

“Hace años que la Policía Federal investiga la formación de células en la región de Foz de Iguazú, en el estado de Paraná, pero no es algo que nos lleve a pensar que el yihadismo es fuerte en Brasil”, aseguró Lauro Jardim, director de la Unidad de Investigaciones y columnista de ‘O Globo’. También en esa región estaría presente el grupo chií libanés Hezbolá, acusado por Israel de patrocinar el terrorismo. Pero Hezbolá no tiene relación con el Estado Islámico u otra organización similar, ya que el fenómeno yihadista actual no es chií, sino suní.

Tardanza

Aunque las autoridades brasileñas no son ajenas a los despliegues de grandes operativos para megaeventos como el Mundial del 2014, la reacción ante la amenaza yihadista puede parecer un poco tardía.

“Se demoraron un poco en darse cuenta de que las amenazas eran reales y podían tocar a Brasil. Como en la mayoría de los servicios de inteligencia y de policía del hemisferio, se creía que el yihadismo tocaría a América Latina. Pero, como se ha demostrado en Nigeria o Malasia, el EI tiene la visión de expandirse por el mundo, con gente que se radicaliza en su país de origen, sin necesidad de viajar o de hablar árabe”, añadió Farah. Más de 41.000 efectivos, 21.000 de ellos en Río, estarán pendientes de que ningún grupo terrorista materialice sus planes.

LUIS ALEJANDRO AMAYA E.
Subeditor Internacional

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