Este es Reinaldo Rueda: el 'sabio' que cumplió el sueño de Nacional

Este es Reinaldo Rueda: el 'sabio' que cumplió el sueño de Nacional

Se metió para siempre en los corazones de los hinchas. Un trabajador incansable y ganador.

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30 de julio 2016 , 12:33 a.m.

Ahora, Reinaldo Rueda Rivera está entre los ídolos más grandes de la historia del Atlético Nacional. Él logró ingresar a la historia del equipo más importante del fútbol colombiano, por ser el cerebro que llevó al club a ganar, el miércoles pasado, la segunda Copa Libertadores.

El 16 de abril de 1957, hace 59 años, diez después de la fundación del Nacional, nació este estratega que tiene embriagados de éxito al equipo y a sus millones de hinchas. Nació, decía, en Cali, pero su madre, Orfa Rivera, que es docente, daba clases en Yumbo.

Y para allá se fue la familia, que luego por el trabajo de su padre, Blas Rueda, que era transportador, fue a dar a Barrancabermeja (Santander) donde aprendió a oír vallenatos, uno de sus géneros musicales favoritos. ‘Rey’, como le dicen las personas que son de su confianza, es el mayor de tres hermanos. Rosa, la hija del medio, y Blas Antonio.

Ya de jovencito, Reinaldo regresó a su Valle del Cauca natal y estudió en el Colegio Mayor de Yumbo. Ahí terminó su bachillerato (secundaria). “A él le gustaba jugar fútbol en el colegio”, dice Alejandra, la hija mayor del entrenador. Ella tiene 26 años. Carolina, su hermana, tiene 23, y Juan David, el menor y que quiere ser futbolista, 18.

Como a la mayoría de jóvenes, el fútbol no le era indiferente. Según afirma el estadígrafo Luis Arturo Henao (@elcoleccioniste), fue defensa central derecho de la Selección del Valle del Cauca en 1974. Sin embargo, estudió Educación Física y Deporte en la Universidad del Valle. Después trabajó en la escuela de fútbol Carlos Sarmiento Lora. Eso no le bastó y se fue a Alemania. Se especializó en el Germán Sport University, de Colonia.

Profesionales y menores

En la década de los 90, Reinaldo Rueda se convierte en un nombre mencionado en el fútbol colombiano. Dirigió al Cortuluá (lo salvó del descenso y luego lo mantuvo en la A, entre 1994 y 1997) y al Deportivo Cali (lo entrenó hasta 1998). Sus buenas maneras profesionales y el apoyo de la dirigencia vallecaucana en la Federación Colombia de Fútbol lo catapultaron para dirigir las selecciones menores de Colombia: fue campeón del Torneo Esperanzas de Toulon en el 2000. Regresó al fútbol profesional para ponerse la sudadera del DT del Deportivo Independiente Medellín, en el 2002, con poco éxito. Por eso, unos meses después, paso a ser el técnico de la Selección Colombia Sub-20, a la que llevó a un histórico tercer lugar en el Mundial Juvenil de Emiratos Árabes Unidos.

Esa campaña hizo que fuera ascendido a seleccionador nacional de mayores, en la eliminatoria para el Mundial de Alemania 2006. Sin embargo, a pesar de una buena campaña, no logró el objetivo. Tomó el timón del barco en la cuarta fecha con apenas un punto en la tabla y aunque consiguió una impresionante remontada, faltó solo un punto para clasificar. Toda una paradoja.

“Se sintió muy triste. Él se ilusionó con clasificar a Colombia a ese Mundial, más con la campaña que hizo. Eso fue duro para toda la familia”, contó Alejandra, que es periodista y vive en Canadá con su hermana.

Fue despedido de la Selección Colombia cuando llegó a la presidencia de la Federación Luis Bedoya, que vio como los clubes profesionales le bajaron el pulgar al técnico por permitir reuniones de la naciente Asociación de Futbolistas Profesionales durante las concentraciones de la Selección Colombia. Además, Bedoya quiso dar un golpe de opinión e intentó contratar al argentino Marcelo Bielsa o al brasileño Paulo César Autori. No pudo traerlos y terminó nombrando al colombiano Jorge Luis Pinto.

Pero la vida no se queda con nada y Rueda llevó a Honduras a Sudáfrica 2010, y a Ecuador, a Brasil 2014.

Llegó al Atlético Nacional luego de 13 años sin dirigir ningún club. “Después del Mundial de Brasil se veía inquieto porque no tenía trabajo. Le llegaban propuestas, pero no eran proyectos que le gustaran. A él le gustan proyectos en los que pueda imponer sus ideas y por eso los clubes son mejores para él”, afirmó Alejandra.

Y finalmente las logró imponer en Atlético Nacional. Ganó el primer título de Liga de su carrera en diciembre pasado y ahora levanta la segunda Copa Libertadores del equipo, la obsesión del club.

Cuando pasa por un equipo sus jugadores siempre lo valoran, como lo dice Abel Aguilar, quien estuvo en varias selecciones juveniles con él: “Es un formador. Trata de dar confianza al jugador, de ser muy cercano. Y la confianza es recíproca, uno hablaba de cualquier tema con él”.

Alexánder Mejía también destaca los valores humanos del técnico: “Es respetuoso, da confianza y siempre te escucha”, dijo el volante líder de este campeón de la Libertadores.

Pedro Antonio Zape, entrenador de arqueros de Nacional y acompañante de Rueda en sus cuerpos técnicos desde hace muchos años, afirma: “Rueda es un sabio. Basa su éxito en la humildad. La Libertadores es merecida para una persona dedicada y noble en todo”.

Además, Reinaldo se ha caracterizado durante su ejercicio profesional por ser un hombre respetuoso, amable, que no subestima a un rival ni se cree el mejor. Rueda da para la muestra un botón: “Quizá no estuve tan emocionado el miércoles (día del título), como han sido estas horas siguientes después de recibir mensajes de todo el mundo”, comentó el técnico que estará hasta diciembre con Nacional, luego de rechazar a la Selección de Paraguay y a varios clubes con jugosas ofertas en petrodólares.

La familia es lo primero

Para Rueda, su círculo cercano es lo más importante. “La parte afectiva que le brinda a uno la familia es fundamental”, contó. Por eso, siempre se comunica con su mamá, que todavía vive en Yumbo. Ella no se pierde ningún partido de su hijo y cuando se terminan le hace videollamadas. “Es exageradamente cariñoso y alegre. Está muy pendiente de todos nosotros. Nos ha transmitido valores que nos han permitido mantenernos juntos a pesar de las distancias”, dice Alejandra.

La esposa de Rueda, Genith Ruano, es la que sirve de contacto para que hable con sus hijas, y así será próximamente con su hijo, pues se irá a Estados Unidos a estudiar, gracias a una beca conseguida por el fútbol.

“Antes de los partidos es casi imposible hablar con él. A veces tiene muchos mensajes. Sé que él quiere contestarlos todos, pero a veces no puede. A mí me ha contestado muchas horas después de que le escribo”, agrego su hija mayor.

Aunque su familia dice que “cuando no está entrenando está viendo videos de fútbol”, tiene una pasión casi secreta: el acordeón. Ese instrumento lo conoció siendo un niño en Barrancabermeja y siguió en Alemania, de donde es original. Allá compró un acordeón y, según cuentan sus amigos, el aparato ha pasado más tiempo guardado. “Es mejor que se dedique a entrenar. En reuniones en la casa toca ‘La gota fría’”, dice Alejandra entre risas.

Así es Rueda. Un sabio, como dice Zape, un hombre familiar y cariñoso, un estudioso del juego y un tipo decente y responsable, un ídolo de hoy y para siempre del Atlético Nacional.

ANDRÉS FELIPE VIVEROS B.
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @afviveros

 

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