Peter Gabriel, tres décadas después / Conexión sonora

Peter Gabriel, tres décadas después / Conexión sonora

Han pasado treinta años desde que Peter Gabriel consiguió sus único número uno con Sledgehammer.

29 de julio 2016 , 11:18 p.m.

Han pasado treinta años desde que Peter Gabriel consiguió sus único número uno con Sledgehammer, que por esta fecha en 1986 estaba en el tope de los éxitos en Estados Unidos, mientras su álbum So alcanzaba el segundo puesto en ventas. Este disco, el quinto en su carrera y el primero con un título distinto al de su nombre, como se bautizaron los anteriores, fue la semilla a una exposición fuerte de los llamados ritmos del tercer mundo en el panorama internacional de la música.

En esa época, algunos artistas del rock denotaron acentuadamente su inclinación por los ritmos africanos, como Paul Simon con Graceland, grabado incluso con prominentes músicos surafricanos.

Gabriel, quien seguía de antes un interés por esas propuestas, creó entonces el festival WOMAD y tres años después el sello discográfico Real World, dedicados exclusivamente a la promoción global de artistas como Geoffrey Oryema (Uganda), Nusrat Fateh Ali Khan (Pakistan), Papa Wemba (Congo) y Ayub Ogada (Kenya), entre una extensa lista.
Pero So no sólo estuvo pintado de poliritmias africanas y presentes en los temas That Voice Again, Red Rain, In Your Eyes y This Is The Picture (Excellent Birds): Peter Gabriel tuvo la sagacidad de integrar, por ejemplo, el sonido de Stax Records, legendario sello del soul de los sesenta, en el ritmo y los vientos de Slegdehammer y Big Time, e igualmente de hacer piezas llenas de intimidad y atmósferas impecables, reminiscentes de su cercanía al rock progresivo, en Don’t Give Up, Mercy Street y We Do What We're Told (Milgram's 37).

Aquí, él sacó buen provecho del popular sintetizador Fairlight CMI, pero además concretó un fabuloso equipo humano con los bateristas Jerry Marotta, Manu Katché y Stewart Copeland, el bajista Tony Levin y el guitarrista David Rhodes, todos bajo la producción del canadiense Daniel Lanois y el propio Gabriel.

Con su propuesta, So marcó un antes y un después en su carrera. Cierto es que sus álbumes posteriores brillaron en medio de su gran ingenio y talento, pero nunca alguno vibró con la pasión, la magia y originalidad que tuvo éste.

DANIEL CASAS
Periodista musical

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