Lo que hay y lo que falta de la peatonalización de la 7.ª

Lo que hay y lo que falta de la peatonalización de la 7.ª

EL TIEMPO recorrió vía, habló con comerciantes del sector y con los de la nueva obra que se hará.

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28 de julio 2016 , 10:41 p.m.

Después de más de diez meses de terminadas las obras de peatonalización de la carrera 7.ª desde la calle 10.ª hasta la avenida Jiménez, los comerciantes aseguran que han mejorado sus ventas; sin embargo se quejan por la proliferación de indigentes en algunas horas del día.

La preocupación ahora es de los dueños de locales que están situados sobre este corredor, pero desde la avenida Jiménez hasta la calle 26, pues las obras de peatonalización en esta zona empezarían, según el Instituto de Desarrollo Urbano (IDU), en septiembre próximo y se prolongarían durante 12 meses.

El TIEMPO recorrió esta carrera y habló con los comerciantes sobre lo que ha significado la parte peatonalizada y lo que esperan de la obra que se aproxima. (Lea también: En el tercer trimestre comenzaría peatonalización de la carrera 7a)

“Las ventas siguen inestables. Era mejor como estaba antes, aunque hoy el ruido y la contaminación han bajado”, manifestó Gissela Londoño, administradora de una droguería.

Opinión diferente tiene Liliana González, quien asegura que esta peatonalización ha atraído a más turistas y la gente se siente más segura a la hora de caminar. “Los extranjeros vienen más seguido y con esto la cara del centro mejoró notoriamente”, agregó la mujer que atiende un almacén de bolsos.

Sobre el mobiliario que se instaló (sillas, materas y canecas), durante el recorrido se observó que algunas sillas están rayadas, al igual que las canecas de la basura, que tienen grafitis. Lo que se conserva son las materas que adornan y separan la ciclovía de los peatones; tampoco se observaron vendedores ambulantes y la tranquilidad es total.

“En el cruce de la carrera 7.ª con calle 11, los peatones son muy imprudentes y no respetan el semáforo. Hemos visto varios accidentes. Seguro caminan muy confiados”, manifiesta Nidia Rodríguez, asesora comercial de una relojería localizada en esa esquina y quien vivió todo el proceso de transformación de la vía.

Esta obra tuvo un costo inicial de 10.000 millones de pesos, pero por trabajos adicionales se sumaron 4.000 millones. Durante su adecuación tuvo cinco meses de atraso y se concedieron por parte del IDU en su momento tres prórrogas.

Durante los trabajos, los comerciantes manifestaron que las ventas se bajaron hasta un 80 por ciento por las polisombras que había a lo largo del trayecto y por el polvo que salía de las excavaciones que tuvieron que realizar.

El otro tramo

Los comerciantes que tienen sus negocios entre las calles 13 y 26 manifestaron preocupación por la posible baja en las ventas durante las obras que se prolongarían por un año.

No han empezado la obra y la situación es compleja. Esperemos que cuando terminen, todavía estemos aquí”, asegura la administradora de una discotienda de la carrera 7.ª con calle 17.

“Serán meses duros para el trabajo, pero quedará más bonito el entorno. Lo que esperamos es que no se demoren más de lo proyectado, como sucedió con el otro tramo”, manifiesta la administradora de un almacén de calzado.

JOHN CERÓN
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter @CeronBastidas
Escríbanos a johcer@eltiempo.com

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