En Medellín se escuchó un grito libertador: '¡Verde Campeón!'

En Medellín se escuchó un grito libertador: '¡Verde Campeón!'

Hinchas celebraron en las calles de la ciudad el triunfo de Atlético Nacional.

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27 de julio 2016 , 11:33 p.m.

No se equivocó quien dijo que la fe mueve montañas. Esta vez, la movió a la ‘capital de la montaña’ que se sacudió de júbilo gracias a la conquista de la Copa Libertadores por parte del Atlético Nacional, que se impuso por la mínima diferencia a Independiente del Valle.

A pesar de que ya habían esperado 27 años para ese momento, las horas previas al partido se hicieron eternas para los hinchas ‘verdolagas’. Desde temprano, los pitos se hicieron presentes en las calles y el verdiblanco sobresalió en la vestimenta paisa, como si anticipara desde ya un carnaval de talla continental.

Todo estaba listo. La alcaldía dispuso de cuatro pantallas gigantes, los barrios cerraron las calles, y los bares del Parque Lleras, la carrera 70 y el Obelisco adornaron sus establecimientos con bombas, banderas y pancartas.

También el barrio La Milagrosa (Oriente), que como haciendo honor a su nombre, hizo realidad el sueño de un pueblo. Allí, en una cuadra que se llama igual al equipo antioqueño, se desplegó una bandera tan grande como el amor por el ‘verde’ paisa que cubrió gran parte de la cuadra.

“En la del 89 estuve en Bogotá. Me quedó el sinsabor de que no hubiera sido en casa pero espero después de tanta espera, poder celebrar en este barrio que hace honor al equipo y que lo lleva en las venas: Nacional”, expresó Vladimir Tapias, habitante del barrio Nacional.

Y comenzó la fiesta. Toda la algarabía se segó con el pitazo inicial para dar paso al nerviosismo y la ansiedad. Tan solo a los 8 minutos llegó la primera y única alegría del partido con el gol de Miguel Borja que sacó de adentro un grito de gol prematuro que resonó por el valle de Aburrá.

De ahí en adelante todo fue sufrimiento. Los pálpitos de los corazones parecían correr más rápido que los minutos que aunque eran 90, parecían eternos.

“Dicen que es fácil hincha de Nacional. Pero vea la final de la Libertadores del 89, la final contra Equidad, las dos contra Junior, la Suramericana que perdimos con River. No sé por qué nos hacen esto”, dijo Tapias mientras se servía un ‘guaro’ que según él, era para quemar los nervios.

Ese primer gol, encendió el ímpetu de la hinchada que desde allí, no paró de alentar.

Eran aproximadamente las 9:45 de la noche cuando el grito ‘¡CAMPEÓN!’ retumbó en la avenida 70 e hizo eco en la ciudad. Ese equipo verde, que aunque está acostumbrado a celebrar, esta vez fue diferente. La tierra se cubrió de blanco por un manto de harina, y el cielo se pintó de verde por los fuegos artificiales que adornaron la segunda estrella continental del Rey de Copas.

Los pitos no dejaron de sonar. Saltar y cantar se volvió obligatorio mientras una marea humana se movía por aquella avenida rumbo al estadio para ver sus ídolos con la tan codiciada copa, aquella que tanto desearon y que tardaron casi tres décadas en volver a tener en la ciudad.

Nacional emuló la hazaña. Aquellos jóvenes del 89, ya con el cabello blanco, repitieron el gusto de volver a ver a su equipo coronarse como rey de América, pero esta vez en Medellín, pues en aquella ocasión se disputó en Bogotá.

Y los jóvenes, que escucharon al ‘verde’ campeón de Higuita, García, Leonel y Usurriaga, ahora podrán contar la historia de una nueva generación con Armani, Mejía, Macnelly, Pérez y Borja.

Uno de esos fue Carlos Alberto Marín, que tenía 5 años cuando Nacional quedó campeón por primera vez de la Libertadores y solo conoce lo que le narraba su padre, que lo vivió en persona.

“Poder vivirlo en carne propia es algo indescriptible. Mi padre por cuestiones de salud no pudo acompañarme hoy pero voy a correr a abrazarlo y a celebrar con él”, confesó Marín bañado en lágrimas mientras se besaba una camisa vieja que le ha servido de cábala en 10 finales que ha ganado el equipo.

Qué mejor inicio de Feria de las Flores pudo tener Medellín. Ese sueño continental, ese capricho de la dirigencia, los jugadores y los hinchas es ahora una realidad. Y aunque la espera duró 27 años y el sufrimiento 90 minutos, la celebración que se extenderá durante toda la noche y perdurará por siempre en la historia de la ciudad que, al igual que Atlético Nacional, terminará ‘pasada de copas’.

David Alejandro Mercado
Redactor de EL TIEMPO

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