Buscan fuentes de malos olores en Bucaramanga

Buscan fuentes de malos olores en Bucaramanga

Autoridades detectaron sitios que generarían pestilencias pero requieren de tecnología que no posee.

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27 de julio 2016 , 07:20 p.m.

Una escena inusual se vivió hace dos semanas en la capital santandereana cuando un narrador de fútbol, dos comentaristas, un reportero, un periodista que hace la voz comercial y el operador de una emisora debieron usar tapabocas para mitigar el intenso olor a pollo descompuesto que invadió el centro de la ciudad mientras transmitían desde su cabina el partido que Atlético Bucaramanga disputaba en Bogotá contra Independiente Santa Fe.

La imagen de los comunicadores se ‘propagó’ rápidamente por las redes sociales, así como los fétidos olores que en las últimas semanas se han percibido en varios sectores de la ciudad y los vecinos municipios de Floridablanca y Girón.

“Era impresionante la intensidad del mal olor, que nos obligó a usar tapabocas. Si se percibe así en el centro no me quiero imaginar cómo será cerca de los sitios donde se origina esta pestilencia que invade el ambiente en la ciudad”, dijo Javier Orlando Mantilla, periodista deportivo de Caracol Radio.

La situación, que hace años se registraba de manera esporádica y por cortos periodos de tiempo, se convirtió en rutinaria en las últimas semanas donde a cualquier hora del día y la noche se respira un ambiente pesado con olores ofensivos que se expanden como la inconformidad de los afectados.

Ante las reiteradas quejas de la comunidad, incluyendo una tutela instaurada por una niña de 11 años que reclama los derechos a la salud y un ambiente sano, los entes encargados de buscar y sancionar a los generadores de los malos olores crearon un grupo interinstitucional que, en conjunto, ya ha realizado cuatro grandes operativos en los que han identificado los lugares de donde proceden las pestilencias.

Funcionarios del Área Metropolitana de Bucaramanga (AMB), CAR CDMB, Policía Ambiental, ICA e Invima detectaron que los malos olores proceden de la Ptar (Planta de Tratamiento de Aguas residuales del Río Frío), el sitio de disposición de basuras conocido como El Carrasco, los vertimientos de aguas residuales situados en las escarpas para evitar la erosión, hornos crematorios, empresas que procesan vísceras y huesos para harinas y concentrados de animales, además de mataderos clandestinos.

Víctor Azuero, director del AMB, admitió que “hay un problema muy complicado”, pues sitios como la Ptar, El Carrasco y los vertimentos no se pueden eliminar por las funciones que cumplen.

“Cuando se planeó la ciudad en los Planes de ordenamiento Territorial (POT) no se contempló la situación que estamos viviendo. El Carrasco –que cumplió su vida útil y funciona por una emergencia sanitaria– es el único depósito de basuras y nos complicaría la vida su desaparición, al igual que la Ptar. Los vertimientos tampoco los podemos intervenir porque son estructuras muy costosas y nos protegen de la erosión”, agregó Azuero.

Falta tecnología Aunque en las últimas semanas se han visitado 12 establecimientos señalados por la comunidad de ser las fuentes de los hedores y se le exigió a seis empresas presentar en tres meses un plan de reducción de impacto de olores, las autoridades admiten que las normas para sancionar son muy complejas y exigen tecnología con la que no se cuenta en la ciudad.

Si en los sitios clandestinos los entes ambientales pueden actuar de inmediato (en el último año se han clausurado tres mataderos ilegales y la semana pasada se sellaron 16 hornos artesanales de una fábrica no registrada de ladrillos) con las empresas legales hay que cumplir un ‘engorroso’ proceso que exige varios pasos.

Andrea Melissa Serrano, subdirectora de Evaluación y Control Ambiental de la CDMB, indicó que por no contar con las suficientes herramientas técnicas un juzgado ordenó parar un proceso que se seguía contra una empresa productora de harina que, al parecer, sería una de las generadoras de los malos olores.

“Hay una normatividad que debemos aplicar y estamos sometidos a un debido proceso. Con la resolución 1541 del 2013 tenemos una herramienta que nos dice cuáles son los procesos relacionados con olores y nos obliga a medir técnicamente las emisiones. Ya tenemos un camino para seguir, pues una vez validamos las quejas llegamos a la zona y requerimos los planes de reducción de impacto de olores. De allí empezamos a tener herramientas para soportarnos y llegar a un proceso sancionatorio en caso de que haya lugar”, añadió la funcionaria.

De otro lado, Víctor Julio Azuero, designado recientemente director del Área Metropolitana, precisó que las normas son muy recientes y aún esperan respuesta del Invima para saber en cuáles laboratorios, con los que no cuenta la ciudad, se pueden hacer las pruebas de identificación de los olores.

FÉLIX LEONARDO QUINTERO
Corresponsal de EL TIEMPO

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