Tim Kaine, la fórmula de Hillary Clinton cercana a los latinos

Tim Kaine, la fórmula de Hillary Clinton cercana a los latinos

El aspirante a la vicepresidencia hablará este miércoles en la Convención Demócrata.

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26 de julio 2016 , 09:21 p.m.

Aburrido. Esa es la palabra con que la mayoría de analistas en Estados Unidos se refieren a Tim Kaine, el senador de Virginia escogido por Hillary Clinton para que la acompañe como carta a la vicepresidencia en las elecciones de noviembre.

Pero, acto seguido, añaden que fue, sobre todo, una decisión “pragmática” inclinarse por un hombre con impecables credenciales que le ofrecerá solidez a la campaña y quizá muchos votos entre la población hispana del país, considerada clave para poder alcanzar la Casa Blanca.

Kaine, de 58, nació en St. Paul, Minnesota, y es un curtido político que lleva más de 25 años de servicio público, casi todos en el estado de Virginia. (Además: Senador Tim Kaine será la fórmula vicepresidencial de Hillary Clinton)

Primero como concejal en Richmond, la capital, luego alcalde de esta ciudad y más adelante gobernador del estado y senador desde el 2012.

“Me encanta eso de él. Es un hombre que nunca ha perdido una elección”, fue lo que la exsecretaria de Estado dijo –y con bastante sarcasmo– cuando le preguntaron que si no le preocupaba la poca emoción que despierta su escogido. (Además: Tras 227 años de democracia en EE. UU., Hillary Clinton marca un hito)

En cierto sentido, opina Larry Sabato, experto en política de la Universidad de Virginia, Kaine podría ser hasta un candidato perfecto para las necesidades de Clinton en este tramo final de la carrera hacia la Oficina Oval.

“Lo más importante de un candidato a la vicepresidencia –dice Sabato– es que sea confiable y que no termine restando votos, como sucedió, por ejemplo, con la candidatura de la exgobernadora de Alaska Sarah Palin en las presidenciales del 2008 (cuando el republicano John McCain la puso en su tiquete). Aunque Kaine no genera emoción, tampoco causará sorpresas, y eso es bueno”.

Pero aparte de eso hay otros cuatro atributos que podrían resultar claves. En primer lugar, el senador es considerado un político de centro –más al centro que el presidente Barack Obama y que la misma Hillary.

Tanto que tiene muy buena imagen entre los republicanos, lo cual lo vuelve un blanco difícil. Si bien su nombramiento causó molestia entre la base más liberal del partido, Clinton sabe que estos terminarán votando por ella y que las elecciones las definen los indecisos, ideológicamente cercanos a Kaine.

El senador, que hablará este miércoles en la Convención Demócrata, proviene de una familia de clase media baja oriunda del centro-oeste del país, lo cual le otorga credenciales con una clase trabajadora que ha sido muy golpeada por los acuerdos de libre comercio –uno de los lados flacos de Hillary, pues fue su esposo, el expresidente Bill Clinton, quien firmó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Nafta, por sus siglas en inglés).

En tercer lugar, Kaine podría asegurar una victoria en Virginia, un estado que ya lo ha elegido en tres oportunidades.

Y eso es vital, pues es considerado un territorio indeciso, de esos que terminan definiendo las elección en un país donde los partidos tradicionales llegan a los comicios con triunfos asegurados en la mayoría de los estados.

Y el otro factor que pesa es su posible impacto entre los votantes hispanos. Aunque Kaine no tiene raíces en la comunidad, sí es muy cercano a ella desde que decidió vivir un año en Honduras y trabajar como misionero cuando estudiaba derecho en la Universidad de Harvard.

Si bien su español es menos fluido de lo que él y sus colegas piensan (en su discurso de introducción, este fin de semana, arrancó con un “bienvenidos a todos” que lo hizo evidente), sí es lo suficientemente articulado como para hablarle en “lenguaje materno” a un público que ya representa el 15 por ciento del país y que fue esencial en las victorias de Obama en el 2008 y el 2012.

Con Kaine, Hillary aspira a poder mantener y hasta ampliar esa ventaja aprovechando el lenguaje antiinmigrante que ha caracterizado a la campaña del republicano Donald Trump.

El senador, además, ya se había echado a la comunidad al bolsillo en el 2013 cuando se convirtió en el primer congresista en la historia de EE. UU. en pronunciar un discurso completo en español durante una intervención en el Capitolio.

El único negativo aparente de Kaine es un pequeño escándalo que protagonizó en el 2005, cuando él mismo reveló que había aceptado regalos de personas con intereses políticos durante su campaña para la gobernación de Virginia.

Si bien las leyes del Estado en la época no castigaban este tipo de dádivas, siempre y cuando fueran hechas públicas, los republicanos ya han comenzado a golpearlo, mostrándolo como una persona muy cercana a los círculos del poder económico que usan este tipo de ‘regalos’ para comprar influencia.

Es imposible saber si el tema tendrá impacto alguno entre los votantes. Pero en cualquier caso se trata de un asunto que ya había sido hecho público y no posee el potencial de causar daño irreparable.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal EL TIEMPO
Washington

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