Piccard y Borschberg, los nuevos 'hermanos Wright'

Piccard y Borschberg, los nuevos 'hermanos Wright'

Con la vuelta al mundo a bordo del Solar Impulse 2, marcaron un hito en la historia de la aviación.

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26 de julio 2016 , 07:28 p.m.

Durante los últimos tres días, en los que atravesó volando –sin escalas– Egipto, el Mar Rojo, Arabia Saudita, el Golfo Pérsico y finalmente los Emiratos Árabes, Bertrand Piccard solo pudo dormir, en promedio, 45 minutos por noche.

Las fuertes condiciones climáticas que encontró en su recorrido no le permitieron activar el piloto automático de su aeronave, por lo que tuvo que pilotearla casi todo el tiempo manualmente.

Piccard (Lausana, Suiza, 1953) también reconoce que su insomnio era producto de la emoción que le generaba estar a punto de escribir una nueva página en la historia de la aviación.

Con la llegada a Abu Dabi (capital de los Emiratos Árabes), cuando apenas entraba la noche en Colombia, él y su compañero, Andre Borschberg (Zúrich, 1952) se convirtieron en los primeros pilotos en darle la vuelta al mundo en un avión capaz de volar ininterrumpidamente utilizando energía solar y eléctrica: el Solar Impulse 2.

Lograron semejante travesía alternándose la cabina de mando, que solo tiene cupo para el piloto, de esta aeronave que es tan grande como un Boeing 747 y que en la parte superior de sus alas lleva los paneles solares que capturan la energía necesaria para volar en el día y cargar las baterías para la noche.

Culminar este hito les tomó 504 días, durante los que tuvieron que hacer 17 escalas en países de cuatro continentes.
Piccard, cofundador junto a Borschberg de la misión, que costó casi 200 millones de dólares, no duda en comparar la suya con la hazaña de los Hermanos Wright.

Los dos concedieron esta entrevista exclusiva a EL TIEMPO, solo un par de horas después del aterrizaje final del Solar Impulse 2.

Piccard llegó a Abu Dabhi hace menos de 12 horas y sigue dando entrevistas, ¿cómo lo hace?

Bertrand Piccard: Puedo decir que nunca dormí tan poco en mi vida. Claro que estoy cansado, pero no me importa, porque estoy muy feliz y hay muchas cosas para hacer con las autoridades que me dieron la bienvenida en Abu Dabi y con los periodistas. Es un momento para celebrar y en realidad no pienso en el hecho de estar cansado

¿En algún punto pensaron que no terminarían el viaje?

B. P.: Sí, al principio, cuando la gente creía que nos embarcábamos en una aventura, pero no entendía por qué lo hacíamos. Ahora el apoyo que tenemos es muy alto. Ayer durante el vuelo recibí una llamada de Ban Ki Moon, secretario general de las Naciones Unidas, y sé que la gente entiende que esta es la forma de combatir el cambio climático, de crear soluciones para un mejor mundo.

Andre Borschberg: El momento más difícil fue hace 13 años, cuando la industria aérea nos dijo que no era posible construir un avión del tamaño de un 747, que tuviera el peso de un carro y que además fuera muy eficiente energéticamente. En ese momento entendí que el proyecto iba a ser completamente diferente de lo que pensaba y que iba a tener que superar toda clase de retos de ingeniería, diseño, vuelo y construcción. Se trataba de crear algo totalmente nuevo. No quiero decir que fue difícil, pero sí que fue un reto mayor con respecto a mis expectativas y una mayor motivación para continuar. Eso me hizo comprometerme más.

Ustedes han volado todo tipo de naves, ¿qué hace al Solar Impulse 2 tan especial?

B. P.: Es el primer y único avión que puede volar por siempre sin gasolina, porque de día el Sol recarga las baterías de su motor y por la noche se utilizan las baterías; a la mañana siguiente, cuando vuelve a salir el Sol, se puede seguir volando. Como no hay combustión, el avión es silencioso, lo cual aporta una experiencia magnífica para el piloto. Parece ciencia ficción, con la diferencia de que es la realidad de hoy. El Solar Impulse 2 demuestra lo mágico que se puede hacer con energías limpias.

La creencia popular es que los vehículos impulsados con energías limpias tienen menos potencia y son más lentos…

B. P. Nosotros queríamos estar al comienzo de la historia. El avión de los hermanos Wright era lento, solo tenía un asiento y únicamente podía ser usado con buenas condiciones climáticas, pero la evolución tecnológica ha llevado a que haya aviones capaces de transportar 600 personas a través del océano. El Solar Impulse 2 es el nuevo comienzo de una revolución, el primer paso: sin combustible, sin polución. Entonces, otra vez, es lento, solo tiene espacio para una persona y se necesita buen clima. Confiamos que en 10 años aviones eléctricos puedan volar hasta con 60 pasajeros.

¿Lograron convencera la gente de la importancia de las energías limpias?

A. B. El objetivo no era convencer a todo el mundo, porque sabemos que esto va a tomar tiempo. Lo importante fue ser capaces de terminar este vuelo alrededor del mundo. La meta era hacer entender a la gente por qué lo hacíamos, pero se necesita mucho más trabajo para dirigir al mundo hacia las energías limpias. Queremos construir una cultura alrededor de éstas y el objetivo es agrupar todas las fuerzas para su promoción. Veo este proyecto como una gran inspiración para hacer que la gente crea que se puede hacer posible lo imposible, bien sea en la vida privada o en la profesional, porque uno enfrenta muchas situaciones en las que la gente nos dice que no seremos capaces y al final las logramos.

¿Se imaginan un futuro cercano en el cual la gente vuele aviones como el Solar Impulse 2?

A. B. Sí y no. Lo primero que hay que entender es que el avión utiliza dos tipos diferentes de tecnologías: por un lado la propulsión eléctrica, que es la misma que utilizan los carros eléctricos y que tiene una eficiencia del 97 por ciento, frente al 30 por ciento de los motores de combustión. La otra dimensión que utilizamos es la energía solar como única fuente de energía, con lo que logramos que el avión vuele de día y de noche. Casi que podríamos decir el Solar Impulse 2 es capaz de volar por siempre. La propulsión eléctrica está tomando cada vez más atención e instituciones como la Nasa y Airbus están desarrollando aviones eléctricos, porque saben que la propulsión eléctrica tiene un futuro en la aviación. Creo que en menos de 30 años las grandes compañías aéreas entenderán el potencial de estas tecnologías.

B. P. No creo que los aviones solares se conviertan en muy populares para mucha gente, pero los eléctricos sí, absolutamente, sobre todo por su gran eficiencia. El futuro es eléctrico. El motor de combustión es un invento de hace 100 años y tenemos que cambiarlo por algo mejor. (Además: Avión solar concluyó histórica vuelta al mundo)

¿Cuál será la siguiente aventura para ustedes y para la compañía?

A. B. Ahora que la vuelta al mundo ha terminado, tenemos una buena base para continuar contribuyendo con el desarrollo de la propulsión eléctrica y de las tecnologías limpias. En cuanto a la energía solar estamos trabajando en un dron, que es la versión no tripulada del Solar Impulse 2, algo capaz de volar en la estratosfera durante meses y que nos sirva para comunicarnos, hacer observación y mediciones, y que complemente o, incluso, reemplace a los satélites. Potencialmente, es una gran herramienta y ya hay otras compañías como Facebook que están haciendo pruebas con proyectos similares, lo que nos llena de confianza, pues sabemos que otros ven el mismo futuro.

B. P. Tenemos gran experiencia con aviones eléctricos que queremos utilizar para la creación de esa plataforma de gran altitud. En paralelo, crearemos el Comité Internacional para las Tecnologías Limpias, para expandir estas ideas, sobre todo porque en este momento la protección del ambiente es muy costosa y necesita un gran sacrificio de la población para tener menos movilidad o comodidad en sus vidas. Por primera vez tenemos tecnologías limpias capaces de ahorrar energía, reducir las emisiones, ahorrar recursos naturales y ser redituables.

¿En cuantos años estarán disponibles las tecnologías limpias para todo el mundo?

B. P. Ya lo están, pero la mentalidad no está lista para ellas y la gente cree que es muy cara y complicada, pero esto es equivocado. En tres cuartos de los países del mundo es más barato generar electricidad con energía solar que con combustibles fósiles.

Así fue el itinerario del avión solar que rodeó el mundo

El Solar Impulse 2 es la versión mejorada de un primer prototipo que logró con hacer un viaje internacional (de Suiza a Bélgica) y atravesar los Estados Unidos desde San Francisco a Nueva York.

El Impulse 2 partió el 9 de marzo del 2015 de Abu Dabi (Emiratos Árabes Unidos) hacia Muscat (Omán), adonde llegó trece horas más tarde.

Esta fue la primera fase de una travesía que también aterrizó en Ahmedabad (India), Varanasi (India), Mandalay (Myanmar), Chongquing (China), Nanjing (China), Nagoya (Japón), Hawaii (EE. UU.), San Francisco (EE. UU.), Phoenix (EE. UU.), Tulsa (EE. UU.), Dayton (EE. UU.), Lehigh Valley (EE. UU.), Nueva York (EE. UU.), Sevilla (España), Cairo (Egipto) y Abu Dabi (Emiratos Árabes).

NICOLÁS BUSTAMANTE HERNÁNDEZ
Redactor de EL TIEMPO

nicbus@eltiempo.com

En Twitter: @nicolasb23

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