Pokémon, no

Pokémon, no

En el fondo, el juego Pokémon Go es aburridísimo. Es una afición virtual que no tiene ningún fin.

26 de julio 2016 , 05:45 p.m.

En el fondo, el juego Pokémon Go es aburridísimo. Es una afición virtual que no tiene ningún fin específico ni lleva a ninguna parte, aparte de que el bienestar físico de los participantes se expone a sufrir accidentes en áreas públicas y privadas en donde hay que encontrar a los animálculos aquellos.

¿Qué pasa cuando un jugador captura a todos los pokemones y se vuelve un hipotético maestro? ¿Dicho logro le servirá para su futuro? ¿Podrá acceder a una beca o a un empleo formal? ¿Se podrán realizar torneos a un nivel de destreza tal que se convertirían en unas futuras olimpiadas de pokemones?

De hecho, ya en muchos celulares los usuarios han borrado una aplicación que de seguro tendrá una vigencia de alrededor de seis meses.

Fernando Cortés Quintero

Al padre Daniel Ferreira

Saludo afectuoso al padre Daniel Ferreira.

Como católica, quiero recordarle que el celibato no es condición derivada del cristianismo, por cuanto no está en la Biblia ni fue Jesucristo quien lo instauró; de hecho, los sacerdotes se casaron por centurias; esta condición de célibes la implementó la Iglesia solo con el objeto de ahorrarse los costos de mantener a las familias de los presbíteros.

El celibato de la Iglesia católica lo único que ha logrado es hacer de nuestras instituciones religiosas espacios de vida sumamente atractivos para hombres con inclinaciones sexuales hacia su propio género (lo que sí es explícitamente repudiado en la Biblia), sea esta atracción dirigida hacia adultos o niños.

Otras religiones derivadas del mismo origen no dan cabida a la solitaria vida célibe, sino que sus pastores o guías tienen la libertad de elegirla, como es su caso, o la posibilidad de disfrutar las alegrías y penurias de una vida familiar plena como esposos y padres, sin que el hacer una u otra elección los haga mejores o peores sacerdotes.

En mi calidad de cristiana, católica, practicante y devota, le solicito, con todo mi respeto hacia su dignidad, que no ataque las iniciativas de quienes de forma valiente, al igual que nuestro Papa, quieren actualizar nuestra Iglesia para que responda a las necesidades de los creyentes de hoy, sin que esto signifique alejarse de los preceptos bíblicos ni de la guía de Nuestro Señor.

Mónica Jimeno Jiménez
Bogotá

Corrupción

Qué tristeza da ver hasta dónde ha llegado el hambre por el poder y el dinero. Ya ni la salud de los niños se salva de estos personajes corruptos, que solo quieren enriquecerse a costa de los más débiles: los niños y los enfermos.

Desafortunadamente, este problema es a todo nivel, y lo mas preocupante es que con tanta corrupción solo habrá paz, pero en la tumba de tantos niños desprotegidos por el Gobierno.

Alberto Bernal
Bogotá

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opinion@eltiempo.com - @OpinionET

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