'Yo no soy feminista': Virginia Mayer

'Yo no soy feminista': Virginia Mayer

La escritora explica por qué se niega a defender a una mujer por el solo hecho de serlo.

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26 de julio 2016 , 02:19 p.m.

No es por rebelde. Al menos no conscientemente. Pero no tolero que se refieran a mí como feminista. No soy feminista. Me gusta, en cambio, decir que soy humanista (los generales del vocabulario dirán que 'humanista' es una persona instruida en letras humanas, pero yo me doy el lujo de inventarme el significado de la palabra y lograr que funcione, tan solo porque entendieron lo que quise decir). Lo mío es la gente, hombres y mujeres, viejos y niños. No me vuelco hacia un género u otro, aunque mentiría si no revelara que desde siempre me han gustado mucho más los hombres que las mujeres. Más sencillos, desparpajados y predecibles, más frescos y divertidos, más mi estilo de persona.

Hace un par de años formé parte de un equipo que tradujo un libro del original en inglés al español, que luego presentamos en una Feria del Libro en Bogotá. Eran cuatro mujeres muy guapas, preparadas, fuertes, inteligentes… y feministas. Durante el evento tuvimos la oportunidad de entrevistar a la autora del libro a través de Skype, y cuando preguntó si todas éramos feministas, dos de ellas se tomaron el atrevimiento de explicarle que en realidad yo sí era feminista pero que me negaba a aceptarlo. Me hirvió la sangre. Las odié a todas y reafirmé el hecho de que no soy feminista, sencillamente porque no se me da la gana identificarme como tal. Es que en la vida uno debería ser lo que quisiera ser y no lo que otros quieren que seamos. La diferencia entre una cosa y la otra es abismal. Asegurar –en contra de mi voluntad– que soy feminista es puro y físico atrevimiento.

El feminismo se sentirá muy cómodo embutiéndome en su rebaño porque soy de esas mujeres que denuncian la injusticia y la inequidad, porque vivo mi vida con absoluta libertad, tanto como lo hace un hombre. Pero eso no me convierte en feminista, me hace una 'humanista'. Yo abogo por los derechos de los seres humanos, no hago división entre hombres y mujeres. Cuando me piden solidaridad de género, el efecto en mí es el opuesto.

Muchas mujeres me pidieron solidaridad de género cuando denuncié en Twitter a Natalia Springer por haberse inventado especializaciones que nunca hizo, por haber cobrado una millonada por un trabajo que costaba una mínima fracción de lo que le pagaron, exigiendo que no se nos olvidara nunca su desfachatez. Me pidieron que no le diera tan duro porque era una mujer, como yo… y yo me pregunto, ¿qué tiene que ver su género, si lo que importa es que sus acciones dejan mucho que desear?

Luego fue el caso de Paola Turbay, que hizo un comentario en Twitter absolutamente falto de inteligencia y cargado de ignorancia hacia los judíos, a quienes defiendo con la cabeza en alto y dolor en el alma. Le exigí que se disculpara, que respetara, y lo hice hasta cansar a mis seguidores, que optaron por pedirme que la dejara en paz al menos por solidaridad de género. ¿Solidaridad de género? Me vomito.

Lo siento, yo no defiendo a una mujer solo por el hecho de ser mujer. Me niego. Eso es generalizar, tanto como generalizar que porque uso falda y lápiz de labios soy feminista. Soy Virginia, Virginia Mayer. Ese es todo el peso que cargo sobre mis hombros, soy yo y ya.

En la misma línea encuentro el supuesto feminicidio, que la RAE define como el asesinato de una mujer por razón de su sexo. Pues no me lo creo, realmente no creo que cada vez que un hombre mata a una mujer lo haga porque se trata de una mujer. La gente a veces mata porque puede, porque pierde los estribos, por muchas razones, y no siempre es: “¡Oh! ¡Eres mujer! ¡Te voy a matar por ello, porque soy hombre!”. Pienso que es una excusa perfecta para que el feminismo lo permee todo con su fiebre y su paranoia. Fiebre que ya me ha contagiado cuando me encuentro a mí misma presionando a quienes se refieren a las mujeres como niñas. Y me odio por haber permitido que el feminismo me infectara con su ideología y su fanatismo.

Algo más que odio es la desinformación que el feminismo se ha encargado de propagar como un virus mortal. Literal.

¿En qué momento liberación femenina se convirtió en andar mostrando y sugiriendo las tetas y el culo? El cuerpo femenino es quizá la forma más espectacular que ha creado la naturaleza, sin duda. Y no puedo negar lo mucho que disfruto viéndolo, ¿quién no? Sin embargo, cuando se hace por el simple afán de protagonismo, disfrazado de feminismo, lo único que logra es dañar a la sociedad, a niñas y niños que crecen creyendo que la 'hipersexualización' no solamente es normal, sino el camino hacia el éxito.

A mí esas fotos solo me provocan masturbarme, y estoy convencida de que esa es –precisamente– la meta que tienen. Cuando Kim Kardashian o Kylie Jenner suben fotos semidesnudas a redes, siento que debería haber leyes regulando el exhibicionismo exagerado. Y cada vez que veo a las feministas marchando con las tetas al aire siento urticaria en todo el cuerpo. El exhibicionismo no es feminismo, y si sí lo fuera, es otra razón por la cual me niego a identificarme como feminista.

Claro que tengo que agradecerle mucho al feminismo, pero al de la vieja escuela, al original. La posibilidad de votar, de tener una propiedad, de poder estudiar y trabajar, etc. Claro que sí. Y claro que admiro a guerreras como Catalina Ruiz-Navarro, incansable feminista y poderosísimo mujerón. Pero me niego a empotrarme entre las filas de soldados feministas que marchan apremiantes para morder al primer desprevenido. Yo prefiero seguir en mi propia lucha en contra de la injusticia sin ser amparada por ningún movimiento. Prefiero seguir batallando a solas, gritando a través de mis textos y mis tuits. Gritando a diario en mi rutina laboral y mis dinámicas con todo aquel con quien debo interactuar.

Quizá yo sea una 'feminista independiente', porque no niego que mi causa es igual a la feminista, yo quiero tener los mismos derechos que tienen los hombres. Solo que no me gustan casi los grupos organizados, las causas en común, las marchas, las banderas y los puños en el aire. Quedemos de acuerdo en algo, si llega el día en que me considere feminista, seré la primera en expresarlo. Por el momento, no sean atrevidas, yo no soy feminista.

VIRGINIA MAYER
Twitter: @Virginia_Mayer
Para CARRUSEL

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