Bibliotecas que van más allá de prestar libros

Bibliotecas que van más allá de prestar libros

Tres bibliotecas públicas del valle de Aburrá están entre las mejores 25 del país.

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26 de julio 2016 , 08:15 a.m.

Por realizar actividades diferentes a las tradicionales e ir más allá de solo prestar libros para atraer visitantes, tres bibliotecas públicas del valle de Aburrá fueron reconocidas y hoy están entre las 25 mejores de Colombia.

Estas son: el Parque Biblioteca Manuel Mejía Vallejo, la Biblioteca Pública y Parque Cultural Débora Arango y la Biblioteca Margarita Córdoba de Solórzano, las cuales quedaron como finalistas del Premio Nacional de Bibliotecas Públicas ‘Daniel Samper Ortega’, en su tercera edición, que será otorgado por el Ministerio de Cultura y la Biblioteca Nacional de Colombia.

Se evaluarán en las categorías pequeñas, medianas y grandes, según el número de volúmenes con que cuenta cada biblioteca, su área construida y la cantidad de puestos de lectura que tiene disponibles.

En la categoría ‘grandes’ está concursando el Parque Biblioteca Manuel Mejía Vallejo, ubicado en el barrio Guayabal (comuna 10). Este sitio abrió sus puertas hace cuatro años y entre sus programas más exitosos está el ‘Laboratorio Ciudad Vaivén’.

Según explicó María Cristina Álvarez, coordinadora de la biblioteca, este laboratorio “es una estrategia para adultos mayores en la que ellos aprenden elementos de las nuevas tecnologías que pueden ser aplicados en su cotidianidad. Ellos obtienen herramientas para manejar smartphones y comunicarse por Skype, para que le quiten el miedo a la tecnología”.

Además, esta biblioteca ofrece un Café Literario con personas adultas que semanalmente se encuentran para discutir diferentes autores y obras literarias; también cuentan con el programa ‘Enredando historias’, en el cual se comparten obras con los estudiantes y docentes de los colegios de la comuna, por medio del teatro, la música y la literatura.

Por su parte, lo que hace del parque biblioteca Débora Arango, ubicado en Envigado, uno de los mejores del país son sus programas para inducir a los niños desde temprana edad en la lectura.

‘Al calor de las palabras’ sigue el proceso lector del niño en sus diferentes etapas de crecimiento. ‘Con un libro bajo del brazo’ consiste en darles un bolso estilo pañalera a los bebés nacidos en Envigado, que contiene su primer carné para que accedan a los programas de primera infancia y de promoción de la lectura.

Catalina Cardona, coordinadora de la primera biblioteca pública de Envigado, afirmó que, en su opinión, “fuimos elegidos porque tenemos unos procesos muy estructurados en estos tres años de servicios que llevamos a barrios y veredas de Envigado, somos un eje articulador de la comunidad por medio de nuestros programas”.

En la categoría ‘pequeñas’, la biblioteca rural de Santa Elena es la que representa a Medellín. Fue postulada al premio por 16 instituciones del corregimiento, entre los que están el periódico La Memoria, la Junta Administradora Local, la mesa ambiental y el Parque Arví.

Para su coordinadora, Rosa Elena López, lo que marca la diferencia es “la apuesta de extensión bibliotecaria hacia las 11 veredas del territorio, donde hacemos promoción de lectura y lectura en voz alta en las instituciones educativas. También nos desplazamos a diferentes territorios cada mes con lecturas en el bosque, hacemos reconocimiento del territorio, lectura en voz alta y trabajos de integración de la comunidad”.

La tercera versión de este premio entregará 50 millones de pesos al primer lugar e incentivos de 20 millones de pesos para otras tres bibliotecas destacadas. Además, dará pasantías en el extranjero para un funcionario de cada biblioteca premiada.

De las 129 postulaciones, finalmente están concursando 16 bibliotecas en la categoría de ‘pequeñas’, siete bibliotecas en ‘medianas’ y dos en ‘grandes’.

Para López, ser los merecedores del primer puesto “sería reconocer el trabajo que se hace desde el territorio, sería un orgullo y más para la comunidad porque se lo merece. Sería una maravilla porque podríamos invertirlo en el territorio, pues aquí no se hacen muchas cosas por falta de dinero para los desplazamientos, pero la comunidad nos está requiriendo, no acá en la centralidad, sino en las veredas”.

De esta forma, los recintos de libros y conocimientos buscan transformaciones e integración en las comunidades que los rodean.

Por ello, con el premio buscan recursos para invertirlos en programas que les permitan llegar a más personas.

 

Diana Sofía Villa
Para EL TIEMPO
diavil@eltiempo.com

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