El barrio de Dosquebradas que se unió para que niña conociera el mar

El barrio de Dosquebradas que se unió para que niña conociera el mar

Con la ayuda del sector privado, Jéssica Guevara, una menor con síndrome de Down, cumplió su sueño.

25 de julio 2016 , 04:20 p.m.

Jéssica agitó sus manos desde la punta de sus dedos, con fuerza, y luego las pasó sobre su buzo de color rojo. Quiso decir algo pero no pudo. Sus pequeños ojos brillaron en medio de su inocencia. Aquel gesto fue su particular forma de demostrar que se sentía feliz, un tic que es solo de ella.

Hasta su casa tres policías le llevaron la mejor noticia, la que tanto había soñado y con la que anhelaba celebrar sus quince años. Se lo llevaron porque estaba a punto de celebrarlos. El calendario es incontrovertible, sin embargo Jessica físicamente tiene apariencia de una niña de 10 años, porque nació con una alteración congénita denominada síndrome de Down.

Desde hacía tiempo, con sus palabras entrecortadas le alcanzó a decir a su progenitora que no quería una fiesta, ni una corte de honor, ni bailar el vals con las demás niñas de su edad. Luz Mery Cardona, su madre, es la única que sabe interpretar lo que ella pide, le comunicó que como regalo quería que la llevaran a conocer el mar.

El rumor de esta especial petición nació de la niña más querida del barrio Camilo Torres de Dosquebradas (Risaralda). Jessica Alejandra Guevara Cardona pedía que la llevaran a la playa, porque la había visto en fotos y en la televisión y se emocionaba cuando la veía.

Jéssica Alejandra Guevara Cardona y su mamá, Luz Mery Cardona, cuando llegaron a las playas de Cartagena. Foto: Policía de Infancia y Adolescencia.

El murmullo fue aumentando de tono hasta que llegó a los oídos del sargento Wilson Fernando Isaza y el subintendente Juan Carlos Franco de la Policía de Infancia y Adolescencia. Fueron ellos quienes se dirigieron a la casa de la señora Luz Mery Cardona, a que les confirmara aquello que se decía en el sector.

Los uniformados se encargaron entonces de llevar aquel sueño más allá de los límites del Camilo Torres. Entre los miembros de la Policía Metropolitana de Pereira se hizo una recolecta: la Alcaldía de Dosquebradas donó una parte de los recursos, luego los directivos de la aerolínea Avianca aportaron los dos tiquetes ida vuelta a Cartagena, y por último, un prestigioso hotel cinco estrellas de La Heroica donó el valor del alojamiento durante cuatro días y tres noches. El paseo incluyó un recorrido por todos los sitios turísticos, con el acompañamiento de la Policía de Infancia y Adolescencia de Cartagena.

Cuando el regaló estuvo listo le llevaron la sorpresa de que ella y su madre viajarían a una de las playas más hermosas del Caribe. Todo aquello fue una conversión de la realidad, de algo que parecía un imposible en algo factible, porque Luz Mery y su hija Jéssica –por sus limitaciones económicas–, nunca habían salido de Dosquebradas y mucho menos a bordo de un avión.

Desde su residencia en una particular caravana salieron del Camilo Torres al aeropuerto Internacional Matecaña, en donde una banda papayera a ritmo de porros y fandangos les dieron la bienvenida.

Los empleados de Avianca les recibieron el pasado fin de semana como sus pasajeras de honor y en la aeronave les ofrecieron un nutrido aplauso. Jéssica, antes de ubicarse en su asiento, junto a una de las ventanas volvió a agitar sus manos y desde allí levantó una de ellas para despedirse de los policías que hicieron realidad su sueño.

En el aeropuerto Rafael Núñez también hubo otro emocionante recibimiento, con música. De allí, en un primer recorrido por las turísticas avenidas a bordo de una patrulla y otros vehículos como en una corte bien especial les llevaron hasta el hotel, en donde les esperaban con una habitación que tenía vista al mar.

Ese momento cuando Jéssica pisó la arena y mojó sus pies y manos en aquella inmensidad que solo había visto en las fotos, es sin lugar a dudas algo indescriptible.

Salpicando el rostro de doña Luz Mery y el suyo con el agua de mar, la inocente Jéssica volvió a agitar sus manos para todos lados. El sueño inalcanzable se hizo realidad.

LEO MEDINA JIMÉNEZ
leomed@eltiempo.com
@LeoMedinaJimene

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