Cali, ¿en el tiempo?

Cali, ¿en el tiempo?

Opinión del investigador Guillermo Enrique Nieto, director de la Fundación Ekolectivo: Arte Público

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25 de julio 2016 , 09:45 a.m.

Los caleños, en general, son un público muy variado, disperso y entretenido por los placebos institucionales (consumismo), condicionados en un sistema capitalista en crisis, con una democracia aceitada, donde la participación ciudadana se limita a una cotidiana forma de sobrevivir, en una ciudad y un sistema que creció de espaldas al ordenamiento, la planeación y el control físico.

Además de vulnerados los derechos fundamentales y la calidad de vida, ¿podemos pedirles a los habitantes soñar nuestra ciudad?, habitantes de diversas etnias y culturas que nacieron y se asentaron en esta dulce tierra, pobladores que huyeron del campo por un desplazamiento forzado y llegaron en busca de oportunidades.

La Fundación Ekolectivo y la Universidad de San Buenaventura, con estudiantes del programa de Arquitectura, hemos confrontado desde el arte urbano esta cotidianidad en espacios públicos a través de expresiones contemporáneas, descubriendo contrastes en las posturas que la población tiene frente a la realidad, víctimas de la desinformación y con dificultades para participar de las decisiones que la democracia les ofrece, negándose a ejercer y honrar los derechos ciudadanos.

La percepción que tenemos de nuestra ciudad y sus habitantes es de contrastes, entre su hermoso clima y paisajes, ciudad bendita por siete ríos, privilegiada por sus montañas y su valle del río Cauca; su zona rural, embrujada por esa brisa marina de las tardes y los valores naturales de su población: alegría y calidez.

Una sensación de gozo permanente, pero cuya misma tranquilidad nos ha generado dificultades en la manera en que hemos permitido que se administren nuestros recursos: físicos, intelectuales, humanos y culturales.

Si partimos de la configuración que está teniendo nuestra ciudad en este momento podemos entrever una ciudad de centros comerciales, carros y autopistas, de grandes edificios, puentes y una población sin un futuro resuelto.

Por esta razón es muy difícil soñar, si no se resuelve primero lo importante, los derechos fundamentales (el trabajo, la salud, la educación, la alimentación, el vestido y el derecho a vivir dignamente) y no se construye el derecho de ser ciudadanos en el espacio publico, donde todos podamos habitarlo con la seguridad de no ser atracados en cualquier esquina, con espacios para disfrutar el paisaje, espacios para la cultura y el arte, paseos libres y abiertos para la recreación, el deporte y el esparcimiento, será muy difícil poder soñar.
Soñar nuestra ciudad precisa de ciudadanos que construyan valores, gobernabilidad que de manera incluyente permitan el libre desarrollo, donde las industrias encuentren nicho propio creando productos que exalten nuestra forma de vivir; cultura expresada en todas sus manifestaciones, desde el gusto particular por la música, por el baile, acogiendo las expresiones visuales como el estilo del vestuario y la decoración, hasta los sabores y olores que bañan nuestra tierra.

Todo esto nos permitiría estar configurando nuestra cultura e identidad, para así construir sentido de pertenencia.
Por supuesto que también será importante resolver la movilidad, la infraestructura, la tecnología y la equidad de los recursos económicos, para que la calidad de vida sea igual para todos y no dependa del estrato social; y que la población tenga la oportunidad de prepararse para ser ciudadanos proactivos, orgullosos de sus valores y por fin acabar con el lastre mafioso que contaminó nuestra sociedad, con el facilismo de la política traqueta, manejándonos a su antojo, robándose los recursos públicos por décadas.

Reconocer la realidad de nuestra sociedad nos permite también soñar y nos unimos al sueño de una mejor ciudad, de una mejor población con las prevenciones del caso, advirtiendo que la responsabilidad estatal es una y que el cambio real está en nosotros los ciudadanos, quienes debemos ser veedores permanentes, partícipes del progreso al que tenemos derecho, exigiendo un mejor ambiente, valorando la cultura, cuidando nuestro patrimonio y con mente muy abierta a los cambios equilibrados por venir. 

GUILLERMO ENRIQUE NIETO

DIRECTOR DE LA FUNDACIÓN EKOLECTIVO: ARTE PÚBLICO

CALI

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