De fútbol y grandeza...

De fútbol y grandeza...

El clásico 'la gloria es para Dios', se vuelve un 'todo mérito es de los jugadores' en voz de Rueda.

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24 de julio 2016 , 09:07 p.m.

La trampa a la que todos los días se enfrenta el director técnico es la tentación de sentirse más importante que el futbolista. Muchos sucumben y obligan al lateral a volverse puntero, al volante a improvisar de ‘10’, al delantero a esforzarse como zaguero, a 11 hombres a someterse a un tablero. Otros, como Reinaldo Rueda, trabajan y aprenden, se ocultan en el anonimato en las victorias y se ponen en primera fila para recibir las balas en las derrotas, se ríen de la fama y entregan con gusto el fútbol a sus dueños naturales: los futbolistas.

“Pocos en Colombia tienen su potencia y velocidad, puede jugar por ambos perfiles en ataque y también como nueve”, decía el estratega un día de tantos en que Orlando Berrío devolvió con goles su confianza. “Es un jugador con unas características únicas, que está jugando con el perfil cambiado y lo hace muy bien. Después, todo lo que se brinda para la colectividad, el carácter y la personalidad que tiene”, explicaba sobre el nuevo fichaje de M. City, Marlos Moreno.

“Es un jugador inteligente y con movimientos precisos”, decía de Miguel Borja, el delantero estrella de Nacional que él pidió, pulió y disfrutó en semifinales de la Copa Libertadores.

Y así mismo, con fiereza pero sin levantar la voz, asume la defensa de las suyos cuando todo sale mal: “Yo fallé, no el equipo”, decía el día que Junior lo sacó de carrera en la última Liga. No se acabó el mundo ese día, como no se acaba nada solo porque sobreviene una derrota, pero esa presión que vino después se acomodó sin dramas en su traje, que ni se arruga ni se mancha, como él.

El ya clásico ‘toda la gloria es para Dios’, se vuelve un ‘todo el mérito es para los jugadores’ en voz de Rueda. Suena raro darle tanto mérito por promulgar una obviedad, pero en tiempos en que se habla más de todo lo que vive fuera de la cancha que del legítimo protagonista, lo suyo es un ejercicio de grandeza. Si en dos días es campeón de la Libertadores, si fracasa en ese que fue su sueño al regresar, si al final nos lo arrebata Paraguay, el caballero vencerá la tentación, será suyo el poder y entonces tampoco querrá reclamarlo. El fútbol es del futbolista, no lo olvidará.

JENNY GÁMEZ

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