No busquen más disculpas, Froome, el mejor del Tour de Francia

No busquen más disculpas, Froome, el mejor del Tour de Francia

Aplastante fue el dominio del británico, quien volvió a ganar como en el 2013 y el 2015.

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24 de julio 2016 , 08:54 p.m.

No hay que darle muchas vueltas para saber por qué Nairo Quintana no pudo ganar el Tour de Francia este año: su nivel no fue el ideal y se encontró con el mejor Chris Froome de la historia.

Si bien hay que analizar qué pasó, y en esas estarán él y el equipo Movistar, Quintana sabe que esta vez no pudo porque no estaba bien y porque el dominio del británico fue aplastante.

La gente le echa la culpa a que este año el boyacense priorizó los triunfos en los primeros meses del año, pero no es tan así.

En este 2016, Froome solo llegó con 3.804 kilómetros –menos que en 2013 y 2015–, 27 días de competencia, cinco pruebas disputadas y triunfos en las generales de Herald Sun Tour y el Dauphiné.

Quintana lo hizo con 4.645 kilómetros, 32 días de competencia, seis carreras y triunfos generales en Vuelta a Cataluña, Vuelta a Romandía y Ruta del Sur.

En 2013, Froome llegó al Tour con 4.403 kilómetros en sus piernas, compitió en seis carreras y obtuvo cuatro títulos (Tour de Oman, Criterium Internacional, Vuelta a Romandía y Dauphiné Libéré), y lo ganó.

Quintana, esa vez, tuvo 28 días de competencia antes del Tour, 4.414 kilómetros en seis pruebas y ganó la Vuelta al País Vasco. ¡Fue segundo y ganó una etapa, el título de montaña y fue el mejor joven!

Cuando llegó el Tour de 2015, el líder del Sky estuvo en cinco competencias, llegó con 4.213 kilómetros, 28 días de carrera y solo dos triunfos: Vuelta a Andalucía y Dauphiné: volvió a ganar.

Nairo Quintana recorrió antes de su plan en el Tour 5.254 kilómetros en 32 días y nueve competencias, de las cuales ganó la Tirreno Adriático. Otra vez segundo.

Si vemos esos números, Nairo llegó al Tour del año pasado con más kilómetros que en 2013 y 2016, y fue segundo y fue el mejor joven.

Así mismo, en 2015 corrió durante 32 días, los mismos que esta vez, y cuatro menos que en su primera participación.

No hay que buscar las mismas disculpas de siempre, las que se escuchan desde el 2013: que es muy raro que Froome camine tan bien, que utiliza sustancias prohibidas para mejorar su rendimiento, que en sus bicicletas lleva un motor, en fin.

Lo claro es que hoy es el mejor del mundo, no hay ninguno como él, y que se prepara específicamente para rendir en junio y en julio, cuando ha dominado en el Dauphiné Libéré y en el Tour de Francia.

Incluso, el mejor Nairo Quintana no le hubiera podido ganar este año a Froome en el Tour por una gran diferencia: ha mejorado al reloj, pero una cosa es defenderse en los tramos contrarreloj de 16 kilómetros y otra en las de más de 30, donde va a perder siempre, y por una buena cantidad de segundos.

Quintana es mejor escalador que Froome, sin duda, pero las diferencias que le saca al británico en el ascenso no son tan largas como la que el hombre del Sky le ha metido en las contrarreloj al boyacense.

“Logramos al menos uno de los objetivos, que era subir al podio. Me voy del Tour con alegría, pues a pesar de las dificultades se terminó en el podio”, dijo Nairo.

“Está claro que veníamos con un objetivo mucho más grande y ambicioso, pero tenemos años para seguir probando”, dijo el mánager del Movistar, Eusebio Unzúe.

Nairo hizo lo que pudo, sus fuerzas no lo acompañaron; sus piernas no respondieron, pero aun así fue tercero. Y en sus tres participaciones, en todas, ha terminado en el podio, algo difícil de igualar por otro ciclista colombiano.

Un Tour sin emociones

Tal vez se vio el Tour más conservador de los últimos años, de pocas emociones y poca ambición de los rivales del campeón.

Froome no tiene la culpa de que no lo atacaran, de que sus rivales no tuvieran las fuerzas para sacarle tiempo ni de que Nairo no estuviera a la altura de los dos Tour anteriores.

Tampoco de que Alberto Contador se retirara, tras las dos caídas, ni de que Fabio Aru no respondiera y Vincenzo Nibali llegara con cansancio después de haber ganado el Giro.

Fue un Tour atípico, que perdieron los que no aguantaron el paso fuerte del Sky y se fueran eliminando, y en el que Froome fue el más fuerte, el imbatible.

LISANDRO RENGIFO
Redactor de EL TIEMPO
En Twitter: @LisandroAbel

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