Así funcionan las redes de explotación sexual infantil en Medellín

Así funcionan las redes de explotación sexual infantil en Medellín

Los proxenetas venden el paquete completo: drogas, hospedaje y mujeres, incluso, menores de edad.

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24 de julio 2016 , 10:17 a.m.

Las autoridades tienen información de redes dedicadas a la prostitución y la pornografía, que ofrecen, entre un abanico de posibilidades, servicios sexuales con menores de edad. También, de madres o padres que permiten e inducen a sus hijas a vender sus cuerpos a cambio de dinero.

Aunque esta no es una problemática reciente, sí es cada vez más visible, más repudiada socialmente y, quizás, uno de los delitos más investigados y seguidos de cerca por las autoridades. Una evidencia de esto es que, según información de la Alcaldía de Medellín, durante el 2015 se presentaron 128 denuncias por casos de explotación sexual infantil. (Además: Así cayó 'Jake', jefe de poderosa red de prostitución en Medellín)

El victimario es una persona adulta, que le da una remuneración, ya sea en dinero, en ropa o alimentos. El pago puede ser o para el niño o para un tercero y la voluntad del menor no exime de responsabilidad al victimario”, explicó un funcionario del Sistema de Información Para la Seguridad y la Convivencia (Sisc) de la Alcaldía.

Según una investigación de esta entidad, las menores de edad son contactadas a la salida de los colegios o incitadas por sus compañeras de clase a la prostitución o a la pornografía, con la promesa de dinero y diversión.

Una nueva modalidad es a través de redes sociales, por las cuales son seducidas y engañadas, para luego citarlas en casas de barrios residenciales.

En el caso de la pornografía, la Policía ha encontrado casas ubicadas en barrios residenciales de la ciudad, donde las niñas son grabadas o fotografiadas en ropa interior o desnudas. En algunos de estos lugares, son puestas en comunicación online, por video, con hombres mayores, la mayoría extranjeros.

De esta forma delinquía ‘El Mexicano’, que fue capturado en Manrique (comuna 3), donde había montado una falsa agencia de modelaje y engañaba a sus víctimas con promesas de participar en pasarelas nacionales e internacionales. Fue debido a las denuncias de la comunidad, que las autoridades pudieron iniciar la investigación.

Este criminal tenía una simcard y 4.000 imágenes de menores de edad en ropas muy livianas o desnudas. A él se le capturó en el aeropuerto José María Córdova de Rionegro, antes de que saliera de Medellín. Logramos que fuera judicializado y ahora está en la cárcel”, contó la teniente coronel Marta Herrera, jefe de Protección y Servicios Especiales de la Policía Metropolitana.

Tanto en la pornografía, como en las demás modalidades de explotación sexual infantil, según el Sisc, las menores de edad son incitadas al consumo de drogas. El objetivo es que puedan desinhibirse y acceder a las peticiones del explotador sexual, pero también que sigan recurriendo a él para el consumo de estupefacientes.

“Con la adicción es más fácil que la joven se quede en el negocio, pues por medio de las drogas ellas están más dispuestas a estar con los clientes, a no hablar tanto de lo que pasa. Además, las drogas les permiten disociar y así poder sobrellevar la condición de explotación”, explicó el funcionario del Sisc.

El tráfico y consumo de estupefacientes está presente también en el turismo sexual. A los extranjeros les es vendido el paquete completo: hospedaje, sexo y drogas. Precisamente, así funcionaba la red de prostitución del llamado ‘Jake’ Rivas, que victimizaba a menores de entre 12 y 14 años, a través de la fachada de una oficina de planes turísticos que promocionaba a través de internet.

“Él ofrecía un paquete a nivel mundial de prostitución, con rumba, drogas y mujeres, con la posibilidad de que fueran menores de edad. Se aprovechaba el bajo nivel de escolaridad de las menores, su bajo nivel económico y la falta de atención de sus padres”, dijo Herrera, quien lleva 10 años dedicada a la investigación, vigilancia y control de este tipo de delitos. (También: 24.000 personas en Medellín buscan servicios sexuales al día)

El turismo sexual, en su mayoría, se da en sectores exclusivos de la ciudad como el barrio El Poblado. Allí, explicó la Coronel, son alquilados apartamentos para el hospedaje de los extranjeros y la explotación de las menores.

Esto en el caso del paquete completo, pero la información puede llegar también a los turistas por medio de taxistas, recepcionistas o administradores de hoteles, meseros de bares o de restaurantes.

En este contexto, hay una serie de comisiones para las personas que están en la cadena de la explotación sexual infantil.
“En El Poblado hay un proxenetismo mucho más directo. Cuando cae una persona o se da una captura, no cae toda la red, así que uno termina pensando que era solo una persona, pero realmente el negocio sigue. Pero si vemos, hay gente detrás, aunque es un asunto complejo desde lo judicial”, señaló el Sisc.

Para Iván Felipe Muñoz, profesor de la Universidad de Antioquia e integrante de la Mesa Intersectorial en contra de este flagelo, el turismo sexual y la tolerancia cultural y social, son las mayores causas de la explotación sexual de niños, niñas y adolescentes en Medellín.

“Moralmente no hay un rechazo fuerte en contra de la explotación. Aún hay tolerancia frente al tema, pues en ocasiones las personas se justifican diciendo que los niños y niñas se prostituyen de forma consciente, que lo hacen para ganar dinero y piensan que el victimario les hace un favor y no un daño”, aseguró Muñoz.

Los lugares más afectados por este fenómeno son el Parque Lleras, en el Poblado; la 70, en Estadio; Moravia, en el nororiente; San Pedro, en la comuna 4 y, San Lorenzo, Barrio Triste y Parque Berrío, en el centro de la ciudad.
En todos estos lugares, todos los días, llegan carros de alta gama, jubilados y turistas en busca de niños, niñas y jóvenes que les complazcan en sus deseos sexuales.

Las niñas son las principales víctimas de estos delitos

Datos de la Alcaldía de Medellín, basadas en los informes del Centro de Atención a Víctimas de Abuso Sexual (Caivas) de la Fiscalía, indican que a junio de este año se han presentado 18 casos de presuntas víctimas de utilización o facilitación de medios de comunicación para ofrecer servicios sexuales de menores de edad.

De ellos, 13 son mujeres y cinco son hombres. En el 2013 se presentaron 17 casos; en el 2014, 54 y en 2015, fueron 68.

En vista de que las niñas son las principales víctimas de este delito, la Administración Municipal adelanta distintas medidas para garantizar los derechos femeninos en la ciudad, que también buscan solucionar otras problemáticas como abuso sexual y violencia intrafamiliar.

Programas como la política pública para las mujeres urbanas y rurales de Medellín, la de prevención y atención de las violencias sexuales, la de protección y atención integral a la infancia y la adolescencia.

Asimismo, se creó el Acuerdo 50 de 2009, que establece las medidas para prevenir y sancionar el abuso y la explotación sexual de menores de edad. Según la concejal Daniela Maturana, algunas medidas que pueden implementarse es adelantar proyectos que permitan el empoderamiento de las mujeres y las niñas, así como el conocimiento de sus derechos y las formas que existen para hacerlos valer.

Asimismo, el acceso a una justicia eficaz y el seguimiento a este delito, lo que implica mantener un registro estadístico preciso de cada uno de los casos.

MEDELLÍN

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