La bendición para la campaña de Hillary Clinton en Filadelfia

La bendición para la campaña de Hillary Clinton en Filadelfia

Convención demócrata promete no ser tan estridente como la republicana, pero puede haber sorpresas.

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23 de julio 2016 , 11:45 p.m.

A diferencia de la convención del Partido Republicano, que si brilló fue por las fuertes disputas internas en torno al candidato Donald Trump y su visión oscura del país, la del Partido Demócrata, que empieza este lunes en Filadelfia, se perfila más como un evento histórico donde el partido nominará a la ex secretaria de Estado Hillary Clinton como la primera mujer en Estados Unidos que disputará la presidencia de la nación más poderosa del mundo.

Serán cuatro días de celebraciones adornadas con las figuras más prominentes de esta colectividad, al igual que estrellas de Hollywood y renombrados cantantes.

Y todos, de momento, con un mismo objetivo en mente: asegurar una derrota del magnate neoyorquino en noviembre y empujar al partido a una posible reconquista del Congreso o al menos una de sus cámaras.

Mañana, los demócratas intentarán pegar primero con los discursos de la primera dama, Michelle Obama, y del senador Bernie Sanders, único pero fuerte rival de Clinton durante la ronda de elecciones primarias.

Ambos hablarán de la necesidad de “mantenerse unidos”, el tema fijado como eje para el primer día de la convención.

Todo un contraste con lo que sucedió la semana pasada, cuando el senador Ted Cruz, último rival de Trump en los comicios, se negó a respaldarlo durante su discurso en la convención republicana, postura que desató toda una tormenta de gritos, insultos y hasta amenazas de agresión física.

También serán llamativas las palabras de la señora Obama justo una semana después de que la esposa de Trump, Melania, plagiara frases de un discurso anterior de ella.

El martes se tomará el podio el expresidente Bill Clinton, muy popular aún entre los demócratas y quien dejará el terreno servido para la intervención el miércoles del actual presidente, Barack Obama, y el vicepresidente, Joe Biden.

A ellos, a lo largo de los días, se irán sumando muchas celebridades, como Katy Perry, Eva Longoria, Lady Gaga, Alicia Keys, Demi Lovato y muchas más.

“Mientras los republicanos continúan huyéndole a Trump, la convención demócrata tendrá a líderes prominentes del país, estrellas en ascenso y personas del común que son fuente permanente de inspiración”, decía, y con razón, el Comité Nacional Demócrata.

En el caso de los republicanos, ninguno de los dos expresidentes aún vivos (George H. y George W. Bush) o los dos últimos nominados del partido (John McCain y Mitt Romney) hicieron presencia en la convención, y ni siquiera le ofrecieron su respaldo.

Es más, quizá el momento más destacado de toda la convención fue el discurso de la hija de Trump, Ivanka, que dejó a muchos soñando en que ojalá fuera ella la candidata. Cuando le llegó el turno al magnate, este soltó una diatriba de casi una hora y media que muchos comentaristas y expertos en los principales medios de comunicación catalogaron de pesimista, oscura y apocalíptica.

“Su discurso de aceptación fue profundamente perturbador. Esta es la vigésima convención política a la que asisto –a lo largo de más de 30 años– y no puedo recordar una en la que el nominado fuera una persona tan resentida, furiosa y divisiva como lo fue Trump”, sostuvo David Gergen, analista político que ha trabajado en administraciones republicanas y demócratas.

Para Clinton, no obstante, no todo será color de rosa. Al menos no en el trasfondo.

Sanders, que ganó en 23 de los 50 estados y sumó 13 millones de votos (para Hillary fueron casi 17 millones), ha venido presionando para que se otorgue más espacio a su movimiento, tanto en la convención como en un futuro gobierno de Clinton.

Y por debajo de cuerda se conoce que sus simpatizantes han amenazado con boicotear la convención a través de protestas si sus desacuerdos no son tenidos en cuenta.

Entre tales diferencias, que Hillary eligiera un candidato a vicepresidente progresista, como los congresistas Sherrod Brown o Elizabeth Warren.

Hillary, sin embargo, nombró el viernes en la noche al senador por Virginia Tim Kaine, un demócrata de centro que, si bien es buena carta para las elecciones generales, no caerá muy bien en la base más liberal del partido. El jueves, sin embargo, el portavoz de Sanders dejó claro que el senador no será “el Ted Cruz” de la convención demócrata y afirmó que en su discurso de mañana insistirá en temas muy similares a los que empujó en un evento hace un par de semanas en Nueva Hampshire cuando ofreció su respaldo oficial a Clinton: cerrar la brecha entre ricos y pobres, cobrar más impuestos a los pudientes, elevar el salario mínimo, y demás temas de su agenda progresista y de izquierda.

De allí que será clave una reunión que sostendrá mañana en la mañana con los casi 1.900 delegados que obtuvo en las primarias y que están ahí para representarlo. El problema es que Sanders no controla muchas de esas fuerzas que ven en Hillary a una conservadora disfrazada.

“Hay algunos delegados electos que no votarían por Clinton en ninguna circunstancia. Incluso preferirían cambiarse al Partido Verde que darle su voto. Entre los seguidores de Sanders hay de todo un poco y eso se verá en la convención. ¿Al punto de hacerla fracasar o terminar en un circo como la republicana? No lo creo”, afirma Karen Bernal, una de las delegadas que estarán representando a California.

Pese a ello, los demócratas deben estar frotándose las manos. Aunque todavía no existen sondeos para medir el impacto de la convención en la popularidad de Trump, se da por descontado que a Hillary le irá mucho mejor; con todo y las posibles protestas de los seguidores de Sanders.

Para Geoffrey Sckely, de la Universidad de Virginia, quizá el único riesgo que corren los demócratas es que la convención termine siendo muy aburrida. “Para mal o para bien –afirma Sckely–, Trump siempre genera titulares. Lo de los demócratas se sentirá como una fiesta en comparación. El peligro para ellos es que muchos no se sientan invitados”.

SERGIO GÓMEZ MASERI
Corresponsal de EL TIEMPO
En Twitter: @sergom68

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