Jóvenes esquivan las balas con música clásica

Jóvenes esquivan las balas con música clásica

Niños y adolescentes de Cali encuentran en orquestas y coros un camino distinto al de la violencia.

23 de julio 2016 , 11:39 p.m.

Rafael vive en la comuna 21 de Cali, donde las balas han cobrado la vida de 235 personas en dos años.

Allí, este niño de 13 años estuvo pensando en pertenecer a ‘los Blue’ o a ‘la 10’, dos de las bandas que la Policía desarticuló recientemente en ese sector oriental –uno de los cuatro más violentos de la ciudad, según el Observatorio Social del municipio–. Sin embargo, hoy sabe que lo único que encontraría en ese mundo es violencia y muerte.

En cambio, su sueño ahora es integrar la Orquesta y Coro Infantil y Juvenil Desepaz, creada en el 2005 como una iniciativa de Proartes y la Orquesta Filarmónica de Cali, para que niños y jóvenes de sectores vulnerables les hagan el quite tanto a pandillas y milicianos como a bandas criminales como el ‘clan Golfo’.

Rafael quiere seguir el ejemplo de jóvenes como Juan David Valencia, que antes de dedicarse a la aviación y dejar el país tocaba la viola, al tiempo que en su barrio, Desepaz, la banda ‘La calle del humo’ hacía de las suyas, hasta que la Policía la contrarrestó

Marlon Andrés López, de 22 años, no solo es un caso similar sino que este año logró ser parte de la Filarmónica Joven de Colombia.

Este también es un proyecto social, liderado y patrocinado por la Fundación Bolívar Davivienda, que reúne a los mejores jóvenes músicos del país, muchos de ellos de zonas marginales, para inculcarles la ilusión de convertirse en grandes intérpretes e incluso de presentarse en escenarios reconocidos del mundo. (Además: Programación de fin de semana por los 480 años de Cali)

“La Orquesta y el Coro de Desepaz, y desde este año la Filarmónica Joven, te cambian la vida. Juan David está en Panamá y yo estoy muy emocionado porque la música clásica me dio un giro. Abre puertas y no te quedas estancado.

De niño me gustaba la guitarra, y mis padres evitaron con sus valores que yo cayera en el mal camino”, dice Marlon.
“Nunca me había llamado la atención la música clásica y me sorprendí con el proyecto de Desepaz, en el que estuve, primero en el coro, por dos años, y luego tocando la viola –añade Marlon–. Por eso estudié música en Bellas Artes y en la Universidad del Valle, y después instrumentación musical en la Universidad Nacional de Bogotá. Mi meta era estar en la Filarmónica Joven”. Para poder ingresar grabó en el 2015 un video en el que interpretó composiciones de Mozart y Tchaikovsky y luego esperó durante tres meses la respuesta: fue uno de los más de 20 seleccionados.

La Filarmónica fue creada hace seis años, en alianza con la Orquesta de las Américas (YOA) y la Fundación Nacional Batuta, que también apuestan a niños de barrios vulnerables.

“La Filarmónica funciona como un programa de becas que, mediante convocatoria, elige cada año a jóvenes colombianos entre 16 y 24 años de todos los estratos, y les da la posibilidad de aprender a trabajar en equipo, formarse de la mano de grandes maestros y directores nacionales e internacionales, y dedicarse a la música sinfónica como un proyecto de vida”, dice el maestro Carlos Buitrago, coordinador artístico de la Filarmónica Joven.

Esta orquesta ha estado bajo la batuta de importantes directores como Rinaldo Alessandrini, Adrián Chamorro, Alejandro Posada, Salvatore Accardo, Claudio Cruz, Andrés Orozco-Estrada, y su exdirector artístico, Matthew Sydney Hazelwood.

Por otra parte, la Fundación Bolívar Davivienda, junto con la Filarmónica Joven, también ha hecho donaciones a la Fundación Notas de Paz, Orquesta Sinfónica y Juvenil –un semillero en la ladera de la capital vallecaucana–, la cual funciona desde el 2007 con más de 300 niños y jóvenes entre 2 y 18 años.

Notas de Paz tiene sede en el barrio Bellavista, donde hay presencia de bandas, algunas dedicadas al sicariato y a los hurtos, y donde la violencia ha dejado su estela de muerte, aunque en menor proporción que en otras zonas como Siloé.

Allí se registran en promedio 100 muertos al año, pero la música clásica ha sembrado la esperanza. En el caso de Siloé, Maurice Armitage, antes de ser alcalde de Cali, creó junto con su hija Christinne la fundación Sidoc –por la Siderúrgica de Occidente fundada por él cuando era empresario–. Sidoc es la responsable de coordinar la Orquesta Sinfónica Infantil y Juvenil de Siloé, que, según la familia Armitage, “busca el desarrollo de habilidades sociales, cognitivas y emocionales en los y las niñas participantes a través de la música”. (Lea también: No hubo intento de hurto en hospital en Cali)

Por todas las mencionadas posibilidades de sumarse a estos semilleros de música clásica, para llegar incluso a la Filarmónica Joven –como lo hizo Marlon Andrés López, que ahora se abre paso como un talentoso artista–, es que niños de Desepaz como Rafael quieren seguir luchando por un futuro alejado de cualquier tipo de actividad delincuencial.

Por eso, en Desepaz, Bellavista y Siloé están cambiando el sonido de las balas por tonadas de Bartók, Beethoven, Tchaikovsky y Mozart.

Carolina Bohórquez
Corresponsal de EL TIEMPO

CALI

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