La 'mala energía' de Electricaribe en Barranquilla

La 'mala energía' de Electricaribe en Barranquilla

El pésimo servicio público en la ciudad del Caribe influye en el comportamiento de sus habitantes.

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23 de julio 2016 , 11:37 p.m.

De un tiempo para acá, hemos perdido parte la alegría que nos caracteriza…

Me refiero al barranquillero en general, de nacimiento o adopción. Ese barranquillero que solo transmite, aun en las situaciones más adversas, alegría a través de una sonrisa espontánea o de su forma abierta, franca y descomplicada de ser.

Un ejemplo bueno de recordar: el barranquillero es amante de la paz, tanto que en el pasado, durante la guerra por las división política del país, no asistió a la invitación de la confrontación y prefirió, al terminar las hostilidades, darle vida a otra batalla. A la Batalla de Flores, desde entonces el acto principal del Carnaval, y epicentro de la fiesta cultural más importante y multitudinaria de Colombia. Y, por supuesto, también la más alegre.

Y esa pérdida de parte de la alegría se debe a un nombre: Electricaribe, la empresa del servicio de energía en la ciudad más importante del Caribe colombiano. Y también prestadora en la región. Pero, para no abarcar demasiado, solo nos vamos a referir al caso de Barranquilla y su área metropolitana, conformada por los municipios de Soledad, Malambo, Galapa y Puerto Colombia. (También: Siguen los bloqueos de vías en Barranquilla por la falta de energía)

Atrás quedaron las protestas aisladas por el paupérrimo servicio, que ocasionaron bloqueos de vías y hasta uno que otro muerto, por supuesto del pueblo.

Ahora las protestas son frecuentes, en especial este año. Porque la perdida de esa alegría llevó a que la paciencia también se perdiera. Y el pueblo calmado está desesperado. Porque no hay un solo día de 2016 en que no se haya recibido una queja de algún sector por falta del fluido eléctrico.

Enero y febrero fueron críticos. Un ejemplo: el martes 23 de febrero, en el barrio San Felipe, el servicio se interrumpió desde las 10 de la mañana y llegó casi a las 2 de la madrugada del miércoles 24. Pero eso apenas era el comienzo. La madrugada del lunes 14 de marzo se registró cerca de 2.000 fallas en 44 barrios de la ciudad. Hubo sectores en que el servicio se restableció solo 48 horas más tarde.

Los pequeños comerciantes, de manera especial los tenderos de barrios, perdieron millonarias sumas de dinero, porque sus alimentos refrigerados –carnes, helados, lácteos y derivados– se dañaron. La Unión Nacional de Comerciantes (Undeco) estimó que ese día –como cualquier otro día de apagón– dejó entre 100 y 150 millones de pesos en pérdidas entre sus 2.000 afiliados de ese sector. (Lea también: Los más de 65.000 millones de pesos que no invirtió Electricaribe)

A los estudiantes los regresaron a sus hogares. Hubo caos en movilidad y en los sectores donde aún había energía denunciaban la variación del voltaje. Amas de casas reclamaban por sus equipos eléctricos dañados.

Una dama pudiente, de un barrio del norte, angustiada pedía a EL TIEMPO el servicio porque su esposo, en delicado estado de salud, requería estar conectado al equipo médico especial. Se le acababa la carga de la batería y el otro equipo se fundió por la variación del voltaje. Las protestas no se hicieron esperar: hubo quema de llantas y bloqueo de vías. Y enfrentamientos de la ciudadanía con los policías…

Electricaribe se había reafirmado como el principal agente alterador del orden público en la capital del Atlántico.

El general Gonzalo Londoño Portela, comandante de la Policía Metropolitana, evidenció su malestar y dijo que resultaba desgastante para la institución esas protestas.

El alcalde Alejandro Char aseguró que “Electricaribe nos agotó la paciencia… Como alcalde me preocupa la situación de orden público que se ha generado por fallas de energía”.

Esa crisis se presentó en días que soplaban fuertes brisas… Por los días que la Nación anunció que había que ahorrar energía para evitar el apagón. La cuota del Caribe, en especial de Barranquilla, era de la más alta en ahorro, forzado y no anunciado.

En medio de la situación, el barranquillero se tomó así mismo el pelo y sacó memes que rondaron por las redes sociales. Uno decía: ‘Ahorra energía, marica, para que Electricaribe te cambie el contador por fraude’, en alusión a la mala costumbre de la empresa que cualquier ahorro es sospecha de una situación ilegal por parte del usuario. (Además: Cuadra de un barrio de Barranquilla lleva 13 días con energía a medias)

Pero vendría más. La madrugada del martes 19 de abril fue peor. Las primeras gotas de lluvia sacaron múltiples circuitos y 50 barrios se quedaron sin el servicio. Las protestas ocurrieron en los cuatros municipios del área metropolitana (en Soledad atacaron dos carros del Cuerpo de Bomberos) y en los cuatro puntos cardinales de la ciudad, incluyendo el norte, el de los estratos 5 y 6, poco dado a salir a la calle en esta situación. El Barrio Abajo estuvo cuatro días sin energía.

La ciudad colapsó: los semáforos quedaron fuera de servicio (tienen baterías de 4 horas para estos casos), pero afortunadamente no hubo accidentes fatales. De nuevo, los estudiantes perdieron clases. Undeco calificó, por las pérdidas, ‘día negro para el sector’. Los centros de salud se vieron apretados y hasta justicia cojeó: la Unidad de Reacción Inmediata (URI) no recepcionó denuncias y los casos más urgentes fueron atendidos a través de salas públicas de Internet o a través de vendedores de minutos de celulares.

Para colmo de males, la línea de atención al cliente para daños, la 115, también quedó por fuera. Una grabación decía: “Lamentablemente su llamada no se puede completar en este momento. Cuelgue e intente llamar más tarde”.

“Lo que hemos vivido en Barranquilla en las últimas horas es el resultado del mal servicio de @Electricaribe_SA”, dijo en su cuenta de twitter el alcalde Char, preocupado, también, por la competitividad que tanto ha pregonado de la ciudad. Y apuntaría: “Si con unas cuantas gotas de lluvia hay crisis no quiero imaginar consecuencias de un aguacero”.

La excusa de Electricaribe fue esa: “… Debido a la alta contaminación de las redes de polución, salinidad y periodo de sequía y el impacto que producen las lluvias al tener contacto con los mismos”.

El gobernador del Atlántico, Eduardo Verano de la Rosa, que fue gerente de la empresa antes de que la misma fuera vendida –en condiciones aún no muy claras, y cambiando el nombre– a particulares españoles, salió al quite y fue contundente: “Electricaribe tiene problemas de inversión en mantenimiento y eso se refleja en el deficiente servicio que presta… Esta empresa debe trabajar de manera ordenada y coordinar todo el mantenimiento antes de que se presenten las lluvias, que dejan en evidencia la falta de planificación…”.

En cumbre de gobernadores, el 5 de mayo, los mandatarios del Caribe le pidieron al nuevo ministro de minas, Germán Arce, no seguir con la empresa. “Se agotaron los plazos y no hubo inversión”, dijo Verano.

La Superintendencia de Servicios de Servicios Públicos le tiene 34 procesos de investigación en la región, el año pasado le impuso –en primera instancia– la mayor sanción permitida (1.288 millones de pesos) y este año le puso sanciones por cerca de 5.000 millones de pesos, buen porcentaje por silencios administrativos positivos frente a reclamos de los usuarios. El 2 de mayo, la Superintendencia le impuso a la empresa un programa de gestión, bajo el lema ‘Energía digna para el Caribe’. (También: La Superservicios le pone lupa a inversiones de Electricaribe)

La empresa se defiende diciendo que le adeudan mucho dinero en la región por parte de empresas del Estado (144 mil 046 millones de pesos al 31 de diciembre de 2015) y de los usuarios (por 1,6 billones de pesos a la misma fecha), aunque se les cayó la excusa de que la gente no tiene cultura de pago, cuando se le dijo que por qué los otros servicios públicos sí se pagaban (recaudo por gas es del 96%). Lo cierto es que coinciden la crisis con la inversión en mantenimiento de 2015, la más baja en la región (131.803 millones de pesos) de Electricaribe en los últimos años.

El presidente Juan Manuel Santos afirmó aquí, el 14 de enero, antes de la crisis mayor, que el servicio era ‘deficiente’, y quedó en inyectar dinero que aún no llega para mantenimiento.

CIFRAS DICIENTES

Miren estas cifras dicientes. El transporte masivo, Transmetro, revela que solo por causas de las protestas por apagones 72.192 pasajeros se han visto afectados este año, cifra con corte a la primera semana de mayo, que dos rutas fueron suspendidas en Soledad y Barranquilla por 11 y 10 días y que la mayor pérdida es social.

Dina Luz Pardo, directora ejecutiva de Asocentro (entidad que reúne a comerciantes del Centro Histórico y Barranquillita), dice que un día sin energía se deja de percibir por ventas 6 mil millones de pesos y cuando es por algunas horas entre 2.500 y 3.000 millones…

Con razón el programa ‘Barranquilla Cómo Vamos’, encuesta sobre calidad de vida, muestra que la satisfacción por el servicio descendió del 77 por ciento en el 2009 al 40 por ciento en el 2015.

Por estos días llegó la factura a mi casa y leo que, luego de tantos apagones –que supera lejos la media de 90 horas sin energía que se dice sufre cada hogar al año–, el último mes, por ‘compensación por calidad de servicio’, Electricaribe me descontó 6.767,41 pesos. Mejoró. Los meses previos fueron de 370 pesos con 79 centavos y 383,49. Todas las cifras, pobre recompensa con quienes pagan a tiempo y completo la factura: la mayoría del barranquillero.

Hace unos días, cuando se habló de que el Distrito comprara acciones en Triple A –la empresa de servicios de agua, alcantarillado y aseo–, el comentario general fue: ‘compren a Electrificadora a ver si se van del todo’.

A veces añoro, ¡quien lo creyera!, la mala Electrificadora de antes, esa manejada por políticos corruptos: porque hemos perdido parte de la alegría en Barranquilla (aún tenemos humor para hacer circular el Día de la Madre este meme: ‘Se suspendió la energía para que nadie pusiera a lavar ni a planchar a la progenitora’). Y ahora vamos a la calle a protestar, a enfrentarnos, si es caso, con la Policía… Si ocurre una desgracia, y toco madera para que eso no pase, es por esa oscura empresa.

Estewil Quesada Fernández
Redactor de EL TIEMPO

BARRANQUILLA

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