Globalización mala

Globalización mala

No será fácil seguir avanzando hacia una "unión cada vez más estrecha" en Europa.

notitle
23 de julio 2016 , 06:52 p.m.

Los países europeos vienen debatiendo desde los años cincuenta los costos y beneficios de la integración regional. Pero no fue hasta el referendo por el brexit, en el Reino Unido (RU), cuando el debate comenzó a girar en torno de cuestiones centrales como la globalización, el libre comercio, la inmigración y sus efectos económicos.

La decisión de los votantes británicos de abandonar la Unión Europea (UE) fue un error, que cometieron engañados, sobre todo por el nuevo ministro de Asuntos Exteriores británico, Boris Johnson. Pero también sería un error que eurócratas y eurófilos no presten atención a las mentiras que animaron la campaña probrexit. Así como funcionaron en el RU, pueden funcionar en otros Estados miembros de la UE y en democracias de todo el mundo.

No será fácil seguir avanzando hacia una “unión cada vez más estrecha” en Europa. El continente debe luchar con muchas cuestiones al mismo tiempo, entre ellas los refugiados, la inmigración, la deuda soberana y el alto desempleo.

También en otras partes las élites llevan mucho tiempo sin prestar la debida atención a la globalización, el libre comercio, la inmigración y la desigualdad. La obsesión de los presidentes estadounidenses con el libre comercio en los 90, así como la de sucesivos gobiernos mexicanos, volvió casi imposible, desde lo político, compensar a los que resultaron perjudicados.

Ahora, 20 años después de este fracaso de las políticas, no es extraño que en Estados Unidos un importante grupo de votantes marginados apoye masivamente a Donald Trump, así como muchos en la izquierda apoyaron masivamente a Bernie Sanders, el senador por Vermont que intentó ganarle a Hillary Clinton la nominación por el Partido Demócrata.

Ambos candidatos, ajenos al establishment, supieron explotar los padecimientos y temores de los votantes. En el caso de Trump, se generó un espectáculo muy desagradable, lleno de guiños al sentimiento antimusulmán y antimexicano. En el caso de Sanders, a los votantes estadounidenses se les presentaron algunas ideas atractivas, pero políticamente impracticables.

Ambas respuestas son resultado del fracaso de las dirigencias nacionales para mitigar, o incluso reconocer, los resultados de las políticas instituidas durante los últimos 20 años. Todo intento de comenzar a corregir este fracaso debe basarse en la realidad. Por ejemplo, a los simpatizantes de Trump y Sanders tal vez les sorprendería enterarse de que en EE. UU. se crearon muchos empleos fabriles nuevos después de la Gran Recesión 2008-2009, y también después de la aprobación del tratado de libre comercio de América del Norte (Nafta) en 1993.

Una reacción antiglobalización similar ha surgido en México, donde tanto los elogios cuanto las críticas al Nafta siempre han sido exageradas. El Nafta trajo consigo el boom exportador que muchos proclamaron y predijeron, pero no consiguió frenar la migración hacia el norte. Además, si bien el Nafta obligó a México a encarar muchas reformas económicas necesarias y deseables, nunca cumplió la promesa de crecimiento.

Después del Nafta nunca se implementaron las políticas necesarias para mitigar los efectos negativos de la globalización. Hoy, el país entero paga el precio, y los mexicanos no están contentos. Si bien la culpa de esta situación, en general mediocre, no es toda del Nafta, este ayudó a que surgiera el sentimiento antisistema.

La reacción popular contra el cambio disruptivo es inevitable, y a veces sirve de contrapeso a un liderazgo irreflexivo. La novedad hoy es la magnitud de la reacción en Europa y Norteamérica. A juzgar por la reacción de los votantes en Gran Bretaña, Estados Unidos y México, ningún país está a salvo de los errores de sus líderes.

Jorge G. Castañeda

* Exministro de Asuntos Exteriores de México, 2000-2003; profesor de Ciencias Políticas y Estudios Latinoamericanos y del Caribe en la Universidad de Nueva York

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.