Un milagro que se llama Alexis Viera

Un milagro que se llama Alexis Viera

Contra pronósticos médicos, el arquero uruguayo, que sufrió graves heridas, sigue recuperándose.

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22 de julio 2016 , 09:09 p.m.

Nunca ha negado que varias veces lloró al saber que estaba cerca de no levantarse jamás de una silla de ruedas. Los médicos le decían que sus posibilidades no pasaban del uno por ciento. Pero Alexis Viera decidió demostrar que podía volver incluso a una cancha de fútbol.

Un milagro, así es como se define este uruguayo que siendo arquero de fútbol se enamoró de vivir en Colombia y que no se irá ni por las cicatrices de ese atraco frente a su casa del sur de Cali, al mediodía del 25 de agosto del 2015, cuando dos disparos le lesionaron la médula espinal y los pulmones. (Lea también: Alexis Viera dice que perdona a quienes lo hirieron en atraco en Cali)

En estos meses se fue convirtiendo en un ejemplo por la tenacidad para sus terapias, en las que no ha faltado alguna lágrima en esa idea de caminar; por montar la soñada escuela deportiva bajo su nombre en Cali y por ser embajador del América, el equipo de fútbol al que llegó como portero y cuya hinchada lo volvió símbolo.

Ahora, contra no pocos pronósticos, anda parte del tiempo en muletas y es un motivador en conferencias en las que cuenta su experiencia y refleja la alegría de vivir al lado de su esposa, Andrea Fabiana Espel y sus dos hijos.

“Dije que volvería a Montevideo caminando; cumplí. Dije que regresaría a una cancha, también lo hice. Solo espero que pronto pueda estar en condiciones de pisar una cancha, no sé cuándo, pero solo quiero despedirme bien”, dice Viera, conocido en el fútbol como ‘Pulpo’. (Además: Emotivo mensaje de esposa de Alexis Viera)

En un principio, médicos le pronosticaron que tendría un uno por ciento de probabilidades de volver a caminar. Hoy, ese uno por ciento le ha sido suficiente, junto con su familia y amigos, para aferrarse a cumplir todos sus retos.

No ha sido ni es nada sencillo sostener esa fuerza de voluntad para no dejarse derrotar. Recuerda que en momentos amargos buscaba una palabra de motivación de los médicos, pero no la encontraba y le explicaban que en la silla de ruedas podría tener su independencia, “A los doctores les digo que la esperanza produce alivio y que Dios es el médico”.

De hecho, fue el futbolista quien recogió fuerza con las voces de aliento de su esposa y sus padres, apoyados por mensajes de futbolistas y cadenas de oración de hinchas desde Uruguay, Colombia, Chile, Argentina y hasta Alemania.

“Su juventud y voluntad, sumadas al empeño, la constancia y el apoyo familiar y de la gente, han llevado a lo que se podría considerar un milagro. He conocido a otros pacientes con una lesión similar y no han podido dejar la silla de ruedas”, dice el doctor Harold Losada, que ha estado pendiente desde el comienzo del deportista, como médico del Atlético Fútbol Club, antes Dépor, al que Viera estaba vinculado como portero cuando ocurrieron los hechos.

El futbolista expresa que no tiene nada contra sus agresores y solo les pide reconocer que están equivocados al empuñar un arma y dispararla contra otro ser humano. Por el ataque se han presentado cuatro capturas y todavía el proceso está en trámite.

Este uruguayo, nacido el 18 de octubre de 1978 en Montevideo, nació futbolista. Mabel Barreto, la mamá, recuerda que justo después de trastabillar un poco en el carrito que lo ayudaba a caminar cuando apenas era un bebé, Alexis corrió tras una pelota y nunca pudo dejar de hacerlo.

Las calles de Colón, un sector humilde de Montevideo, fueron testigo de sus primeros coqueteos con la pelota, cuando iba a la cancha del barrio a jugar con los hermanos de Andrea Fabiana Espel, la que hoy es su esposa.
Wilson y Mabel, padres de Alexis, siempre han apoyado la pasión que corre por las venas del ‘Pulpo’. Él, albañil y ella, empleada doméstica, aseguran que, aunque de manera humilde, siempre han sabido enseñar a su hijo los valores que tiene. A los 7 años lo llevaron a una escuela de fútbol, en la cual lo probaron en todas las posiciones, hasta que finalmente se encontró con el arco, esa posición solitaria en la que, en cuestión de segundos, se puede pasar de héroe a villano.

Con 16 años, Viera, el tercero de cuatro hermanos y único futbolista de la familia, debutó el 5 de agosto de 1995 en el arco del Racing Club de Uruguay, en el que, dicen los registros de su carrera, se ganó el cariño de los hinchas al atajar dos penales en una definición por el ascenso a primera división frente a Rampla Juniors.

Al año siguiente, Viera jugó para el Peñarol, rival histórico de Nacional, equipo del cual toda la familia Viera es hincha. Con el equipo ‘carbonero’, el arquero obtuvo su primer título como profesional del campeonato uruguayo en 1996.

Con el River Plate, del país charrúa, conquistó el campeonato de ascenso del 2004 para después darle la gran noticia a su familia de su llegada al arco de Nacional, divisa con la que se coronó campeón en el 2006 y en el 2008.

Pero una historia de amor se iba a forjar lejos de la tierra que lo vio nacer; el destino le tenía preparado arribar al América, el equipo colombiano que le robó el corazón.

“Soy un hombre que siempre ha trabajado con corazón y pasión, y eso es la gente de América, corazón y pasión, por lo que tuvimos una conexión muy linda. Hoy me encanta ser ese vehículo entre la institución y la hinchada”, dice el uruguayo.

Al cuadro rojo llegó en el 2009, no consiguió títulos, pero la apasionada hinchada escarlata lo enamoró y desde entonces tomó la decisión de que Cali sería su hogar y el de su familia.

Viera partió hacia Chile, donde obtuvo el paso a la primera categoría del fútbol austral con Ñublense, pero su corazón se había quedado en Cali, y en el 2013 regresó a su amado América, donde los hinchas no dejan de expresarle su gratitud.

“Es que si vos como hincha ves que hay un jugador que logra transmitir en la cancha lo que sentís en la tribuna, es obvio que te vas a enamorar de él. Alexis es un profesional, un guerrero, es una persona a la que no le gusta perder y siempre quiere dar más y más. Justamente por eso, creo que se enfrentó al hombre que quería quitarme el bolso, porque nadie le va a quitar el dinero de su familia”, dice su esposa.

Un intenso partido

Cerca de 11 meses han pasado desde el día en que los sicólogos empezaron a prepararlo para “ser independiente, pero en una silla de ruedas”. De lunes a viernes, Alexis va dos horas a terapia, al mediodía intenta con terapias alternativas como acupuntura o masajes. Megalastra IPS le ofreció su apoyo en la rehabilitación.

En la tarde, en la escuela de fútbol que inauguró en febrero de este año, el deportista realiza más actividad por cerca de 40 minutos. “La pierna izquierda aún tiene dificultad, pero la derecha regresó rapidísimo. Es un tema de perseverancia con las terapias. Gracias a Dios, cada 15 días veo avances en mi recuperación; son mínimos, pero los veo y me emociona”, dice el exarquero del América.

En el Club Deportivo Alexis Viera, donde prepara a jóvenes de entre 5 y 18 años en todas las posiciones de juego, el uruguayo enseña a 70 niños sobre valores y fútbol. Además, con el colegio Diana Oese dirige un proyecto que incluye a 50 pequeños. “La idea es abrir más sedes en el país, pero quiero fortalecer primero esta idea. Enseñar a los niños es para mí un sueño cumplido”, cuenta.

En muletas, caminando un poco lento, Alexis Viera quiere demostrar que con disciplina y una meta trazada se puede llegar lejos.

El semestre pasado hizo parte del cuerpo técnico del entonces Dépor FC, equipo en el que militaba en el momento del ataque, y hoy hace parte del América, la institución que lo atrajo al fútbol colombiano.

En el cuadro escarlata, Viera cumple, por ahora, la función de ser un puente entre la hinchada y los directivos, para que la pasión siga en las toldas rojas y se puedan realizar proyectos que unan en la meta de regresar el equipo a la primera división del fútbol profesional colombiano.

“Le otorgo al hincha la oportunidad de tener voz al interior del equipo. Estoy muy agradecido con Tulio Gómez (presidente del América); para mí, es un honor trabajar acá”, confiesa.

Un motivador

Gracias a su historia, Viera ofrece hoy charlas bajo el título de ‘Volver a empezar’, en la que cuenta cómo consiguió escapar del temor de no poder caminar de nuevo.

En este proceso hace equipo con el motivador Armando Pulido y el humorista vallecaucano Carlos el ‘Mono’ Sánchez, con quienes dará un taller de motivación este jueves 28 de julio en el Teatro Municipal, en el centro de Cali.

Sánchez, quien participa en Sábados Felices, le donó una de sus presentaciones en Cali cuando Viera no había salido de la clínica, y hoy encuentra que el uruguayo es un ejemplo para todos.

El periodista Ricardo Arce ha mostrado videos de los primeros pasos del deportista, tan emocionantes como los de un niño cuando aprende a caminar.

“Al terminar alguna charla se me ha acercado gente que lleva 30 años en empresas y me dicen que nunca habían recibido algo parecido en motivación, me cuentan que soy el mejor regalo; eso me llena de orgullo”, asegura Viera.

Tiene su agenda copada desde el amanecer. Para él, la satisfacción de pararse bajo los tres palos, aun con muletas, para poder atajar un penal pateado por alguno de los niños que educa no tiene precio.

Pronto se cumplirá un año del suceso que lo alejó de las canchas.

Pero, con la misma dedicación de siempre, el uruguayo mantiene en su mente la idea de regresar para un partido más, uno en el que las graderías coreen, de nuevo, entre aplausos: “¡Pulpo, Pulpo!”.

MIGUEL ÁNGEL ESPINOSA
Corresponsal EL TIEMPO

CALI

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