Editorial: Tranquilidad y firmeza

Editorial: Tranquilidad y firmeza

Conviene a Colombia un proceso ordenado, que permita ejercer controles en la frontera con Venezuela.

21 de julio 2016 , 07:36 p.m.

Están frescas en la memoria de la opinión las imágenes del fin de semana, cuando más de cien mil ciudadanos venezolanos ingresaron a Norte de Santander animados por el deseo de conseguir algunos de los bienes que escasean en su país y que van desde artículos de aseo personal hasta alimentos, pasando por medicinas y repuestos. Las imágenes de la multitud aglomerada en el puente Simón Bolívar, que une a San Antonio con Villa del Rosario, le dieron la vuelta al mundo y son el testimonio más elocuente de la crisis que enfrenta la nación vecina.

A la luz de la llegada masiva de personas, que sirvió para disparar las ventas del comercio en Cúcuta y municipios aledaños, más de uno puede haberse sorprendido con el anuncio de la Cancillería colombiana en el sentido de que hechos como el referido no volverán a suceder. A primera vista, parecería contradictorio cerrar la que es una válvula de escape para tanta gente desesperada y que beneficia, de paso, a la economía regional.

Sin embargo, el Palacio de San Carlos está en lo correcto. Para comenzar, el riesgo es alto, pues el paso de tantos individuos por un lugar estrecho puede desembocar en estampidas humanas de trágicas consecuencias. No menos importante es lo concerniente a la seguridad, ya que en la zona se habla de palestinos y haitianos que aprovecharon la situación para traspasar la línea limítrofe.

Además, de lo que se trata es de aprovechar la coyuntura con el fin de normalizar la realidad en la frontera, clausurada hace cerca de un año por iniciativa de Caracas. Más allá de la espectacularidad de las fotografías, lo que a Colombia le conviene es un proceso ordenado que permita ejercer controles y evite que las mafias del contrabando vuelvan a hacer presencia en la zona. Para ello hay que plantear exigencias que podrían llegar hasta algún tipo de veeduría internacional.

Es de esperar que la administración Santos presente con claridad sus condiciones en la cita que sostendrán las ministras de Relaciones Exteriores de cada lado el próximo 4 de agosto. Una señal alentadora es que los contactos entre las fuerzas del orden se han reactivado, en lo que parece ser un nuevo ánimo de interlocución del régimen bolivariano.

Lo anterior no quiere decir que acá se olviden los vejámenes a los que fueron sometidos miles de compatriotas cuando Nicolás Maduro decidió achacarnos buena parte de los problemas que enfrenta. Los hechos acabaron demostrando que los anaqueles vacíos no son atribuibles al conocido ‘bachaqueo’ sino a la descomunal incompetencia de un gobierno que empobreció a la que era una de las naciones más ricas del hemisferio.

Quien lo dude debería recordar que en su más reciente reporte sobre la economía global, el Fondo Monetario Internacional afirmó que la economía de Venezuela experimentará una caída del 10 por ciento y una inflación superior al 700 por ciento este año. Ambas cifras son las peores del mundo entero, en su respectiva categoría.

Así las cosas, nos corresponde manejar el tema fronterizo con tranquilidad y firmeza. Obviamente, una reapertura de los pasos limítrofes es lo que conviene, pero sin aceptar las bravuconadas ni el maltrato de otras ocasiones.


editorial@eltiempo.com

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.