¡No más guerra! / Opinión

¡No más guerra! / Opinión

Además de los militares y los guerrilleros la población civil ha pagado un alto precio.

21 de julio 2016 , 06:17 p.m.

Se ha dicho que en Colombia nos acostumbramos a la guerra, afirmación que solo puede tener algo de validez en el entorno de las capitales y los centros urbanos del país, donde los ciudadanos nos hemos informado acerca de los hechos de violencia gracias a los medios. Muy distinta ha sido la experiencia de millones de compatriotas que han vivido en carne propia los horrores de la guerra.

Además de los militares y los guerrilleros, con sus numerosos muertos y heridos en combate, la población civil ha pagado un alto precio.

El balance de la guerra, que no es asunto de cifras y estadísticas, sino de seres humanos con nombres y rostros, se mide en familias destrozadas, que han perdido a sus miembros o han conocido el secuestro o la desaparición; en familias desplazadas que han aumentado los cinturones de miseria en las ciudades; en familias que se quedaron sin lo poco que tenían, además de la tranquilidad.

Por otra parte, son cuantiosos los daños a la infraestructura y la actividad productiva. Y qué decir de caminos de la patria sembrados de minas antipersonales.

Los mecanismos para procurar la seguridad en el país no se pueden reducir al uso legítimo de las armas, que corresponde al Estado.

Es preciso el fortalecimiento de la justicia y, en general, de nuestras instituciones para que sean sólidas, para que tengan credibilidad y merezcan respeto, para que hagan honor al Estado social de derecho que la Constitución ha establecido.

La hora presente nos impone luchar contra la impunidad y la corrupción; lo mismo que procurar la equidad para que la riqueza, lejos de concentrarse en pocas manos, llegue a esa considerable población de ciudadanos que parecen condenados a vivir en la pobreza. Iniciativas como ‘Bogotá, cómo vamos’, que es un ejercicio ciudadano de seguimiento a la calidad de vida de la ciudad, es uno de los programas de impacto en este contexto de posacuerdo.

No basta con una apuesta generosa por el final de la guerra, no es suficiente confiar y tener esperanza, dentro de los límites que señala la sensatez; es indispensable que nos esforcemos para que las cosas sean distintas y desaparezcan los motivos que para algunos justifiquen alzarse en armas. ¡No más guerra! 

PADRE JORGE HUMBERTO PELÁEZ PIEDRAHÍTA, S.J.
Rector de la Universidad Javeriana

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