El cable que le cambiará la cara al noroccidente de Medellín

El cable que le cambiará la cara al noroccidente de Medellín

El metrocable El Picacho se integrará al transporte masivo y llegará con desarrollo urbanístico.

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21 de julio 2016 , 09:14 a.m.

Un cable para acercar las laderas del noroccidente de Medellín al centro de la ciudad será realidad en el 2018. Este es un sueño que los habitantes de las comunas Castilla y Doce de Octubre tienen hace una década para conectar sus barrios con el sistema masivo de transporte.

Se trata del metrocable El Picacho que además de solucionar un problema de movilidad, llegará con innovación urbana y social, así como pasó en Santo Domingo Savio y la comuna 13 (San Javier).

Juan Camilo Lobo, coordinador técnico del cable El Picacho del Metro, explicó que la obra avanza en la etapa de diseños y estudio de suelos. De acuerdo con lo trazado, el sistema tendrá cuatro estaciones.

El recorrido comenzará en la estación Acevedo del metro, pasará por dos intermedias que formarán centralidades en los barrios y terminará en el sector El Progreso, la parte alta de la montaña, donde es el retorno.

Según el diseño trazado, de esta última saldrá una extensión de cable mixto, de 1.100 metros lineales hacia el cerro El Picachito, un atractivo turístico de Medellín, desde donde se ve una de las mejores panorámicas de la ciudad y del área metropolitana. Sin embargo para este proyecto aún no hay recursos.

Para hacer realidad El Picacho, que beneficiará a 350.000 personas, la construcción de 2.8 kilómetros de cable empezará el próximo año.

Cuando el sistema esté listo, será necesaria la ampliación de la estación Acevedo del metro con una o más plataformas para recibir a los nuevos usuarios, además de los 20.000 pasajeros diarios de la Línea K (Santo Domingo Savio), que también sale de allí.

Según el diseño trazado, habrá una extensión de cable mixto, de 1.100 metros lineales hacia el cerro El Picacho, atractivo turístico. Foto:Jaiver Nieto/EL TIEMPO

El nuevo cable tendrá una demanda calculada de 3.680 pasajeros hora sentido, eso suma 36.800 usuarios al día. “Vamos a integrar la zona noroccidental de Medellín con todo el sistema metro, con un solo pasaje, las personas podrán llegar a los extremos de la ciudad y a los 10 municipios del área metropolitana”, reiteró Lobo.

En lo que coincidió el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez: “Hoy los habitantes de Castilla y Doce de Octubre necesitan dos pasajes de bus para llegar a su destino, con El Picacho se integrarán al metro con un solo tiquete. Habrá integración física y tarifaria, van a ahorrar la mitad del dinero y del tiempo, lo que se traduce en calidad de vida”.

Renovación urbana

El metrocable de Santo Domingo, que cumplirá 12 años, se construyó en medio del conflicto urbano, pero llegó para minimizar la violencia y visibilizar el territorio. Lo mismo pasaría con El Picacho.

Así lo explicó Jairo Gutiérrez, coordinador de Gestión Social del Metro, al agregar que el cable de la comuna 13 es otro ejemplo de transformación social y urbana. Ese modo de transporte hizo que las personas de la periferia se sintieran parte de la ciudad.

El Picacho tendrá en cada estación andenes peatonales, corredores comerciales y parques, además, el sistema se conectará con el parque Biblioteca y la Casa de la Cultura del Doce de Octubre.

Daniel Carvalho urbanista y concejal, explicó que el cable de Santo Domingo es un referente porque muestra cómo un sistema de movilidad representa una oportunidad para transformar el territorio.

Para Carvalho, ese modo de transporte dignifica barrios y genera una apropiación de parte de los habitantes, trae nuevos visitantes de otros sectores de Medellín, de otras capitales, e incluso, del extranjero.

El coordinador Gutiérrez explicó que en Santo Domingo y la comuna 13, los habitantes se apropiaron tanto de sus barrios, que transformaron sus terrazas, históricamente usadas para depositar ‘chatarra’, en espacios con dibujos, mensajes y colores.

El experto en gestión social dijo que con los cables se activaron comités barriales, organizaciones culturales y artísticas, así como el trabajo comunitario. “En el caso de Santo Domingo, el parque Biblioteca se complementó con el cable, donde niños y jóvenes tienen otra alternativa distinta a las armas. Además, las estaciones se convierten en sitios de encuentro”, añadió.

El Metro llegó a la comuna 13 y a Santo Domingo para arrebatarle jóvenes al conflicto. Hoy, muchos son jefes de estación y operarios de mantenimiento. “El éxito de la transformación de esas comunas es acompañar los proyectos de infraestructura, con intervención social”, concluyó.

El cable de Santo Domingo Savio (Línea K), inaugurado en 2004, fue el primero en la ciudad y en Latinoamérica para uso masivo de transporte. Foto:EL TIEMPO

Precisamente, los habitantes del noroccidente piden que los incluyan en el plan que trazará el Municipio para transformar ese lado de la ciudad, que construyó viviendas sin planeación, calles estrechas y empinadas.

Henry Ortiz, director de la Casa de la Cultura Doce de Octubre, contó que los líderes de los barrios piden desarrollo en cada una de las estaciones, andenes peatonales, ciclorrutas y comercio.

No hay redes peatonales, las personas deben compartir las estrechas vías con buses y carros. Además, queremos integrarnos al transporte limpio y para eso necesitamos ciclorrutas y redes peatonales que unan los barrios”, agregó.

Otra de las propuestas de los habitantes es que en el barrio Pedregal, donde quedará una de las estaciones intermedias, se construya un centro comercial que atraiga turistas y organice el comercio informal.

Este cable es la oportunidad para sacar del atraso a los barrios del noroccidente, que además de necesitar infraestructura, reclaman seguridad y que el resto de la ciudad mire hacia allá.

Así va la financiación

El cable el Picacho tiene un costo aproximado de 240.000 millones de pesos. La administración de Aníbal Gaviria destinó 154.000 millones para la construcción, recursos que están guardados en el Fondo Medellín Ciudad para la Vida, que fue la bolsa creada por el Municipio cuando UNE se fusionó con Millicom.

Pero ese monto no es suficiente. Hacen falta, al menos, 80.000 millones para financiar la obra completa. Este dinero sería aportado por el Gobierno, al menos, la ‘Ley de Metros’, dice que la Nación y sus entidades descentralizadas aportarán entre el 40 y el 70 por ciento del servicio de la deuda para cualquier sistema de servicio público urbano de transporte masivo.

Sin embargo, hasta ahora, la Nación no ha cumplido con esta disposición normativa en los cables de Santo Domingo, la comuna 13 ni con el tranvía de Ayacucho.

El alcalde de Medellín Federico Guitiérrez dijo: “Sigo buscando esa plática, esos 80.000 millones que faltan, con los cuales el Gobierno Nacional se había comprometido en Medellín, yo confío en que esa promesa que es justa para la ciudad se cumpla y podamos avanzar rápido”.

Trazan nuevos metrocables

El cable de Santo Domingo de Medellín, inaugurado en 2004 con 93 cabinas que recorren 2.060 metros del circuito doble, fue el primero en Latinoamérica pensado como transporte masivo.

Luego, en el 2008, llegó la Línea J, en la comuna 13, con un recorrido de casi 3 kilómetros sobre calles ciegas, empinadas, estrechas y sin continuidad.

A ese sistema se sumó la Línea L (2010), que conecta a la ciudad con el Parque Arví. Este no solo solucionó un problema de movilidad sino que también trajo turismo.

Por otro lado, en este momento se construyen la Línea M y la Línea H, ambas integradas al nuevo tranvía de Ayacucho. Llegarán hasta los barrios La Sierra y Trece de Noviembre, los dos en el oriente de la ciudad. El cable del Trece de Noviembre iniciará operaciones en agosto próximo, tendrá una longitud de 1.056 metros, contará con tres estaciones y 49 cabinas. Mientras que el de La Sierra empezará a operar en el 2017, tendrá 1.047 metros de longitud y 42 cabinas.

En el cronograma de construcción sigue el cable El Picacho. También están trazados los metrocables del Picachito, otro en el corregimiento San Sebastián de Palmitas y la Línea K2, paralela a la línea K, en Santo Domingo. Para estos últimos aún no hay recursos.

Deicy Johana Pareja M.
Redactora de EL TIEMPO
En Twitter @johapareja
Medellín

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