Jóvenes, los que más dificultades tienen para conseguir trabajo

Jóvenes, los que más dificultades tienen para conseguir trabajo

Aunque bajó el desempleo juvenil, la cifra sigue siendo más del doble de la tasa de los adultos.

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21 de julio 2016 , 07:50 a.m.

El embarazo adolescente, el desplazamiento forzado, la deserción escolar, la necesidad de hacerse cargo de la familia a temprana edad y una oferta educativa que no corresponde con la demanda laboral. Esas, según los expertos, son algunas de las causas de que a los jóvenes se les dificulte acceder a un empleo formal.

Por eso, pese a que entre 2012 y 2015 se redujo el desempleo juvenil, al pasar de 19,8 por ciento a 18,2 por ciento, la tasa sigue siendo más del doble de la que presentan los adultos, que según el informe de Medellín Cómo Vamos es del 7,5 por ciento.

“Pese a que en el anterior plan de desarrollo se planteó el proyecto Jóvenes por la Vida y mejoró la empleabilidad de 4.457 jóvenes, solo se logró vincular laboralmente a 444, lo que es una cifra muy baja, pues en la ciudad hay 104.000 jóvenes desempleados”, dijo Paula Hernández, investigadora de Medellín Cómo Vamos.

Para ella, otro reto está relacionado con las dificultades de acceso y vinculación al mercado laboral por el sexo, pues son las mujeres jóvenes las que encuentran mayores obstáculos.

Según las cifras de Medellín Cómo Vamos, al cierre del cuatrienio, la tasa de desempleo de mujeres jóvenes era de 20,6 por ciento, superior a la de hombres jóvenes, que se ubicó en 16,3 por ciento, y el doble de la de las mujeres adultas (8,4 por ciento).

Esta realidad que aqueja a los jóvenes de la ciudad, señaló la experta, se debe en parte a la falta de experiencia, lo que para ella puede resultar siendo un círculo vicioso: “No les dan trabajo porque no tiene experiencia y no tienen experiencia porque no les dan trabajo”.

Otra de las dificultades para acceder al mercado laboral, dijo Hernández, es que la educación superior no corresponde con las necesidades que tienen las compañías que generan la disponibilidad de plazas para el empleo.

“Hay una disparidad entre lo que desean los empleadores y la formación que están dando las universidades. Los jóvenes no tienen las competencias que los empresarios buscan”, explicó la investigadora.

Además, para un empleador es más eficiente y económico contratar a alguien que aunque no tenga el nivel educativo requerido, pregrado o maestría, sí cuente con la experiencia específica.

“Para ellos es un problema más entrenar a un joven y esperar a que tenga los conocimientos para el cargo. Esto hace que para entrar al mercado laboral opten por un trabajo con un nivel de formación menor”, dijo la experta.

Según el análisis de Medellín Cómo Vamos, a lo largo del cuatrienio pasado primó la inversión en cobertura para la educación superior, que fue del 86 por ciento en promedio, sobre el gasto en formación en capacidades e inserción en el mercado laboral.

Para Hernández, cada administración tiene su filosofía, “pero si bien es importante que accedan a la educación superior, también es fundamental tener en cuenta cómo vamos a hacer para que los jóvenes tengan un trabajo. En ese sentido hay que analizar cómo estamos invirtiendo”, agregó.

La situación social

En ciudades como Medellín el tema del desempleo juvenil tiene relación con la violencia y la situación socioeconómica.

Para Carlos Julio Díaz, director de la Escuela Nacional Sindical, en las comunas de la ciudad hay jóvenes que están siendo reclutados por grupos ilegales, que desertan de las instituciones académicas por falta de recursos económicos y tienen que dedicarse a trabajos informales.

“Los que llegan a conseguir trabajo son contratados de manera muy precaria. Eso genera un ambiente de no esperanza y no futuro para las nuevas generaciones. El hecho de que los jóvenes no tengan un proyecto de vida es lamentable”, señaló Díaz.

Para él, debe existir una sinergia entre las políticas nacionales y las regionales, pero la realidad, añadió, es que no hay articulación para permitir que los jóvenes puedan construir una familia y acceder a bienes y servicios mínimos.

“Les estamos destruyendo su futuro con esas formas de contratación. El trabajo hoy en Colombia está subestimado, se ha desvalorizado, pero hay que recuperar su centralidad, su importancia, porque es primordial para construir tejido social”, puntualizó.

Paola Morales Escobar
Redactora de EL TIEMPO
inemor@eltiempo.com

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