Cuba y EE. UU., un año de pactos y desconfianza

Cuba y EE. UU., un año de pactos y desconfianza

Los puntos más difíciles de resolver son el bloqueo y la devolución de la base de Guantánamo.

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20 de julio 2016 , 08:20 p.m.

La reapertura de las embajadas de Cuba y Estados Unidos cumple un año de visitas, reuniones, acuerdos y desconfianza abonada en más de 50 años de una enemistad que no se supera ni tras el histórico primer viaje a la isla de un presidente estadounidense en 88 años.

Se mantiene el bloqueo, principal obstáculo para la “normalización”, que Barak Obama y Raúl Castro anticiparon “lenta y difícil” al anunciar el acercamiento (diciembre del 2014).

Cubanos de a pie esperaban que con la bandera gringa llegarían más víveres, que todavía no se ven. (Lea también: Los principales cambios en la nueva relación de EE. UU. y Cuba)

El cambio se ve en la ocupación hotelera, aeropuertos y restaurantes, que han recibido en los cuatro primeros meses 94.000 visitantes de EE. UU., un 93 por ciento más que en el mismo periodo del 2015.

No se considera turismo, prohibido por las leyes del bloqueo de EE. UU. Son visitas amparadas por 12 categorías: contactos “pueblo a pueblo”, intercambios académicos, culturales y religiosos, entre otros.

Las cifras crecerán cuando ocho aerolíneas comiencen a operar en septiembre un centenar de rutas regulares diarias. Se sumarán a los pasajeros de cruceros. Carnival fue la primera en atracar en La Habana. (Vea el especial: EE. UU. y Cuba reabren embajadas luego de 54 años)

Ha habido ciertas aperturas durante el último año, pero son insuficientes. El Gobierno norteamericano va permitiendo con cuentagotas a algunas empresas establecer negocios en Cuba, y ese cuentagotas es un gran compás de espera político para ver si Cuba resiste o se desmorona”, opina Esteban Morales, doctor en Ciencias Económicas.

Luego de la visita de Obama en busca de “empoderar” al emergente sector privado –permite exportaciones de productos artesanales, siempre que sean manufacturados por particulares–, el Partido Comunista, en su VII Congreso, desechó la invitación de apertura y ratificó el rumbo socialista y el partido único.

Pese a todo, ambas naciones han sostenido más de 100 reuniones y avanzan en sectores como telecomunicaciones, salud, correo y comunicaciones telefónicas, lucha contra el narcotráfico y medioambiente.

A su vez, la cadena Starwood abrió su primer hotel en La Habana, y aspira a gestionar dos más. Cuba admitió los pagos con la tarjeta MasterCard, y el banco Stonegate emitió una especial para usar en la isla. (Además: El nuevo rumbo que está tomando Cuba, en ocho hechos)

La empresa Cleber fue la primera autorizada para producir en la isla tractores para los campesinos cubanos. Pueden contratar trabajadores isleños, abrir y mantener cuentas bancarias en territorio cubano.

Los puntos más difíciles de resolver son el bloqueo, que solo el Congreso de EE. UU. puede levantar, la devolución de la base de Guantánamo y las compensaciones mutuas. En el tema derechos humanos también hay discrepancias. (En imágenes: Cuba un año después del deshielo con EE. UU.)

Otro punto de fricción es la Ley de Ajuste, conocida como de ‘pies secos, pies mojados’, que garantiza residencia a cualquier cubano que toque suelo estadounidense y que para las autoridades socialistas es instigación a la trata de personas.

MILAGROS LÓPEZ DE GUEREÑO
Corresponsal de EL TIEMPO

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