Huawei: el gigante chino que cambia de cabeza cada seis meses

Huawei: el gigante chino que cambia de cabeza cada seis meses

La empresa china ya es la tercera que más vende celulares en el mundo.

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19 de julio 2016 , 10:25 p.m.

En 1987, en medio de la transición de China hacia una economía de mercado, Ren Zhenfei, un exoficial del Ejército Rojo e ingeniero, creó en la ciudad de Shenzhen, con apenas 20.000 yuanes –hoy, unos 3.000 dólares– de capital de trabajo, una empresa a la que llamo Huawei, palabra que en caracteres chinos significa ‘China está levantándose y actuando’.

Otras la traducen como ‘acto espléndido’, y las cifras hoy indican que en verdad lo fue: Huawei, que nació como una representación de una compañía del vecino Hong Kong fabricante de PBX, se transformó en uno de los grandes jugadores en el sector de la tecnología de la comunicación e información, con presencia en 170 países y un ejército de 176.000 empleados en los cinco continentes.

En el escalafón Fortune de las principales 500 empresas del mundo del 2010 quedó en el puesto 397 y fue la única firma privada china registrada. En el correspondiente al 2015 ascendió al 228 con ingresos por ventas que llegaron a los 60.800 millones de dólares.

Según las cifras de la misma compañía, solo por el negocio de los teléfonos inteligentes recibió el año pasado casi 20.000 millones de dólares, lo que es un 70 por ciento más que en el 2014.

Hoy es la tercera empresa en el escalafón de ventas de estos aparatos a nivel mundial, por detrás de Apple y Samsung, y tiene una posición cada vez más sólida de liderazgo en el mercado chino.

¿Cómo se explica el vertiginoso ascenso de esta empresa, que vende sus celulares con la imagen de futbolistas como Lionel Messi y James Rodríguez o que pone su logo en importantes camisetas del fútbol mundial?

De la mano de Ren, Huawei pasó muy pronto de comercializar conmutadores a investigar y desarrollar sus propios productores en un país que necesitaba reducir significativamente su atraso en materia de telecomunicaciones para ser competitivo.

Su conquista de los mercados de pequeñas empresas y de los sectores rurales, con su oferta de conmutación digital, le dio gran impulso en los primeros años.

Luego entro en el mercado de las soluciones inalámbricas e inició la ofensiva hacia las grandes áreas metropolitanas del gigante asiático. (Ver también: Huawei lanzó en Colombia su P9, en asocio con Leica)

Cuando ya tenía 10 años recorridos, empezó a mirar hacia afuera. Creó un centro de desarrollo e investigación en la India y después otro en Suecia, y luego 4 en Estados Unidos.

Entre tanto, sus ventas en los mercados internacionales seguían creciendo, y hasta superaban los 500 millones de dólares en el 2002.

En la actualidad tiene 16 centros de investigación y desarrollo en diferentes lugares del mundo, y 36 centros de innovación.

Hay un batallón de 76.000 ingenieros, más del 40 por ciento del total de su nómina, dedicados a la tarea de abrir nuevas fronteras de conocimiento y a crear soluciones para las necesidades de la gente.

En San Francisco tiene un equipo trabajando en el desarrollo de la realidad virtual y en París, otro para medir tendencias. En Londres montó un centro dedicado al diseño industrial y en Moscú, uno más para el desarrollo de algoritmos.

Además, en procura de llegar con la mejor calidad en sus productos, hace sociedades con distintas firmas –desde Microsoft hasta Swarowski– para trabajar proyectos específicos que lleguen a los gustos o cubran las necesidades de los potenciales clientes.

Ada Xu, directora de Negocios de Consumo de Huawei en su cuartel general de Shenzhen, destaca que “anualmente se destina más del 10 por ciento de los ingresos por ventas al área de investigación y desarrollo”. En el 2015 superó el 15 por ciento. En los últimos 10 años fueron más de 37.000 millones de dólares en cifras absolutas. El resultado se ve en más de 50.000 patentes autorizadas y en 52.000 aplicaciones de patentes en China, y unas 30.000 más en el exterior.

Por supuesto, China es el espacio clave de Huawei para el desarrollo de sus productos. Tiene centros de creación y producción en varias ciudades, y el más importante de todos sigue estando en su casa de Shenzhen, que es una especie de Silicon Valley.

Allí tiene un complejo de 11 edificios en los que están sus oficinas principales, pero también centros para investigación y desarrollo y además para entrenamiento, tantos de sus empleados como de sus clientes.

Es como una ciudadela de enormes edificaciones, pero generosa en espacios verdes, muy parecida a un campus universitario.

En un salón del edificio corporativo hay un lugar destinado a mostrar todo en lo que Huawei trabaja hoy, y en lo que sueña.

Esto incluye las tecnologías 4.5G y 5.0G para tener un mundo mejor conectado, la alta definición de imágenes para cualquier dispositivo, el desarrollo del internet de las cosas, que cambiará la vida en las casas y el trabajo, pero también en la calle; los sistemas para crear ciudades seguras e inteligentes, las aplicaciones industriales para diversos negocios, el almacenamiento de la información en la nube, los centros de datos y la llamada big data.

El común de la gente en Colombia reconoce la marca Huawei por los teléfonos celulares, pero su negocio también es proveer de soluciones tecnológicas en comunicación y manejo de información a empresas de la misma industria y de otros sectores como el transporte, la banca, los productores de energía, las universidades y el sector público.

A manera de ejemplo, ya más de 100 ciudades en 30 países han adoptado sus sistemas de comunicación y vigilancia, que ofrecen equipos especializados para compartir información y actuar sin mayor pérdida de tiempo. “Todo, en beneficio de más de 400 millones de personas”, resalta Edwin Diender, vicepresidente de Negocios Empresariales con el Sector Público.

En Huawei se ven a sí mismos como una colmena global de innovación que se sostiene no solo por ser una empresa privada y enfocar gran parte de su energía en la investigación y el desarrollo, sino por dos razones singulares en una firma de estos alcances.

Una de ellas es que su CEO, la cabeza a nivel global de la empresa, es distinto cada seis meses. Esa posición la intercambian tres ejecutivos de alto nivel, mientras que Ren Zhenfei, el fundador, hace las funciones del gran sabio de la tribu. Ren dice que cree más en el liderazgo colectivo.

La otra razón es la condición de ser una empresa en la que los empleados son propietarios. Ren guardó para sí mismo el 1,4 por ciento de las acciones. El resto está distribuido entre la gran masa de quienes hacen día a día más productiva su empresa.

En el libro La historia de Huawei, publicado hace algunos años, hay una cita en la que Ren Zhenfei también destaca el centrarse en los consumidores y en la dedicación como razones de la fuerza de su empresa. “Nuestro éxito no depende de ningún bagaje o poder sobrenatural”.

14 universitarios colombianos fueron a aprender a Shenzhen

Desde cuando empezó a abrir fronteras en los albores del milenio, Huawei viene desarrollando un programa de responsabilidad social que tiene cuatro pilares fundamentales:

Uno es el trabajo para reducir la brecha digital, lo que implica llegar a la gente de menos recursos que no tiene acceso a internet, reducir la brecha que impone la geografía entre el campo y la ciudad, y disminuir la diferencias entre mayores y jóvenes en este aspecto.

Esto se ha traducido en programas como el que tiene en la India para llevar el mundo de los computadores a chicos de zonas rurales muy pobres y ofrecerles contenidos adaptados a ellos. Son más de 100.000 estudiantes los beneficiados.

También en un campo de refugiados de Kenia usan las tabletas para que los jóvenes avancen en su formación.
Otro pilar del programa busca mantener la estabilidad de las redes. “Ejemplo de esto es el proyecto Instant Network, desarrollado con la Fundación Vodafone y que permite, en zonas de desastre, restablecer las comunicaciones con el uso de una estación base que cabe en una maleta”, explica Holy Ranaivozanany, cabeza de Responsabilidad Social del gigante chino.

El tercer componente es el ambiental y busca reducir el impacto de todo lo que produzca la empresa. Con este propósito, en su gran centro de producción de Dongguan, instaló paneles solares para disminuir el consumo de energía convencional por un periodo de 25 años.

El último pilar busca establecer una relación gana gana con los grupos de interés de la empresa, desde los empleados hasta las comunidades en las que la marca está presente.

El programa ‘Semillas para el futuro’ esta conectado con este propósito y es el más grande de todos. Se inició en Tailandia en el 2008 y hoy está en 77 países, incluido Colombia. Unas 200 universidades se han unido a esta iniciativa, que consiste en llevar a China a universitarios de carreras afines a la tecnología de las comunicaciones y la información no solo para conozcan algo del mundo de Huawei, sino para que se empapen de la cultura china.

Colombia ha enviado representación ya en tres oportunidades. A finales de junio viajaron 14 estudiantes, dos de ellos mujeres: una gran parte pertenecen a universidades públicas.

Estuvieron una semana conociendo los sitios emblemáticos de Pekín y aprendiendo algo de mandarín, y otra la pasaron en Shenzhen, donde recibieron capacitación sobre el tema de redes.

En la estadía compartieron con jóvenes de Benín, Pakistán y Ecuador.

“Fue mi oportunidad de salir de la burbuja –dice Julián Camilo Núñez, de 21 años y quien hace sus últimos semestres de Telecomunicaciones en la Universidad de Antioquia–. No había salido de Medellín y quiero seguir viajando”.

La experiencia en china –cuenta– le permitió conocer el sabor del alacrán y la salchicha con sabor a pera, descubrir el misterio de los leones en los pórticos chinos, aprender a decir ‘hola, preciosa’ en mandarín, comprobar lo disciplinados que son los chinos y sorprenderse con los avances que han logrado en materia de redes 4.5G, que ya son realidad, y 5G, que llegarán en el 2020.

Julian Camilo y sus compañeros de experiencia regresaron con el compromiso de transmitirla a los más jóvenes en los colegios.

EL TIEMPO
Artículo posible por invitación de Huawei.

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