Con pozos se sacia la sed de los guajiros

Con pozos se sacia la sed de los guajiros

Hombres de la Armada, Ejército y Fuerza Aérea se unen para ayudar a este departamento.

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19 de julio 2016 , 06:26 p.m.

Era principios de octubre de 2015 y la sequía no daba tregua. La muerte rondaba a sus anchas por el desierto y en su guadaña enredaba críos, abuelos y animales domésticos: las cabras de la dote y del trueque, la promesa infalible de justos y palabreros.

Con las frentes y las mejillas pintadas, varios niños cariacontecidos bajo el sol reverberante de mediodía en Siapana (Uribia), en la Alta Guajira, vieron cómo en una revelación bíblica, cómo un tubo de PVC de seis pulgadas despachaba agua a borbotones.

Era un chorro abundante, rico y transparente. Los ojos de los pequeños se iluminaron, y exhibieron sus sonrisas frescas. Hacía mucho tiempo que no reían. No había motivo que remitiera un guiño de alegría.

El presidente Juan Manuel Santos se mojó los dedos. Lo mismo hicieron el ministro de Defensa, Luis Carlos Villegas, y el comandante de las Fuerzas Militares, general Juan Pablo Rodríguez. El pozo de Sianapa no paraba de irrigar vida, y con la vida el reencuentro con la esperanza.

Los nativos, las mujeres, los mayores, hicieron fila. La mayoría con baldes y cántaros artesanales. Otros a manos cuencas simulando un recipiente. El objetivo era beber, saciar una sed de siglos en la mítica arena peninsular, afectada por los estragos a su paso del fenómeno del Niño.

Como varios de los hombres a su mando, el almirante Benjamín Calle, jefe de Acción Integral Conjunta de las Fuerzas Militares, aún con el pulso acelerado de manipular la poderosa perforadora que marcó 480 metros de profundidad, mientras se oían voces al unísono en lengua wayú, que un palabrero entrado en años tradujo varias veces en ¡agua!, ¡agua!

Al milagro del pozo de Sianapa siguieron otras realizaciones. El buque ARC Golfo de Urabá emprendió por el noreste de La Guajira una travesía por otras poblaciones en sus brigadas humanitarias de Acción Integral Conjunta, en alianza con la campaña presidencial El agua y la vida en La Guajira. Porque el problema de falta de agua no es el único. A este se suma el de hambre y desnutrición en los niños.

En ese itinerario por reivindicar la vida en este paraíso natural, unidades de infantería, del Ejército y de la Fuerza Aérea, con sus aviones Hércules, socorristas de la Unidad de Atención de Riesgos y Desastres, y delegados del Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, recorrieron Castilletes, Punta Espada, Puerto López, Nazaret, Manaure, Albania, Urumita, el Pasito, Fonseca, Puerto Bolívar, Yotojoroy, entre otras regiones, entregando alimentos no perecederos, bienestarina, semillas de pancoger, ropa, carpas, medicinas, kits de aseo y, lo más importante, brigadas de salud con un equipo de cien profesionales.

El almirante Calle asegura que una misión como esta no solo devuelve el alma a mucha gente necesitada, sino a la propia: “La enorme satisfacción de brindar ayuda. Para eso estamos: para servir en el momento oportuno. De ahí la consigna de nuestra campaña: Estamos en el corazón de los colombianos y ahí nos vamos a quedar”.

Por supuesto que falta mucho por hacer. Los problemas del pueblo guajiro son de centurias. Y el paliativo no es suficiente entre la noche y la mañana. “No más proyectos a largo plazo que quedan en veremos. Es ahora o nunca”, puntualiza el alto oficial.

En el 2015 se realizaron quince jornadas entre el 6 de junio en Flor de Chonolinama, hasta el 29 de noviembre en Castilletes. Se atendieron 19.700 personas de diferentes edades, la mayoría nativos.

En el 2016 las Fuerzas Militares redoblaron sus acciones. Se incrementaron a veinte las jornadas de apoyo al desarrollo, de las cuales ya se han concretado once con despachos de víveres, de bienestarina, más de 123 galones de agua, sin contar los transportados por los buques de la Armada Nacional, desde la base naval de Cartagena, hasta los puertos de la alta Guajira.

En aras de soluciones permanentes, para que todo lo realizado hasta el momento no sea como vuelo de ave migratoria, el Batallón de Ingenieros está trabajando en la construcción de cien reservorios de amplia magnitud, como el de Siapana, para el almacenamiento del líquido vital.

Este renacer de la esperanza en La Guajira, en palabras del comandante de las Fuerzas Militares, general Juan Pablo Rodríguez, está enmarcado en la legitimidad de sus actuaciones como esfuerzo no armado, una acción integral articulada con el Estado, “sin dejar de lado el uso lícito de la Fuerza en pro del cumplimiento de la misión institucional”.

Pero nada como ver recompensado ese esfuerzo con los rostros alegres de los representantes de la etnia wayú, de sus mujeres, de sus niños, que de una vez por todas quieren pasar esa página amarga del abandono y del olvido, en este su territorio de siglos, su tierra de promisión.

En el corazón de los colombianos

En su estrategia de estar más cerca de los colombianos, el Comando de las Fuerzas Militares estrenó en el 2014 la campaña ‘Estamos en el corazón de los colombianos y ahí nos vamos a quedar’.

Se trata de una iniciativa de integración con las comunidades a través de conciertos, los cuales se han realizado en varias ciudades, entre ellas Bucaramanga, Bogotá, Girardot, Popayán, Barranquilla, San Andrés, Pereira, Neiva, Cali, Ibagué, Cúcuta, Florencia y Pasto, entre otras. La campaña ‘Estamos en el corazón de los colombianos y ahí nos vamos a quedar’ es una muestra de la transformación que se ha generado en las Fuerzas Militares en el marco del proceso de paz y de reconciliación de los colombianos.

POLÍTICA

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