Por esta semana

Por esta semana

19 de julio 2016 , 05:15 p.m.

Los asiduos visitantes del mar, los lagos y las piscinas enfrentan un silencioso enemigo que puede dañarles un paseo: la bacteria Pseudomona aeruginosa, que suele estar presente en estas aguas y es responsable de buena parte de los casos de otitis externa difusa.

Esta inflamación del conducto auditivo externo, que afecta sobre todo a niños, causa dolor y supuración.
Para reducir los riesgos de infección, dolor y lesión de sus oídos, le proponemos que por esta semana ponga en práctica las siguientes recomendaciones simples a la hora de viajar:

Prevenga. Si tiene dudas sobre la limpieza de la piscina o la fuente de agua, no sumerja la cabeza; en caso de que acabe mojado, seque muy bien los oídos al salir. La humedad favorece una posible infección.

Tapones. Si los usa, tenga en cuenta que estos no sellan por completo el canal auditivo, de modo que es preciso limpiar bien y secar, con cuidado, los oídos al salir del agua.

Mejor evite. Quienes han sufrido perforaciones del tímpano o portan tubos timpánicos de ventilación (suelen implantarlos a quienes sufren otitis repetidamente) pueden sufrir sobreinfecciones por esta causa. Si ese es su caso, evite sumergir la cabeza.

Consulte. Ante la aparición de los primeros síntomas (sensación de taponamiento, leve pérdida auditiva o hipoacusia y dolor), es preciso consultar para que se haga una limpieza inicial del conducto auditivo y, de ser necesario, se prescriban antibióticos tópicos.

En aviones. Cuando una aeronave asciende, la presión en cabina puede disminuir y producirse una ligera expansión del tímpano en personas cuya trompa de Eustaquio no funciona bien para equilibrar las presiones dentro y fuera del oído. Al descender ocurre el mecanismo inverso y hay compresión del tímpano. Para evitar el dolor que causan estas variaciones, degluta saliva con fuerza. Otra medida es pinzarse la nariz y, con la boca cerrada, tratar de echar aire por la nariz. Esto se conoce como maniobra de Valsalva. Luego trague saliva.

Ojo con el ruido. El ruido intenso (más de 90 decibeles), como el de una discoteca o en un concierto, puede ser perjudicial para el oído, sobre todo por periodos continuos. No se exponga y modere el uso de dispositivos a altos volúmenes.

Efe Reportajes

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