Aumentan medidas para detectar cambios de color en río Medellín

Aumentan medidas para detectar cambios de color en río Medellín

Los principales contaminantes que cambian el color del río son las industrias.

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18 de julio 2016 , 08:01 a.m.

Para ser más efectivos en la ‘caza’ de los infractores, el Área Metropolitana anunció que en septiembre estarían funcionando ocho cámaras con sensores que permitirían identificar de forma temprana los cambios de color del río.

Las medidas se adoptarán para lograr más eficacia a la hora de determinar la procedencia de las sustancias contaminantes, pues el mismo río se encarga de diluir rápidamente los colorantes, lo que dificulta la acción de las autoridades.

“Todos los días estamos saliendo a monitorear el río y sus quebradas y ya tenemos identificados unos puntos críticos, el mayor porcentaje está en el sur del valle de Aburrá”, explicó María del Pilar Restrepo, subdirectora ambiental del Área Metropolitana.

Restrepo añadió que generalmente los vertimientos se hacen en la madrugada para evadir la acción de las autoridades.
Los últimos eventos de coloración se registraron el 8 y 9 de julio y fueron informados por los ciudadanos, vía Twitter, al Área Metropolitana. Sin embargo no se pudo determinar quién hizo los vertimientos.

Dado esto, se espera que las ayudas tecnológicas permitan a las autoridades actuar con prontitud. Actualmente, hay dos cámaras, una en Sabaneta (sur del valle de Aburrá) y la otra en el Aula Ambienta (norte de Medellín).

En las próximas semanas, el Área Metropolitana instalará otras seis que tendrán implementado un software de reconocimiento de imagen para identificar cambios de color y sólidos suspendidos. Incluso, este software permitiría identificar cambios de coloración difíciles de observar a simple vista, explicó Restrepo.

Para Luis Alfonso Yepes, defensor del río Medellín, “lo más importante es que se puedan establecer los orígenes de los vertimientos y que haya procesos que permitan controlar lo que está pasando. Porque las autoridades se quedan en el anuncio del vertimiento o de las cámaras pero si rápidamente no hay sanciones sobre quienes generan los vertimientos,el asunto va a seguir”.

De los 88 casos de coloración reportados en lo que va corrido del año, sólo uno se dio en zona urbana, los demás se presentaron en rurales, en las cuales, la autoridad ambiental es Corantioquia. Según la autoridad ambiental, 11 casos están en proceso sancionatorio y dos han tenido multas.

“Hay un sector que tenemos identificado que puede ser el más investigado en este momento, es la industria textil, por todos los procesos de lavado y tintorería de las prendas que utilizan sustancias que generan este tipo de coloraciones”, explicó Carlos Naranjo, subdirector de regionalización de Corantioquia.

Las multas por coloración del río van entre uno y 5.000 salarios mínimos vigentes, dependiendo del vertimiento, de la reincidencia y de la afectación al agua. Incluso se puede llegar al cierre de la actividad productiva si la industria continua contaminando.

Naranjo también declaró que Corantioquia hace monitoreos con brigadas de técnicos que incluso utilizan drones para realizar recorridos largos por el río. Cuando se presenta coloración, toman una muestra de agua y revisan cómo se encuentran los parámetros de cumplimiento de la norma pero el agua sigue su curso por el río.

La Unidad de Emergencias Ambientales es la encargada de llegar a cualquier lugar del área metropolitana donde se reporten los casos.

“No hemos llegado a circunstancias en las cuales tengamos que hacer contingencia para hacer procesos de limpieza o recoger material derramado”, agregó el funcionario.

Por su parte, Luis Alfonso Yepes considera que la debilidad más evidente de las autoridades es la demora para identificar responsables y tomar las medidas.

“Hay ganas de atender el asunto pero tienen carencias técnicas y de legislación para poder avanzar, y es lento el proceso porque hay que garantizar las condiciones de debido proceso antes de llegar a una sanción”, afirmó el defensor del río.

Además, Yepes hace un llamado en dos sentidos. El primero es a los ciudadanos, porque la calidad del agua también se ve gravemente afectada por los desechos que arrojan las personas al río. El segundo es a las autoridades ambientales para que motiven a la gente del común a denunciar.

“A veces entregamos la información porque evidentemente ellos no tienen el don de la ubicuidad, pero desmotiva mucho a los ciudadanos el hecho de que no contesten o que no cuenten en qué paró la denuncia”, advirtió Yepes.

Diana Sofía Villa M.
Para EL TIEMPO
diavil@eltiempo.com

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