El nuevo mapa de la eliminatoria

El nuevo mapa de la eliminatoria

Los daños colaterales de la Copa América trazaron un nuevo mapa de la eliminatoria.

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18 de julio 2016 , 01:51 a.m.

La Copa América Centenario dejó en Estados Unidos una considerable fortuna como ganancia por derechos de TV y radio, patrocinios, mercadeo y taquillas (solo por este rubro se calculan ingresos que rondan los 200 millones de dólares). Los sudamericanos, en cambio, volvieron con los bolsillos flacos. Y salvo Chile, Perú y Venezuela, con lamentos o caras serias. Acaso Colombia no tenga mucho que criticarse, tampoco que festejar: ganó tres partidos, dos a Estados Unidos y uno a Paraguay. La Copa fue un temblor que derrumbó a cuatro entrenadores: Dunga en Brasil, Julio Baldivieso en Bolivia, Ramón Díaz en Paraguay y Gerardo Martino en Argentina. Los dos primeros, cesanteados; los otros dos dimitieron. Martino no especificó las razones de su renuncia, pero es indiscutible que nunca tuvo juego la selección Albiceleste en su gestión, más allá de llegar dos veces en un año a la final de la Copa. Teniendo a Messi, no es un logro extraordinario. Y cuando se fue, las redes sociales no registraron mensajes solidarios de ninguno de sus 23 jugadores. Está claro: no había buena sintonía con él, nadie lloró su partida.

El tremendo cimbronazo de la Copa determina un nuevo escenario para la eliminatoria, que volverá el 1.º de septiembre con cuatro técnicos nuevos y, por consiguiente, variantes de jugadores también. Aquello de cambiar de caballo en mitad del río. El presidente de la Federación Boliviana de Fútbol dijo que estudiarían con tranquilidad quién podría ser el nuevo entrenador de la Verde. Pero tan parsimonioso que faltan apenas 44 días. Nada. El candidato número uno es el venezolano César Farías, hoy en The Strongest. Brasil se movió rápido porque los hinchas y el ambiente tenían un nombre que era casi unánime: Tite. Lo designaron y ya; se ahorraron tiempo y negociaciones.

Conviene recordar las posiciones: Uruguay y Ecuador encabezan con 13 puntos; Argentina, 11; Chile y Colombia, 10; Brasil y Paraguay, 9. Siete equipos apiñados en 4 unidades y luchando por cinco lugares. Luego viene la habitual brecha y debajo, Perú, 4; Bolivia, 3; Venezuela, 1. Desde luego, estos tres con menos chances, pero convengamos que faltan disputarse 36 puntos. Mucho. Si Perú y Venezuela juegan como en la Copa América podrían acercarse al pelotón del norte de la tabla. Vale puntualizar el infortunio (y alguna falla propia) de Paraguay en las dos últimas fechas: en ambas ganaba 2-1, a Ecuador y a Brasil, y los dos le empataron en el minuto 92. Caso contrario, hoy compartiría el liderazgo con 13.

La noticia de tapa es Tite (Adenor Bacchi en la cédula). Alguien puede no comulgar con el estilo futbolístico del técnico gaucho. No es el que hizo célebre a Brasil. Sin embargo, nadie duda de su buen tino, de su capacidad conductiva, de su rica trayectoria y, sobre todo, de que es un hombre sereno y criterioso. Lo avala también una vitrina que rebalsa de copas. Ganó varios torneos estaduales, el Brasileirão, la Copa Libertadores, la Sudamericana, el Mundial de Clubes... Y con varios equipos diferentes. La tarjeta más notable que puede presentar es la Libertadores 2012 con Corinthians, único campeón invicto en torneos de 14 partidos, con 8 triunfos y 6 empates, 22 goles a favor y solo 4 en contra. Un equipo granítico que luego venció al Chelsea en el Mundial de Japón.

Apenas asumió, Tite se enfrascó en la tarea de rever los 55 partidos desde el 2013 en adelante. Esto revela a un hombre dedicado y estudioso. Desde luego, Tite había visto todos los partidos de Brasil como espectador, ahora quería verlos como seleccionador. Es posible que su primera convocatoria contenga muchas novedades.

En Brasil nadie tiene dudas (ni debería tenerlas) de que Tite va a mejorar a la Seleção en la eliminatoria. La va a robustecer como conjunto, será más difícil vencerla. Y si Brasil sube al grupo de los primeros cinco, uno deberá caer. ¿Cuál? Es la pregunta del millón. Uruguay fue eliminado en primera ronda en Estados Unidos, pero sigue con el mismo grupo de futbolistas comandado sabiamente por el Maestro Tabárez. Y para septiembre volverá Luis Suárez, su carta ganadora. Ecuador está bien, por sus 13 puntos y porque le sobran los buenos jugadores, que lo demuestran cuando visten la camiseta de la Selección. Y el sorprendente Independiente del Valle le ofrece tres o cuatro nuevos cracks como los zagueros Arturo Mina (un león) y Luis Caicedo, el goleador José Angulo y el puntero Bryan Cabezas, de 19 años. También posee un entrenador indiscutible: Gustavo Quinteros.

Colombia sigue afianzando el proceso de renovación encarado por Pékerman. Y le aparecen valores a cada momento (a propósito: Borja, el flamante goleador de Atlético Nacional, es otro candidato seleccionable que se suma). Debería tener buenas posibilidades de clasificación hasta el final. De Chile es poco lo que pude agregarse: es la mejor selección de Sudamérica. Y no solo por los títulos, por funcionamiento, categoría de jugadores, personalidad. Incluso absorbió bien el cambio de entrenador.

La gran duda es Argentina. Hoy está sin técnico e incluso sin dirigentes que tengan potestad para nombrar uno. Y pasan los días. Pero, peor que eso, está sin Messi. El tema de su posible retorno se ha congelado. “¿Sí vuelve Messi a la Selección? Con este circo (que es la AFA), no creo. Si yo fuera el padre, le diría que no”, declaró César Luis Menotti en una entrevista con La Nación. El título de la nota es una frase muy inquietante del técnico campeón de 1978: “Si no juega Messi, corremos el riesgo de no ir al Mundial”. Absolutamente cierto. Messi es todo en su selección. Tanto que faltó en las primeras cuatro fechas por lesión y Argentina estaba de sexta. Jugó los últimos dos partidos, fue la figura en ambos y cosecharon 6 puntos. En un soplo la ubicó tercera.

Cuando a Brasil lo eliminaron de la Copa América, varias glorias llamaron a una alerta máxima. Rivelino, uno; Jairzinho, otro. Este dijo lacónicamente: “Por primera vez Brasil está en riesgo cierto de no ir al Mundial”. Luego se nombró a Tite, y cambió el ánimo. En dos semanas, los temores cruzaron la frontera y se instalaron en la Argentina, que perdió dos años con Martino y no avanzó nada en juego. Ahora descubren –dirigentes y periodistas– que sus mejores entrenadores están contratados. Sampaoli, sobre todo, el que más entusiasma, estuvo ocho meses desocupado, pero acaba de firmar para el Sevilla y no puede desligarse. El drama eterno de elegir mal o a destiempo puede costarle un mundial.

Paraguay, aún en plena carrera, espera una definición de Reinaldo Rueda. Es “el” elegido. Pero no le será fácil al caleño cortar con Nacional (tiene contrato hasta fin de año). Más si es campeón de América. Tendrá la ilusión de ir al Mundial de Clubes.

Un Perú renovado ha levantado mucho su nivel, aunque reúne apenas 4 puntos. Y Venezuela, acaso el más ponderado en la Copa América, tiene apenas 1. Llegar en esas condiciones al quinto lugar sería una epopeya que le reconocería la historia. Bolivia hace tiempo dejó de ser un contendiente con pretensiones serias.

De manera imprevista, los daños colaterales de la Copa América trazaron un nuevo mapa de la eliminatoria.

Jorge Barraza

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