Los ires y venires del artista Luis Roldán en su exposición 'Periplo'

Los ires y venires del artista Luis Roldán en su exposición 'Periplo'

Se trata de 30 años de carrera que se presentan en esta retrospectiva.

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17 de julio 2016 , 10:29 p.m.

“Normalmente, lo que trabajo no tiene un tiempo determinado. Son obras que a veces toman años y llevan un proceso, o que a veces se tardan meses o días”.

Luis Roldán (1955) hace parte del grupo de artistas colombianos que, sin dejar a un lado la tradición pictórica, se han inclinado por prácticas e ideas más relacionadas con el espacio y el uso de materiales de todo tipo: desde motas sacadas de una lavadora comunal, tapetes deshilachados y varillas de acero hasta alfombras y piedras.

Ese tránsito entre conceptos, ideas y formas de trabajar se toma un buen tiempo, y eso queda en evidencia en ‘Luis Roldán. Periplo. Una retrospectiva (1986-2016)’. La exposición viene a engrosar la lista de homenajes en vida que el Banco de la República viene realizando a artistas colombianos como Johanna Calle, José Alejandro Restrepo y Óscar Muñoz, entre otros.

Curada por Nicolás Gómez y Ximena Gama, explora sus diferentes procesos, no de forma cronológica puesto que, como dice el artista, muchas veces trabaja al tiempo en varias obras. Lo hace “para evitar el problema de quedarse en un trabajo”.

Roldán ha dedicado la mitad de su vida al arte. Estudió arquitectura y luego se inclinó por el arte. Se fue a estudiar a Francia y a Estados Unidos, donde vive desde 1998. Allí tiene un estudio, en Nueva York, en el que condensa las ideas que le surgen tras observar hechos cotidianos que suceden en la ciudad.

Aparte de ser una oportunidad para ver juntas obras como Calendario (1996), varias derivadas de Tequendama (1993) o de Parque de la Independencia (2011), hay otro propósito: alterar el imaginario que se tiene de los museos como lugares herméticos y fríos.

“Me parece importante la idea del niño que se voltea y juega con una cosa, luego con otra y después con una tercera, y está en constante movimiento de pensamiento, aprendiendo cómo manejar cada uno de los juguetes. Hay una idea de aprendizaje; cada obra va enseñando, tiene su exigencia y a veces, como uno no tiene la manera de solucionarla, la deja a un lado y espera hasta que tenga la forma de hacerlo”.

Esa idea de aprendizaje se traslada al hecho mismo de asistir a una exposición. Hay piezas que son sillas y en las que uno se puede sentar, porque a él le interesa “que sea una sala o una experiencia atractiva para el público. Y lograr que se vuelva una plaza, que te puedas sentar y que no veas una exposición solo como el hecho de entrar y salir. Que la vivas y recuerdes lo más grato posible. Y que te pregunte y te cuestione, de una manera mucho más intuitiva que intelectual”.

Por eso, en el tercer piso, hay una pequeña sala dedicada a crear, con materiales dispuestos para que cualquiera que quiera experimentar con ellos pueda hacerlo.

En estas tres décadas, el artista ha tenido una serie de movimientos en su obra, viajes y cambios de residencia que de cierta forma se han visto reflejados en su quehacer.

Calendario, Diario y otras que se inclinan hacia la instalación muestran cómo Roldán cambia de piel, pero no de esencia. Y las más recientes, como Vagabundo (2016), son un guiño a esa idea del juego, con un tren hecho en papel con movimiento continuo.

Como lo señalan los curadores en el catálogo de la muestra, “acercarse a la obra de Roldán requiere de una mirada que propicie la posibilidad de interrupción en la cotidianidad y que obligue a concebir otro mundo sensible en el que nada es exacto, en el que la historia se narra a través de cada individuo (...)”.

Roldán lleva varios años por fuera de Colombia y no ha perdido ni su acento caleño ni el contacto con su país.

De viaje en viaje continúa con su trabajo, que recuerda que no es tanta la ambición, sino la disciplina y el darle el tiempo necesario a un proyecto, sin apresurarlo ni dilatarlo más de lo necesario, lo que redunda en un cuerpo de obras que no necesitan de palabras para sostenerse.

MARÍA ALEJANDRA TORO
Cultura y Entretenimiento

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