Nos falta una rubia / Hablemos de vinos

Nos falta una rubia / Hablemos de vinos

Las cervezas son todo un mundo de estilos, historia, cultura y tradición.

16 de julio 2016 , 08:09 p.m.

Tal como el vino, las cervezas también son todo un mundo, un mundo de estilos, historia, cultura y tradición que han estado con nosotros casi desde el comienzo de nuestra civilización y que, sin duda, rivalizan en antigüedad con el vino.

La cerveza cuenta con una ventaja, sin embargo. Que en las últimas décadas le ha ganado un espacio vital al vino en su momento de consumo. Aunque no lo crean, antes el vino se tomaba para apagar la sed, para refrescar la comida, pero sobre todo como algo fresco, ligero y suave que se bebía sin más ánimo que atenuar el calor en el cuerpo.

Con la llegada en forma masiva de la cerveza a Latinoamérica, sobre todo en los países productores, el vino ha perdido consumidores de manera consistente. Alguna vez en Argentina, por ejemplo, se bebían 77 litros per cápita anuales (fue en 1974, de acuerdo con el Instituto Nacional de Viticultura de ese país), mientras que ahora no pasan de los 23 litros al año.

Por cierto que no solo hay un factor que explique ese declive. La cerveza, quiero decir, no es la única culpable.

También lo son los precios, las modas, el estilo de vida que llevamos hoy en día, la falta de tiempo. Pero también está el hecho objetivo de que el vino dejó de ser algo para quitar la sed y se volvió más complejo, más difícil. Y para beber cosas difíciles no hay muchos dispuestos, así es que mejor abramos una cerveza.

Pero como dije antes, el mundo de la cerveza no es solo la rubia heladita que nos tomamos mientras vemos el fútbol o que abrimos, sedientos, luego de llegar del trabajo. Hay muchos estilos de cervezas, muchos métodos y técnicas de elaboración y también, aunque no lo crean, maridajes más que interesantes a la hora de sacarla de la mesa del bar y llevarla a la mesa de la cena. ¿Se imaginan, por ejemplo, una cerveza negra, cremosa y amarga, junto a unas ostras? Funciona. Y funciona muy bien.

El vino también tiene eso. También hay cientos de estilos, cientos de técnicas, además de cientos de uvas y miles de zonas en donde se producen vinos distintos. El problema –y algo por lo que hemos luchado en esta columna ya por más de seis años– es que no tiene un equivalente a esa rubia, ligera, refrescante, que se bebe sin pensar o más bien pensando en el partido de fútbol o en lo agradable que se siente mientras la bebemos y fuera hay más de treinta grados de calor.

Nos falta una rubia. Pero una rubia de verdad.

PATRICIO TAPIA
Especial para EL TIEMPO

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.